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EL PERIÓDICO
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De amicitia


Los dos hombres del centro de la imagen son, a la derecha, Juan Benet, y, a la izquierda, Luis Martín-Santos. Los dos hombres del centro de la imagen son, a la derecha, Juan Benet, y, a la izquierda, Luis Martín-Santos.

Hay amistades que surgen en la soledad y por diferentes afinidades; a veces con el paso del tiempo se convierten en discrepancias y distanciamiento, aunque siempre perdure la sombra del cariño. El amanecer podrido acaba de salir a las librerías y me ha impresionado bastante; en la portada Luis Martín Santos y Juan Benet, muy jóvenes, ahí es nada. Un libro muy interesante para los estudiosos y los devotos, como yo, de ambos autores.

Supongo que, cuando afortunadamente coincidieron en Madrid en plena juventud, intercambiaron inquietudes, gustos literarios y políticos…y más cosas. Ambos creativos, inteligentes, muy lectores e inquietos por la literatura, con un mundo propio y prometedor, se movieron en un Madrid sombrío, asfixiante y pobre. En ese momento no iba mucha gente a la Universidad y mucho menos se interesaba por Faulkner, Joyce o Kafka, por citar algunas influencias.

Buenos tertulianos y conversadores con gran sentido del humor, se pusieron a escribir a la par y de ahí salió El amanecer podrido, conjunto de escritos que han perdurado en el olvido hasta ahora que aparecen en una edición impecable, en la que además se añaden cartas muy interesantes y Luis Martín Santos, un memento escrito por Juan Benet, que ya conocíamos porque apareció en uno de los libros de Benet que más aprecio Otoño en Madrid, hacia 1.950, escrito en 1987; Barojiana, 1972, que también se incluye, me gustó mucho.

Siempre he sido de Luis Martín-Santos, siempre, y he admirado a Juan Benet. Tiempo de Silencio marca una época, como La verdad sobre el caso Savolta de Eduardo Mendoza o Corazón tan blanco de Javier Marías; estos autores consideran Volverás a Región un libro fundacional, como dijo Savater. Aún así, todo lo hemos leído en Bachillerato y ahora es difícil por las malas condiciones que se ofrecen a la Literatura en Lengua Castellana, convertida en un repertorio insano de nombres de obras y autores con escasas lecturas y pocos textos. Leer es lo que te da conocimiento y disfrute, leer y leer. Yo leí Tiempo de silencio con dieciséis años, me dejó impresionada, tuve un buen profesor de Literatura en un instituto manchego, por suerte. No nos hacía aprender de memoria listas interminables de libros en conserva como animales muertos.

Benet es un escritor culto y exigente que obliga al lector a imaginar, pensar y comprender, todo un reto. Sabemos por Javier Marías y otros escritores que fue un maestro para las generaciones de narradores más jóvenes, un maestro en lo personal y un escritor de discípulos, apunta. Herrumbrosas lanzas es otro clásico de Benet que reclama atención; sus obras difieren del realismo social de la época que les tocó vivir. Javier Marías lo considera el novelista y ensayista más importante de la segunda mitad del siglo veinte y destaca El viaje de invierno.

No he leído recientemente Tiempo de silencio, pero dudo que me defraude, no sólo por su contenido sino por la exigente y culta escritura del autor, impecable en un “realismo dialéctico”, como lo denominó el propio autor. El clima social de la pensión o del laboratorio, la conferencia de Ortega en el cine Barceló o el ambiente prostibulario de la época, así como las chabolas, el Muecas o Florita, no dejan indiferente. Tiempo de Silencio fue el fin de trayecto para un escritor que murió joven en un accidente de tráfico a poco de la publicación del libro, 1964. “El agudo mal de la precisión” lo seguían compartiendo cuando ya compartían poco. “Se fue como un soplo”, dice Benet. Se habían defraudado mutuamente, se habían leído y no habían dado el logro el uno ni el otro. Esas cosas pasan. Quedaba el recuerdo de unos años en lo que eran muy jóvenes, muy atrevidos y productivos en una España inerte.

Mauricio Jalón ha reunido estos escarceos, pruebas de escritura en una buena edición que reúne relatos inéditos escritos entre 1948-1951 con prefacio, notas y “papeles cruzados”, cartas muy esclarecedoras. Siete familias temáticas que son heterogéneas. Se aprecia en los textos escritos a cuatro manos y reunidos por temas las claves de los dos grandes escritores que fueron hasta el punto de que a veces resulta difícil identificarlos. Nunca llegarás a nada y Tiempo de silencio distanciaron a los que sentaron las bases del “bajorrealismo”. Benet desaconsejó publicarlos cuando Luis ya no estaba.

Personajes excéntricos, situaciones insólitas, vidas increíbles, seres deformes, el absurdo de la existencia, un erotismo carnal y la catástrofe social caracterizan estos 67 relatos en los que la presencia obsesiva de la muerte, el sexo, la pobreza, la infancia desdichada y la vida miserable llenan las páginas que habitaron en una España desdichada en plena dictadura franquista en la que la censura y la represión dominaban a sus anchas. El tratamiento irónico y culto del lenguaje, los ambientes deprimidos, animales que desagradan y los personajes y situaciones bajo límite, cómo duelen los inocentes, definen a estos escritores que arrinconaron el realismo tradicional y colocaron el embrión de una estética literaria nueva.

La sopera, Nadia, Cráneos blandos, Los enterramientos verticales, Que la carne es flaca, Mientras el Ebro sonríe, El callejón, El autobús… revelan a un narrador que se introduce en una sopera para aislarse, una muchacha contrahecha que vive con sus padres en el extrarradio…un hombre que se acaba hasta que desaparece…seres que viajan sin destino.

El surrealismo, Valle-Inclán, Buñuel…miradas distanciadas y trágicas sobre un entorno miserable donde domina lo grotesco. También Góngora y el Barroco, basta con leer las Odas iniciales, escritas con talento y humor.

Acerca de la amistad y de la literatura más importante de la segunda mitad del siglo, Un amanecer podrido nos acerca, gracias a un laborioso trabajo, a un mundo inmenso.

María C. Galera fue ayudante de Don Enrique Tierno Galván. Es Doctora en Filología Hispánica y profesora de Lengua y Literatura Castellana.