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EL PERIÓDICO
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Los diez mandamientos del elector de derechas (1931)


«Yo voto», sí. yo voto; pero no como tú votas. Yo voto por los cinco duros que me dan por mi voto.

¡Valiente «juerguecita» me voy a correr! Sin embargo, «tú votas» por la simpatía que te inspira don Fulano, aunque sea una mala persona, sin haber tampoco para qué mirar tu criterio político. Y «él vota» también; pero no por los cinco duros, ni por don Fulano, sino por lo que a él le parece justo. ¡Qué tonto!, ¿verdad?

¡Mira que desperdiciar el beneficio que le puede reportar vendiendo el ¡Voto! ¿Quién de los tres lleva más razón?... Yo; no cabe duda Con mis veinticinco pesetas ya tengo para pasar una noche al sereno y coger una «mona» formidable. ¿...? ¿Qué dices? ¿Que tú llevas más razón en tu forma de votar? te engañas. ¿...? ¿Cómo? ¿Que a ti ha ofrecido don Fulano, por quien votas, un destinito después que él suba a lo alto? ¿No te parece que «vale más pájaro en mano que buitre volando?»

Yo me inclino por mis cinco duritos. ¿...? Sí, tienes razón: pero yo soy más positivista... De cualquier modo, nosotros votamos con más ventajas que el otro; porque yo no me explico qué beneficio le ha de reportar a él votar según su criterio, según le dicta su conciencia; pero sin la plata ni otra cosa por el estilo... Más allá, quizá tenga razón en votar de esa manera.

¿Y la honra? Tú no has tenido en cuenta eso, ni yo tampoco. ¿No crees que se nos ha de mirar con desprecio cuando sepan que por la miserable cantidad de veinticinco pesetas, o por un simple ofrecimiento, se ha deshonrado uno? Hay que ser honrados, ante todo. Hay que ser patriotas y votar por el bien de España.

Hay que cooperar todos a la instauración del régimen que ha de salvar a España. No nos manchemos nuestras manos con el dinero que se nos ofrece por la venta de nuestro voto, como Judas se las manchó al vender a nuestro Salvador. Seamos verdaderos españoles. Votemos con la conciencia limpia, con justicia, ¡defendiendo nuestro ideal!

I. Si eres monárquico o, lo que es lo mismo, amante de la paz y el trabajo, de la prosperidad y el orden, vota la candidatura que, para asegurarlos, se te ofrece.

II. Es en vano que jures tu fe monárquica o tus anhelos de paz, libertad y progreso, si no te opones con tu voto, a la revolución que acecha.

III. Santifica el día, haciendo sacrificio de todo lo intrascendente, para acudir solícito a emitir tu voto.

IV. Haz honor a tus convicciones, manifestándolas dignamente por el más sencillo medio que la ley pone a tu alcance: el voto.

V. No mates tus entusiasmos, ni muevas ajenos desfallecimientos con agoreros pesimismos; el triunfo es nuestro, si tenemos fe y sabemos infundirla.

VI. No hurtes tu voto, en la confianza de que los demás, velando por ti, acudan a emitir sus sufragios: una elección puede decidirla un solo voto.

VII. El que por despertar de sus deberes ciudadanos contribuya a que se pierda la batalla, causa más grave e irreparable daño que los enemigos mismos.

VIII. Quien miente por comodidad o transigencia, la ayuda de su voto, traiciona al ideal que confiesa.

IX. Respeta sí, los ideales de tu prójimo; pero no cejes con el empeño de hacer respetar y triunfar y prevalecer los tuyos.

X. ¿Anhelas conservar los legítimos bienes que tú, obrero, comerciante, industrial o propietario, creaste o acreciste con tu esfuerzo? Pues vota a los que, defendiendo el orden social, defienden tus sagrados intereses.

Diario de Jerez y El Defensor de Granada, 10-4-1931. Campaña electoral de los monárquicos en abril de 1931.

Paco Robles se dedica al Partido Socialista y a la Memoria Historica, memorialista, historiador aficionado y buscador de verdades. Vocal de la AGRMH y Secretario CEP de Memoria Historica del PSOE de Granada.