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Saint-Just; de la unidad e indivisibilidad de la República


Retrato de Louis Antoine Léon de Saint-Just, 1767 - 1794. Líder militar y político durante la Revolución Francesa. Desde la Galerie Historique de la Révolution Française, publicado c. 1869. / Archivo. Retrato de Louis Antoine Léon de Saint-Just, 1767 - 1794. Líder militar y político durante la Revolución Francesa. Desde la Galerie Historique de la Révolution Française, publicado c. 1869. / Archivo.

Durante el proceso revolucionario numerosos ciudadanos comenzaron a pintar en las fachadas de los edificios la leyenda "unidad e indivisibilidad de la República; libertad, igualdad o muerte”.

El hecho de que se considerase a la Republica como una e indivisible, poseía y posee a día de hoy una manifestación territorial de manera secundaria en tanto que nace en su aspecto primario como respuesta a la necesidad de mantener en unidad al cuerpo social donde ningún ciudadano, clase o estamento pueda ejercer la soberanía nacional, correspondiendo la misma a la ciudadanía a través de sus representantes o en referéndum . Así lo explica Saint-Just:

“También yo, como Buzot, defino la Republica: una confederación santa de hombres que se reconocen como iguales y hermanos, hombres iguales, independientes, pero prudentes, que no reconocen más amo que la ley que emana de la voluntad general, expresada por los representantes de toda la república.

El principio nos es común; nuestras consecuencias difieren.

Se os ha dicho también, ciudadanos; que la debéis considerar siempre con total abstracción de cualquier lugar y de cualquier persona. La habéis considerado, se ha dicho, decidiendo extraer de ella, una parte conservadora para el cuerpo de sus representantes.

Me detengo y considero cual es la naturaleza de esta fuerza que mantiene, dentro de la república la inteligencia y la unidad de sus partes.

La división de la ciudad no consiste en una fracción del territorio; la unidad no se deriva de la indivisibilidad del patrimonio; pero esta división consiste, precisamente, en lo que el informador pretende que sea el principio de la unidad; consiste en la extracción de una parte de los ciudadanos del total de ellos, y el informador confunde lo que estrecha, sin medida ni proporción, el lazo del yugo político y lo transforma en tiranía, con lo que reúne a los ciudadanos y los arrastra contra cualquier tipo de fuerza ilegitima, ya sea en el magistrado, ya sea en sí mismo.

También, la rectitud del cuerpo social se deriva de la total abstracción de todo lugar y de toda persona; pero en el instante en que el magistrado, confundido con la ley, se arma, existen dos personas en el Estado. El orden ya no es el resultado de la correlación de movimiento de la persona única, sino el impulso de la fuerza que manda”.

*Discurso pronunciado por Louis Saint-Just el 22 de octubre de 1792 en la Sociedad de los Jacobinos.