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Marta Sanz jubila al detective Arturo Zarco tras "Pequeñas mujeres rojas"

La escritora madrileña Marta Sanz presenta su último libro durante una rueda de prensa en la Semana Negra de Gijón, este sábado. Sanz ha decidido "jubilar" al detective Arturo Zarco, que no va a protagonizar ninguna de sus novelas futuras, tras "Pequeñas mujeres rojas" que cierra la trilogía del personaje. EFE/Alberto Morante La escritora madrileña Marta Sanz presenta su último libro durante una rueda de prensa en la Semana Negra de Gijón, este sábado. Sanz ha decidido "jubilar" al detective Arturo Zarco, que no va a protagonizar ninguna de sus novelas futuras, tras "Pequeñas mujeres rojas" que cierra la trilogía del personaje. EFE/Alberto Morante

La escritora madrileña Marta Sanz ha decidido "jubilar" al detective Arturo Zarco, que no va a protagonizar ninguna de sus novelas futuras, tras "Pequeñas mujeres rojas" que cierra la trilogía del personaje.

La autora ha dicho que por "coherencia" no quiere "mercantilizar" al detective homosexual y, por ello, ha decidido que acabe sus funciones en la trilogía formada además por "Back, black, black" y "Un buen detective no se casa jamás".

En una rueda de prensa celebrada este sábado en la Semana Negra de Gijón, donde presentó su último libro, Sanz ha asegurado que Zarco se "jubiló" y no va a volver a ninguna de sus futuras obras.

Sanz ha explicado que hacer una serie de este personaje sería contradictorio con uno de los mensajes que quiere trasladar en su literatura crítica con el consumismo.

"Tengo que ser fiel a mí misma y acabar con la trilogía de Zarco, porque creo que hay que crear buenos personajes y no abusar de la empatía que tienen con los lectores", ha afirmado.

La escritora, ganadora del Premio Herralde de Novela, del Ojo Crítico de Narrativa, el XI Premio Vargas Llosa de relatos y finalista del Premio Nadal en 2006, ha reivindicado el compromiso de la literatura con el universo social y político.

Sanz ha dicho que el de escritor es un oficio que utiliza como materia prima "palabras cargadas de ideología" y, por tanto, su obra debe de estar "pegada a un tiempo político".

En "Pequeñas mujeres rojas", el detective Zarco observa la realidad desde lejos, como un oyente, no está presente en el lugar de los hechos, y se "asoma como un fantasma" en la fosa donde se buscan restos de víctimas de la guerra civil.

Sanz ha explicado que en esa figura del detective ausente, ha buscado simbolizar la posición de la mayoría de los españoles que observan la memoria histórica como una "cosa distante", algo que ocurrió en el pasado y no afecta al presente.

Zarco no puede estar en Azafrán donde Laura Quiñones busca restos humanos en fosas de la Guerra Civil, porque esta trama es contemporánea con la de la segunda novela de la trilogía.

El detective está en Benidorm investigando el caso que se narra en "Un buen detective no se casa jamás" y, por eso, su presencia en "Pequeñas mujeres rojas" es "fantasmagórica", ha explicado.

Pero este recurso literario para no romper la cadena de una trilogía, le ha servido para cargar de simbolismo al personaje y buscar que los lectores "reflexionen" sobre la responsabilidad que tiene cada uno de ellos en el tema de la memoria histórica.

Ha añadido que con esta novela quiso poner "en tela de juicio" los relatos que se hacen sobre las secuelas de la Guerra Civil, que "suenan como la música de un ascensor".

"Abrir las fosas es absolutamente necesario para cicatrizar heridas, porque estamos en una sociedad moralmente pobre en la que se confunde la libertad de expresión con el insulto y la mentira", ha destacado.

Sanz ha dicho que "Pequeñas mujeres rojas" es una novela "profundamente política" pero también "profundamente poética". EFE.