Quantcast
HEMEROTECA
             SUSCRÍBETE
ÚNETE ⮕

El primer socialismo suizo


Bakunin hablando a los trabajadores de la AIT en el Congreso de Basilea, en Suiza. Grabado de 1869. / Wikipedia. Bakunin hablando a los trabajadores de la AIT en el Congreso de Basilea, en Suiza. Grabado de 1869. / Wikipedia.

El movimiento obrero en Suiza adquirió una clara influencia anarquista en sus inicios. En septiembre de 1868, Bakunin fundó la Alianza Internacional de la Democracia Socialista y participó en el Congreso de Basilea de la Primera Internacional del año siguiente como delegado. Su enfrentamiento con Marx es de sobra conocido. Bakunin pensaba que la Internacional pretendía la creación de un socialismo burocrático, y acusó al Consejo General de ejercer una suerte de dominio sobre las secciones locales. Las ideas de Bakunin tuvieron una fuerte influencia, como es sabido, en Italia y en España, pero también en el Jura suizo, que es lo que en este trabajo nos atañe.

Esta evidente tendencia anarquista en Suiza fue atenuándose a medida que avanzaba la década de los años setenta frente a la fuerza del socialismo. En 1873 se creó la Federación Suiza de Trabajadores. En una conferencia celebrada el 21 de octubre de 1888, en la ciudad de Berna, nació el Partido Socialdemócrata suizo. Al parecer, su primer programa fue redactado por Albert Steck (1843-1899) de Berna, con un marcado carácter reformista, nada revolucionario. Steck era un miembro muy destacado de la clase política suiza, que terminó abrazando la causa socialista por su relación con Alexander Reichel (1853-1921), que había fundado la Asociación General de Trabajadores de Berna. Una vez fundado el Partido, Reichel fue elegido su primer líder. Presidió el mismo hasta 1890, para luego dedicarse a la enseñanza universitaria y a la administración. También fue el primer socialista nombrado juez federal.

En 1890, Jakob Vogelsanger (Zúrich) fue el primer socialdemócrata elegido para el Consejo Nacional de Suiza.

Al comenzar el nuevo siglo, los socialistas suizos adoptaron las ideas marxistas. Eso ocurrió en el Congreso de Aarau del año 1904. El encargado de redactar el programa del partido fue Otto Lang (1863-1936), juez cantonal en Zúrich. Lang procedía de una familia adinerada, y en su etapa de estudiante en Alemania entró en contacto con el socialismo alemán, en plena clandestinidad por las persecuciones que padecía por parte de Bismarck. Al volver daría una conferencia importante en enero de 1888 en Zúrich sobre los fundamentos del socialismo. Se uniría al Grütliveren, una organización que jugó un papel muy destacado en el movimiento obrero suizo, terminando por crear sindicatos y organizaciones de seguros. Varios de sus miembros estarían en la formación. en 1873 del primer gran sindicato de trabajadores suizos. En 1901 terminaría fusionándose con el Partido Socialdemócrata, manteniendo su autonomía organizativa. Pues bien, Lang desarrollaría una intensa carrera como juez y en las administraciones cantonal y municipal. También se destacaría en la prensa socialista, y en el sindicalismo. Así pues, la aportación de Lang fue muy importante para dar un giro marxista al partido, aceptando la lucha de clases, aunque en 1917 sería un claro detractor del comunismo ruso.

Los socialdemócratas suizos no dejaron de crecer, y en 1911 consiguieron formar grupo parlamentario propio en el Consejo Nacional al contar con 18 miembros. Es importante destacar como en el año siguiente, en el Congreso de Neuchâtel, los socialistas suizos se comprometieron para luchar por el reconocimiento del derecho al voto de las mujeres. En 1913, el Partido defendió el principio de proporcionalidad en el Consejo Nacional, defendiendo una mayor democratización del sistema político, y que se consiguió al terminar la Gran Guerra después de la huelga general de 1918, generada por las consecuencias políticas y sociales del conflicto dentro del país. Otro éxito socialista fue la limitación de la semana laboral a 48 horas en el año 1920.

Cuando estalló la Gran Guerra, los socialistas suizos junto con los italianos se movilizaron para intentar resucitar la Internacional y defender una postura contundente contra el conflicto después del fracaso del movimiento internacionalista para frenarla. Los socialistas contrarios a la Guerra se reunieron en la localidad suiza de Zimmerwald, muy cerca de Berna. Los participantes se dividieron entre los claramente pacifistas, que eran mayoritarios, y que pretendían que resucitara la Segunda Internacional con el fin de luchar por la paz y la minoría más a la izquierda, con Lenin como principal figura, y que defendía la creación de una nueva organización de socialistas contrarios a la guerra y que se aprovechara la guerra para potenciar la lucha de clases y la consiguiente revolución.

Podemos ampliar nuestros conocimientos sobre el socialismo suizo en el trabajo de Jacques Droz, “El socialismo suizo de sus orígenes a 1914”, en la obra que dirigió sobre la Historia General del Socialismo. De 1875 a 1918, publicada en España por DestinoLibro en 1979.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.