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Mujer y literatura. El laberinto descifrado


Retrato de Mary Shelley por Richard Rothwell, exhibido en la Royal Academy en 1840. / Wikipedia. Retrato de Mary Shelley por Richard Rothwell, exhibido en la Royal Academy en 1840. / Wikipedia.

Dentro de la literatura tanto universal, como española, la mujer ha desempeñado diferentes roles. Ha sido personaje principal o secundario dentro de la obra, tal es caso de Anna Karenina (León Tolstoi), Madame Bovary (Gustave Flaubert), La Regenta (Leopoldo Alas Clarin) Fortunata y Jacinta (Benito Pérez Galdós), Doña Jimena dentro del Cantar de Gesta del Mío Cid, en este caso personaje secundario, y tantas otras que podrían ser nombradas y que dejo en mi tintero.

En este artículo quiero resaltar el papel activo dentro de la literatura por parte de la mujer, ya sea como poeta, novelista o ensayista. Y dedicárselo, cómo no, a todas esas mujeres que, aún sin tenerlo fácil, se abrieron camino en este difícil mundo de las letras, territorio históricamente reservado a los hombres.

A lo largo de la historia las mujeres han sido tradicionalmente relegadas a un plano secundario, su papel quedaba limitado a la vida familiar, al cuidado de los hijos y a la realización de las labores domésticas. Se llegaba a afirmar que la mujer era incapaz de valerse por sí misma, de ahí la necesidad de la guía y protección del hombre, y esto era así debido a su naturaleza peligrosa y a su inteligencia inferior.

De lo dicho en el anterior párrafo podemos señalar que hasta mediados del siglo XIX en la literatura se condenaba, de un modo u otro, los comportamientos “inmorales” de las mujeres, entiéndase por ello toda conducta que no implicara quedarse encerrada en su hogar al servicio de su familia. Por lo tanto, no es de extrañar que sea difícil encontrar ejemplos de escritoras nacidas antes de dicha época. Sin embargo, no podemos pasar por alto nombres como:

Santa Teresa de Jesús: También conocida como Teresa de Ávila, fue una monja fundadora de la orden de las Carmelitas Descalzas y una escritora prolífica traducida a varios idiomas. Su obra despunta en el género de la poesía. Seguro que te suenan estos versos que inician su poema Vivo sin vivir en mí: “Vivo sin vivir en mí, / y de tal manera espero, / que muero porque no muero”.

Sor Juana Inés de la Cruz: La cual escribió estos versos: “Hombres necios que acusáis a la mujer, sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis”. De padre español y madre mexicana, esta mujer dedicó prácticamente toda su vida a aprender y a escribir contra viento y marea. Desafortunadamente, gran parte de su obra se ha perdido.

Madame de Staël: Nacida en el siglo XVIII, esta filósofa francesa ya incluía en sus ensayos y novelas reflexiones feministas con respecto a la opresión de la mujer.

Mary Shelley: Cómo no mencionar a la escritora considerada como una de las precursoras del relato de ciencia ficción. La autora de Frankenstein o el moderno Prometeo es indispensable para entender la influencia posterior que ejerció en la literatura.

De ellas podemos decir que fueron auténticas revolucionarias de la época en la que les tocó vivir.

Esto no quiere decir, sin embargo, que el siglo XIX fuera un periodo fácil para las mujeres de todo el mundo. Sólo algunas valientes se animaron a desafiar los cánones de su tiempo y buscaron formas de estar presentes en lo público. En esta época aparece el romanticismo, movimiento que exaltaba la rebeldía y la libertad, pero, paradójicamente, las mujeres nunca tuvieron la misma oportunidad que los hombres para transgredir, ya que la sociedad no estaba en posición de soportar más cambios radicales.

