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EL PERIÓDICO
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Dora Bruder


Patrick Modiano / Archivo. Patrick Modiano / Archivo.

Mi amiga Marcela me lo dijo, tienes que leer a Modiano. Empecé con Un pedigrí, un libro que nos muestra una infancia desgarradora en unas páginas intensas y auténticas: Modiano narra su infancia y juventud en primera persona, un texto autobiográfico con el que Modiano salva a través de la literatura una época difícil en lo personal, apoyándose en una documentación histórica precisa que nos ayuda a comprender.

Lo pasé, como algunos libros recomendables que leo y me impresionan. Después los echo de menos, como a Kundera, Stefan Zweig o Sándor Márai.

Después leí Dora Bruder, una de mis lecturas favoritas, efectivamente me gustó de tal manera que se convirtió en una lectura recomendable. Un gran libro que refleja el ayer del horror contado con la voz de un maestro de la narración que en la búsqueda de la identidad retrata la historia de un pueblo y un continente: Francia y Europa.

Una noticia en un periódico nos lleva a una lista de deportados en el campo de exterminio de Auschwitz. El recorrido minucioso por las calles y los recuerdos hacen de este este libro una gran obra. Modiano recorre París con verosimilitud para llevarnos a la Segunda Guerra Mundial y la Ocupación de Francia. Pocas páginas, las justas para que estemos alerta y pongamos atención al gran drama que afectó a millones de seres humanos. Pocas páginas y gran intensidad, la Academia sueca lo mencionó “por su arte de la memoria con el que ha evocado los destinos humanos más difíciles de retratar y desvelado el mundo de la Ocupación”. Su prosa sencilla y exquisita ensalza unos personajes que podemos reconstruir en nuestra mente con todos los matices.

El terror de la búsqueda, de la desaparición y el encuentro con la verdad que nos descubre el autor de aquellos seres y de ese tiempo es el eje central del libro. Narrativa muy sentida y contenida, misterio que vas descubriendo a través de una intensa investigación que responde a la pregunta de un periódico. La niña judía desaparecida en la época de la ocupación alemana, que recorrió unas calles y vivió una terrible experiencia como otros, miles de personas que sufrieron lo mismo. La cantidad de datos que aporta el autor llenan ese hueco, nos aproxima la historia. El narrador tiñe de melancolía ese relato que es un homenaje a los anónimos olvidados.

Dicen que los lugares conservan por lo menos cierta huella de las personas que los han habitado, lugares y personas en una geografía humana, en una historia de las víctimas.

Después leí En el café de la juventud perdida, París, un café donde se reúnen personajes curiosos fascinados por la bohemia. Una chica diferente es un personaje que nos sorprende por su atractivo y a través de ella Modiano recupera los años de su juventud como en un presente durativo. Louki nos es presentada en un halo de misterio, vista desde diferentes ángulos.

Es mes de febrero en que no volvió a casa de su marido, nevó mucho y, en la calle de Argentine, nos daba la impresión de que estábamos perdidos en un hotel de alta montaña. Yo me daba cuenta de que resultaba difícil vivir en una zona neutra. La verdad era que valía más acercarse al centro. Lo más curioso de aquella calle de Argentine – aunque ya tenía localizadas otras cuantas calles de Paría que se le parecían- era que no correspondía al distrito al que pertenecía. No correspondía a nada, estaba desvinculada de todo. Con aquella capa de nieve, daba al vacío por los dos extremos. Tendría que encontrar la lista de las calles que no se limitan a ser zonas neutras, sino que son en París, agujeros negros. O, más bien, esquirlas de esa materia oscura que se menciona en astronomía, una materia que todo lo convierte en invisible y parece ser que se les resiste incluso a los ultravioleta, los infrarrojos y los rayos X. Sí, a la larga corríamos el riesgo de que se nos tragase la materia oscura.

Patrick Modiano está considerado uno de los mejores escritores franceses vivos, los muchos premios recibidos y las opiniones de los lectores lo acreditan como el gran narrador que nos podemos perdernos, nos remite a la gran literatura universal y al placer de leer rescatando la historia.

María C. Galera fue ayudante de Don Enrique Tierno Galván. Es Doctora en Filología Hispánica y profesora de Lengua y Literatura Castellana.