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Botero: 60 años de pintura en la mayor retrospectiva sobre su obra

Uno de los cuadros de la exposición de Botero en Madrid (Arthemisia) Uno de los cuadros de la exposición de Botero en Madrid (Arthemisia)

CentroCentro acoge, desde el 17 de septiembre hasta el 7 de febrero de 2021, la exposición Botero. 60 años de pintura, la mayor retrospectiva dedicada al artista colombiano en Europa, que reúne 67 obras de gran formato para recorrer sesenta años de producción artística y también presentar al público su obra inédita más reciente de acuarelas sobre lienzo. Una ocasión única para conocer la trayectoria de un clásico del S.XX.

La muestra, producida por Arthemisia con la colaboración del Ayuntamiento de Madrid, está comisariada por Cristina Carrillo de Albornoz con el apoyo de Lina Botero, hija del artista.

Fernando Botero (Medellín, Colombia, 1932) es seguramente el pintor vivo que más ha expuesto en el mundo, con eventos históricos como ser el primer artista en exhibir esculturas al aire libre en los Campos Elíseos de París en 1992 o ser el primer artista contemporáneo invitado a mostrar su obra en la Plaza della Signoria de Florencia. La entrevista con el maestro colombiano que se publica en el catálogo realizada por Cristina Carrillo de Albornoz comienza describiendo como Botero se consagró a la pintura a los 15 años y desde entonces fiel a sus convicciones sobre la estética, la excelencia y la defensa de una coherencia artística, no dejó nunca el pincel. El resultado de estos 70 años es una nutrida producción compuesta por más de 3.000 óleos, más de 200 esculturas y más de 12.000 dibujos a lápiz, carboncillo, pastel y sanguina.

La comisaria describe en el catálogo el episodio que dio inicio al boterismo: En 1956, Fernando Botero se trasladó a México, donde vivió poco más de un año y medio, y donde una noche muy tarde, mientras trabajaba en su estudio, dibujó la forma de una mandolina. En el momento de trazar la cavidad del sonido, la hizo muy pequeña. El contraste entre el contorno generoso y el detalle minúsculo del centro hizo que el dibujo explotara en su monumentalidad y deformación, y en ese momento entendió con claridad absoluta que había descubierto algo importante para su trabajo, una respuesta contundente a su búsqueda incansable. Éste sería el inicio de un camino que lo llevaría a consolidar su propio estilo, su propio lenguaje, único y reconocible, fruto de la experimentación continua, la reflexión y el cuestionamiento inagotable, reflejo de sus convicciones artísticas y de su capacidad de transformar años de enseñanzas asimiladas en algo nuevo, fresco y propio.

Su forma de crear original y nueva, a través de un lenguaje de volúmenes monumentales y vibrante color, hace que su obra sea inmediatamente reconocida por el público y la crítica. En palabras de Botero: “Sin un estilo propio un artista no existe. Todos los buenos pintores han conseguido crear un estilo propio coherente con sus ideas, inmediatamente reconocible… Van Gogh, Botticelli, Ingres, Piero della Francesca, Vermeer, Velázquez, Giacometti o Tàpies… Si de algo estoy feliz es, primero, de haber vivido siempre de la pintura, incluso muy pobremente en mis primeras épocas, en Nueva York, cuando vendía dibujos a 10 dólares. Y, sobre todo, de haber encontrado un estilo propio. Una visión del mundo que no existía y que soy yo, porque yo lo hago. El estilo es la capacidad creadora de hacer algo distinto, que está dentro de uno y se plasma con gran emoción en el cuadro. Un ejemplo que ilustra esto es la forma más simple de la naturaleza: una naranja, que sin embargo es muy difícil de pintar. Lo magnífico es que cuando alguien vea una naranja en un cuadro, reconozca automáticamente que es una naranja de Van Gogh, de Picasso, de Cézanne o de Botero”.

La elección de Madrid para esta gran exposición no es casual. Botero vuelve a la ciudad en la que vivió en su juventud y marcaría su trayectoria después de conocer los originales de las obras maestras del Museo del Prado y de estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Una ciudad que le ha dedicado grandes eventos como la exposición que le brindó el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en 1987 o la exhibición de esculturas monumentales en el Paseo de la Castellana en la primavera de 1994.

Botero. 60 años de pintura se divide en siete secciones, correspondientes a los temas más característicos de su trabajo: Vida latinoamericana, Versiones, Naturaleza muerta, Religión, La Corrida, Circo; así como a su obra más reciente e inédita de Acuarela sobre lienzo.