Esto explica que a lo largo de la historia no han sido pocas las mujeres que tuvieron que escribir bajo un pseudónimo masculino o directamente con un nombre en clave para que alguien las tomara en serio. Como ejemplo doy esta la lista de nombres: Georges Sand, Cecilia Böhl de Faber, Mar Ann Evans o poner sus asuntos en manos de sus padres, como es el caso de las hermanas Brönte, otro ejemplo fue el de Jane Austen: La novelista británica simplemente firmaba sus novelas como “Una dama” y jamás pudo ver su nombre verdadero en las obras que consiguió publicar. Podría incluir más ya que es una lista interminable.

Ahora bien, a partir de la mitad del siglo XIX, con el realismo, comienza a aparecer un tipo de literatura que busca la representación objetiva de la realidad, de lo que sucede. Junto a esta corriente emerge un nuevo tipo de imagen femenina, de mujer anulada y oprimida por la sociedad. Esta mujer se rebela contra lo establecido y, cansada de ser incomprendida, se deja llevar por sus pasiones e impulsos y rompe con los cánones impuestos por la sociedad tradicional, que tendía a lo puritano. Obras como Madame Bovary, a la que ya hice referencia al comienzo, La Casa de Bernarda Alba o Tristana son buenos ejemplos de este tipo de literatura. Así la sociedad comienza a tomar conciencia de la situación y aparecen los movimientos feministas que sirvieron para que las mujeres lucharan por sus derechos y cambiaran su situación, abriendo el camino para la futura proliferación de autoras femeninas.

Jane Austen, Mary Shelley y Virginia Woolf en Inglaterra, Harriet Beecher Stowe en Estados Unidos, Rosalía de Castro y Emilia Pardo Bazán en España y, algunos años más tarde, la española Concepción Arenal, la chilena Gabriela Mistral, son algunas de aquellas mujeres que se atrevieron a desafiar las normas impuestas por la sociedad y consiguieron abrirse camino en las artes y las letras. No ha sido fácil para ellas. Sin embargo, en el momento actual tienen un puesto importante dentro del campo de la literatura.

El gran empeño de todas estas mujeres ha logrado que hoy se pueda decir, sin lugar a dudas, que las escritoras caminamos hombro con hombro, junto a los escritores. El camino recorrido por las mujeres a lo largo de la historia dentro del mundo literario no ha sido un camino fácil de seguir. En algunos momentos se trató de una senda llena de obstáculos, el primero de ellos y central el hecho de ser mujer. Pero todas ellas aún teniéndolo todo en contra, se hicieron oír y allanaron el camino de otras muchas que las siguieron y seguimos a partir del siglo XX y XXI.

Inma J. Ferrero (Madrid, 01/01/1977) Poeta, libretista, crítico literario, directora y fundadora de la revista cultural Proverso.

Ha publicado los poemarios El leve suspiro de un poema (Ed. Bubok. 2012) Égloga del pétalo dormido (Ed. Bubok 2013) Poemario Nocturno (Ed. Seleer 2013) El amanecer en este sombrío (MRV Editor Independiente 2014) Geografía Inversa (MRV Editor Independiente 2015) Óxido (MRV Editor Independiente 2016), Adagio ma non troppo (MRV Editor Independiente 2016), El acorde perturbado (Ediciones Vitruvio 2017), Azul Primero (Proverso Ediciones 2017), Allí donde las luciérnagas duermen junto al poeta Nicola Foti (Proverso Ediciones 2019). El Horizonte Purpúreo duermen junto al poeta Nicola Foti (Proverso Ediciones 2019). La quiete dell’uragano junto al poeta Nicola Foti (Proverso Ediciones 2019). Ianuarius junto al poeta Nicola Foti (Proverso Ediciones 2019). Ikigai (Proverso Ediciones 2020).

Ha ofrecido recitales en Madrid, León, Valladolid, Gijón, Salamanca, Úbeda, Baeza, Roma, Bruselas, Granada, Candás (Asturias), Guadix (Granada), Rosario (Argentina), Montesarchio (Benevento), Florencia.