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EL PERIÓDICO
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El Banco de España contra el Gobierno de la República


Este pasado mes de Agosto y ante la gravisima crisis que nos ha alcanzado por la pandemia del virus Covid19 y sus terribles efectos en las vidas de los españoles, leía la siguiente noticia que muestra como han surgido las eternas discrepancias entre el bienestar social y las exigencias del capitalismo. Aparecen las eternas luchas entre el bien de los ciudadanos y el beneficio de unos pocos que no quieren perder su poder manejado desde la Banca.

Los seis bancos que cotizan en el Ibex 35 han vuelto a sacrificar sus ganancias en el primer semestre de 2020, incurriendo en pérdidas históricas en algunos casos, para blindar su balance ante el aumento del riesgo derivado de la crisis económica que han ocasionado las medidas de contingencia implementadas para mitigar la expansión del coronavirus.

Podíamos creer que es algo nuevo... al contrario, es una mas de las veces que el socialismo ha tenido que salir al frente (con mayor o menor éxito, con mayor o menor fuerza) para evitar que el Capital arrase la vida de los trabajadores y pequeños empresarios. Como ejemplo en el año 2012 en la crisis que la derecha manejo de forma tan injusta con sus recortes sociales leíamos...

El Gobierno tiene previsto dar el próximo viernes otra vuelta de tuerca al saneamiento de la banca, a la que exigirá mayores provisiones para los créditos considerados no dudosos, según han informado fuentes financieras. De esta forma, el Gobierno de Mariano Rajoy habrá impuesto a la banca en dos tandas un saneamiento de sus activos inmobiliarios que superaría los 75.000 millones de euros, dado que a los 54.000 millones iniciales se sumaría una cifra aún no determinada, pero que se situará entre 20.000 y 40.000 millones.

Si esas medidas que nos costaron a todos los españoles CINCUENTA Y CUATRO MIL MILLONES DE EUROS, de los que ya no se oye hablar y de la Banca y el Capital han dado por “amortizados” en el sueño de los injustos.

La anterior ocasión a la que hoy me quiero referir es la surgida en la crisis y colapso de la economía mundial de 1929 y el inicio de las políticas económicas de los socialistas en la II República Española en el mes de Noviembre de 1931, por supuesto con una visión diferente a la actual y con un espíritu plenamente social.

En esa ocasión el tiempo era el Oro que el Banco de España habría perdido al intentar una campaña contra el proyecto de ordenación bancaria presentado a las Cortes por nuestro camarada Indalecio Prieto.

Por una vez el Banco, omnipotente durante el período monárquico, omnipotente hasta derribar ministros que no eran de su agrado, fracasa, como fracasa el capitalismo en sus esenciales modalidades.

El ministro de Hacienda de la República necesita dinero para España. Debe darlo, en la medida de lo justo, el Banco emisor, el Banco llamado de España, el Banco que tiene privilegios que le hacen ganar anualmente cientos de millones.

Contra el proyecto de ordenación bancaria han concitado los consejeros del Banco llamado nacional todas las iras privadas y todas las acusaciones públicas. Parte de la Prensa ha estado al servicio del supremo organismo bancario. Esa fracción periodística no ha cobrado la campaña, al menos de modo visible. Pero otra parte de Prensa, la llamada especializada, ha cotizado sus artículos a precios asombrosos.

Con claridad lo denunció nuestro camarada Trifón Gómez en la Junta general de accionistas del mencionado Banco. —¡¡Pruebas, pruebas!!— le gritaron — ¿Quiénes han recibido ese dinero? Todos creían que el camarada Gómez quedaría anonadado por la petición urgente, apremiante, de nombres de quienes habían recibido el dinero.

Trifón Gómez, tranquilo, contestó: —El conocido escritor financiero don Daniel Rius ha cobrado por la campaña ¡veinte mil duros! y el periódico semanal El Financiero ¡quince mil duros!

Los accionistas, ajenos a las maniobras de entre bastidores, protestaron y terminaron por acordar que no se hiciese obstrucción al proyecto presentado a las Cortes por el ministro de Hacienda. Los que podían avergonzarse se avergonzaron de la obra realizada por el Consejo de Administración. Pocas palabras para demostrar que el Banco de España debe entregar el dinero que se le pida en estos tiempos de sacrificio de todos, sacrificio que no lo es para el organismo llamado de España.

Vamos a la demostración: Durante muchos años el Banco de España ha entregado a sus accionistas el máximo, decimos EL MÁXIMO, del dividendo que permite su contrato con el Estado, es decir, EL VEINTICINCO POR CIENTO DE LAS ACCIONES. El Banco de España, durante muchos años, para que el dinero no fuese al Erario público, distribuía entre los consejeros sumas importantísimas en concepto de dietas y de gratificaciones. Lo mismo hacía con el alto personal, llegando a dar a algún elevado funcionario, por servicios que llamaban especiales, gratificación de muchos miles de duros. El Banco de España regalaba varias pagas a todo el personal. Por último, llegó, por medio de funambulismos en la contabilidad, a entregar a cada accionista, después de cobrar el dividendo del veinticinco por ciento, un bono equivalente al valor de media acción y por medio de otros funambulismos ese bono pasaba a cobrar idénticos dividendos que las acciones. Todo el producto del trabajo español ha ido a parar al Banco de España, que llegó a creer, durante los tiempos de la Monarquía, que formaba un Estado dentro del Estado político - social español.

Ese Banco ha sido el que en toda ocasión logró beneficios superiores no sólo a los Bancos privados sino a todos los Bancos de Europa. Ahora llega el momento difícil del Estado y del País español y se lanza, por medio de campañas de Prensa, contra la labor nacional. Es decir, que los que han cobrado dividendos asombrosos aun no quieren dar una parte pequeña de lo que es un beneficio que entra en lo inmoral.

Prefieren esos devoradores del trabajo de los españoles que pague el pequeño industrial, el productor de todo género, el obrero, por medio de impuestos indirectos que le encarecen la vida, el proletario que en la fábrica, en el taller o en el campo trabaja por España, por la familia, por la redención de todos. Creemos que nunca estuvo más justificado el hecho de expropiar el dinero, lo que es acumulación de trabajo, del trabajo de todos nosotros.

Si el Gobierno, por medio de un golpe de revolución, se hubiera incautado del dinero que había en el Banco, salvo lo que pertenece a pequeñas cuentas, a cierto género de valores en depósito y a algunos otros que merecen excepción, España hubiera recibido un beneficio tan grande que se hubiera salvado del déficit. Pero, en fin, son esas altas cuestiones que sobrepasan nuestra capacidad comprensiva de la gobernación. Digamos que si a los que tienen tierra se les ha de hacer ceder una parte pequeña, mejor debe obligarse al Banco de España a que entregue millones que no le hacen falta y que, en cambio, necesita la nación.

Paco Robles se dedica al Partido Socialista y a la Memoria Historica, memorialista, historiador aficionado y buscador de verdades. Vocal de la AGRMH y Secretario CEP de Memoria Historica del PSOE de Granada.