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En casa del Lenin español


LARGO CABALLERO prepara la revolución en familia... ... rodeado de sus dos hijas, las "vírgenes rojas"

Madrid, 11 de abril de 1936.

Una curiosidad que los españoles no se dejan de señalar a los periodistas extranjeros es la vida familiar misma del hombre que se enorgullece de poder, en este momento, hacer temblar a toda España, cuyas declaraciones recientes acaban de causar considerable agitación bancaria y que será mañana, según sus partidarios, el Lenin español.

Fuencarral

Si la revolución triunfa alguna vez en España, ella nacerá en una casa de modesta apariencia, en un barrio popular, en la calle Fuencarral, en Madrid.

Por la mañana, comerciantes de las cuatro estaciones, los sonidos mantienen sus puestos en la parte inferior del inmueble y es en el bullicio del áspero lenguaje de los campesinos castellanos, acompañando con el rebuzno de los burros cargados de los más variados productos alimenticios, que Largo Caballero, desde hace muchos meses, prepara la revolución.

En vísperas de la última consulta electoral, lo encontré en esta oficina de la calle Fuencarral, sede de la famosa Unión General de Trabajadores.

El hombre es fornido, con la fisionomía de un monje español, como los encontramos en los lienzos de Goya.

Los ojos azul acero son penetrantes y animados, miran al visitante y son risueños y crueles a la vez.

Una oficina monástica

La habitación donde trabaja el líder es pequeña y desnuda. Una mesa de despacho extremadamente simple con un dispositivo teléfono, cuyos muchos botones comunican con todos los servicios de U.G.T.

En las paredes, algunas ampliaciones fotográficas. Encontraríamos lo mismo en la sala de un cura rural, pero representarían al Santo Padre, mientras que estas de Largo Caballero representan a los antiguos líderes del socialismo español; en lugar de honor el trono de Pablo Iglesias, el padre del socialismo ibérico, del que Francisco Largo Caballero era el alumno preferido.

A través de la ventana entreabierta sube el ruido de la calle y recuerdo uno de un burrito, un pequeño borrico, que lleva hortalizas hasta los mercados al aire libre, que corta irreverentemente al líder revolucionario que me expuso su programa.

Es en esta atmósfera ruidosa y cálidamente colorida de la vida de pequeño pueblo madrileño donde vive Don Francisco.

Las vírgenes rojas de la revolución

Pero lo que le da una nota especial a la existencia de Largo Caballero, son sus dos hijas, "las vírgenes rojas de la revolución”, como todos las llaman en Madrid.

Sorprendentemente hermosas, en el más puro tipo de la clásica Carmen, ellas rodean a su padre no solo en su cariño, sino de su estrecha colaboración. No hay nadie más que a ellas que el viejo luchador se confía enteramente. Cuántos militantes admiran en silencio a las chicas de “viejo” jefe, y le dedican una extraña y oscura dedicación en las filas sociales listas para brillar en los ojos de las chicas de don Francisco.

Una historia de amor interrumpida

PIlar, una de las dos bellezas, fue hace un tiempo la heroína de un doloroso drama de amor pasado que evoca a Jimena y Rodrigo.

Largo Caballero no siempre ha sido tan rojo como ahora. Bajo la dictadura de Primo de Rivera, incluso fue uno de los sostenes del régimen. ¿Es en ese momento que dos corazones empezaron para hablar entre nosotros? No lo sé, es en ese momento que Pilar se enamora del hijo de Alcalá Zamora.

Pasaron los meses, los tronos, los dictadores se derrumbaron y Niceto Alcalá Zamora se convirtió en presidente de la Republica burguesa, que España se había dado después de la caída de Alfonso XIII.

Don Francisco, por su parte, había singularmente evolucionado. Ahora estaba mucho más a la izquierda que Prieto que representa en este momento el elemento burgués del Partido Socialista. En cuanto a Alcalá Zamora, no faltó el día que Largo Caballero no lo atacó con la mayor violencia.

¿Qué iban a hacer los dos amantes? ¿Renunciar a su amor? Ni el uno ni la otra lo pensaron.

Hijo del Presidente de la República y revolucionario

Hijo de Don Niceto Alcala Zamora no lo dudó ni un segundo; negando a su padre, vino a unirse al Partido Socialista, abrazando la fe revolucionaria de aquello que amaba.

Sin embargo, las objeciones siguieron siendo numerosas y la oposición de los dos padres fue feroz.

Amigos de los dos, acordaron que ninguno de los dos padres asistiría a la ceremonia de la boda para no arriesgar un escándalo.

A pesar de esto, los dos amantes no nunca fueron el uno para el otro. Tres días antes de la ceremonia, la ruptura fue oficial. Los hermosos ojos de Pilar lloraron, y desde hoy, solo brillan por la revolución. Esta revolución, que Francisco estaba anunciando esta semana, diciendo que sería la Republica española de los Soviets.

Este artículo apareció en las páginas 1 y 3 del Paris-Midi del sábado 11 de abril de 1936 y lo firmó Jacques PLONCARD, curiosamente un periodista y escritor de la más rancia derecha francesa, nacionalista, antisemita y antimasón. Próximo a Petain, que le condecoró, acabó como consejero de Salazar, el dictador portugués.

Paco Robles se dedica al Partido Socialista y a la Memoria Historica, memorialista, historiador aficionado y buscador de verdades. Vocal de la AGRMH y Secretario CEP de Memoria Historica del PSOE de Granada.