Quantcast
ÚNETE

La Seminci conjuga en femenino plural con el cine de Brasil, Francia y Georgia

La actriz y la directora brasileñas, Maria Ribeiro (i), y Laís Bodanzky (d), han presentado hoy su película "Como nuestros padres", dentro de la sección oficial de la LXII edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI). EFE La actriz y la directora brasileñas, Maria Ribeiro (i), y Laís Bodanzky (d), han presentado hoy su película "Como nuestros padres", dentro de la sección oficial de la LXII edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI). EFE

La cuarta jornada de la 62ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), con la presencia de tres directoras, de Brasil, Francia y Georgia, ha subrayado hoy la naturaleza femenina y plural que caracteriza esta edición con una mayoritaria presencia de realizadoras dentro de la Sección Oficial.

Hasta nueve mujeres aspiran a la Espiga de Oro, principal galardón del certamen en Valladolid, entre ellas la brasileña Lais Bodanzky (Sao Paulo, 1969), quien ha presentado su cuarto largometraje de ficción, "Como nossos pais", un remedo del clásico de Ibsen "Casa de muñecas".

"Fue una sorpresa comprobar que actualmente Nora sigue existiendo, está muy presente en nuestra realidad", ha analizado la realizadora durante una rueda de prensa que ha compartido con la actriz, escritora y presentadora de televisión María do Amaral Ribeiro (Rio de Janeiro, 1975), protagonista de su largometraje.

Esposa, madre y trabajadora modélica es Rosa, el personaje que encarna Ribeiro, eje de un largometraje rodado en Sao Paulo y cuyo guión no le resultó difícil confeccionar, ya que "estaba en la vida de mi vecina o cuando acudías a una reunión de trabajo", ha precisado Bodanzky, autora del texto junto a Luiz Bolognesi.

A medida que avanza el metraje, empeñada en sacar adelante sus facetas personales y profesionales, Rosa se va desmoronando al preguntarse por el escaso eco de su esfuerzo, del reconocimiento por parte de su esposo, de su empresa e incluso por el conflicto con su madre, hasta el punto de desengañarse.

Se cuestiona su papel y decide modificar su vida sin traicionarse a sí misma, sin engañarse pero sin ser rehén de nadie que no le aporta prácticamente nada pese a sus insistentes reclamaciones.

Su protagonista es la actriz María Ribeiro, quien, a pesar de su gran popularidad en Brasil, también como escritora y presentadora televisiva, no había tenido "un gran papel" en el cine hasta "Como nossos pais", filme con el que se ha identificado plenamente, hasta el extremo de pensar que tenía "una cámara de Gran Hermano en su casa" por el verismo y la cotidianeidad que reflejaba el guión.

"Las buenas ficciones deben parecer como documentales" y en sentido inverso, ha reflexionado Ribeiro.

Mujer, directora y novel son tres rasgos que definen a Lèonor Serraille, que ha defendido en Valladolid "Jeune femme", su estreno detrás de la cámara, con el que logró la Cámara de Oro en el pasado Festival de Cannes al mejor nuevo realizador.

La actriz francesa Laetitia Dosch protagoniza esta cinta que también ha escrito Serraille, para dar vida a una mujer que en plena madurez aún no ha definido su camino y se encuentra sin trabajo, afectos y familia en medio de la nada más absoluta de una ciudad dura y difícil para sobrevivir como es París.

De la fotografía, montaje, sonido, decorado y música se ha encargado un grupo de mujeres para poner en pié una película donde emerge la figura del senegalés Souleymane Seye Ndiaye, actor protagonista, para quien las mujeres "tienen espacio en el cine" y no encuentra "especiales diferencias" en trabajar con ellas, como ha sido su caso, ha declarado en una rueda de prensa.

La tercera cita de la jornada ha llevado el nombre de la directora georgiana Elene Naveriani y de su ópera prima, "Me mzis skvi var dedamicaze" (Soy un rayo de sol en la Tierra), una historia desgarradora de la sociedad más marginada de Tiflis, la capital del país.

Son los versos del poeta caribeño Frantz Fanon los que dan nombre a esta oda de los olvidados, protagonizada por una prostituta, April (Khatia Nozadze), y un inmigrante nigeriano (Daniel Antony Onwuka) que se ve atrapado en el país caucásico por una confusión con el territorio homónimo de los Estados Unidos de América.

En un ambiente gélido narrado en blanco y negro en esta producción suiza, estos proscritos de la sociedad se ven envueltos en una espiral de soledad y decadencia de la que no pueden escapar debido a su condición social y ante la que solo les queda una opción: sobrevivir día tras día.