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La escritora Ledicia Costas asegura que los niños quieren leer historias que les remuevan

La escritora gallega Ledicia Costas. EFE/Xoán Rey La escritora gallega Ledicia Costas. EFE/Xoán Rey

La escritora gallega Ledicia Costas, especializada en literatura infantil y juvenil y traducida a idiomas de medio mundo, considera que los más pequeños, al igual que los adultos, quieren leer historias que les emocionen, que les remuevan por dentro y que no les dejen indiferentes.

Costas, que participa en el Festival de Literatura Fantástica Celsius de Avilés, ha visitado desde 2014 más de mil colegios con la idea de acercar a los niños la literatura, no sólo la que firma ella, sino en general.

En una entrevista con Efe, ha explicado que los alumnos trabajan previamente la obra de la que van a hablar y luego se interesan por los entresijos, por cómo se le ocurrió tal personaje, cómo nació esa historia o si va a haber una segunda parte: "Siempre quieren saber qué hay detrás", dice.

La literatura de esta licenciada en Derecho dedicada de pleno a la literatura suele estar protagoniza por personajes femeninos y siempre tiene en cuenta la defensa por lo diferente.

Así, la diversidad está muy presente en sus libros, como el caso de la homosexualidad, por ejemplo, en el titulado "El corazón de Júpiter", protagonizada por una chica "como el 99 por ciento" de sus personajes centrales, explica, que son mujeres.

Dice que las mujeres, durante toda la historia, siempre fueron secundarias pese a su valía y cree que "es la hora de poner el foco sobre ellas".

Costas está en el Festival Celsius para presentar su última novedad editorial, "Vampira de biblioteca", una novela infantil que narra la historia de un personaje que vive en una biblioteca custodiando los libros, amenazados por una especie de bichos llamados "insectos bibliófagos".

La obra está ilustrada por Víctor Rivas, con el que ya trabajó en la serie "Escarlatina, la cocinera cadáver", con la que obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil.

Escribe en gallego y luego es traducida no sólo al castellano, sino a lenguas tan dispares como el persa, el coreano, el rumano o el búlgaro.

"Ver tus libros con esas ediciones con letras raras que no entiendes absolutamente nada, la verdad es que es muy emocionante", ha admitido. EFE.