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El Museo Dalí reivindica el surrealismo en la era Covid

Presentación de la exposición temporal "Dalí. El surrealismo soy yo" en la Sala de las Loggias del Teatro-Museo Dalí de Figueres. EFE/David Borrat Presentación de la exposición temporal "Dalí. El surrealismo soy yo" en la Sala de las Loggias del Teatro-Museo Dalí de Figueres. EFE/David Borrat

El Teatro-Museo Dalí reabre hoy sus puertas tras el parón impuesto por el estado de alarma y lo hará con una reivindicación del surrealismo vinculada a esta era COVID-19 que, durante meses, ha generado preguntas en redes sociales sobre qué opinaría el genio ampurdanés de la situación actual.

Para ello, la directora de este espacio y de los otros dos que conforman el denominado triángulo daliniano, el Castillo de Púbol y la Casa de Portlligat, ha reunido doce obras que nunca habían compartido sala y que conforman la muestra "Dalí: 'El surrealismo soy yo'. Paisajes fuera del tiempo".

La exposición servirá para ese regreso a la nueva normalidad del Teatro-Museo de Figueres, que ha permanecido cerrado cuatro meses y que se ha adaptado a los protocolos sanitarios.

La muestra permanecerá abierta al público hasta el próximo 13 de septiembre, cuando la Fundación Gala-Dalí ha anunciado que volverá a cerrar sus espacios ante la inviabilidad de mantenerlos abiertos en un momento de pandemia que frena la llegada de turistas extranjeros y obliga a cumplir estrictas medidas de seguridad e higiene.

Los doce óleos surrealistas van de 1926 a 1937, con la excepción de "Poesía de América", que data de 1943 y confirma que los rasgos de ese estilo pictórico permanecían años después de la época principal en la obra del artista.

Las piezas son telas, cartones y tablas que han sido solicitadas por su relevancia para exposiciones internacionales en Rusia, Japón o Australia, por lo que nunca habían coincidido en un mismo espacio.

El paisaje hilvana estos doce cuadros, según relata Montse Aguer, quien subraya que, en unos casos, es "enigmático" y, en otros, "onírico o paranoico" hasta crear una simbiosis con el hombre.

Dalí se mimetiza con ellos a través de sombras alargadas, cromatismo y luminosidad especial para remitir a figuras clásicas, como Velázquez, o contemporáneas como Yves Tanguy o René Magritte.

"Hombre con la cabeza llena de nubes", "Estudio para La Miel es más dulce que la sangre", "Singularidades", "El espectro del Sex-Appeal" o la citada "Poesía de América" son algunas de las piezas icónicas que ha reunido Montse Aguer y la comisaria adjunta, Carme Ruiz.

La exposición pivota sobre la frase "El surrealismo soy yo" que pronunció Salvador Dalí y que el tiempo ha confirmado al pasar a la posteridad como icono de ese movimiento con una iconografía integrada en el imaginario popular.

Transgresión, libertad, rebeldía y poder para desdibujar la frontera entre arte y realidad son características del ampurdanés fáciles de apreciar en esta reunión de piezas que evocan aquel método creador paranoico-crítico.

Salvador Dalí escribió que "el hombre tiene derecho al enigma y a los simulacros que se fundamentan sobre estas grandes constantes vitales: el instinto sexual, la conciencia de la muerte, la melancolía física provocada por el espacio-tiempo" tal y como ha recordado Montse Aguer.

Aguer ha citado a André Breton a veinticuatro horas de inaugurar la muestra y ha recordado que dijo sobre Salvador Dalí que, "con él, se abrían de par en par las ventanas mentales".

En época de COVID, la directora de los Museos Dalí entiende que esa consideración se convierte ahora en su particular "provocación al visitante", ése que, después de cuatro meses, regresa a unas instalaciones que han estado muy de moda durante los momentos más duros de la pandemia y quizá los más surrealistas. EFE.