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El vacío del dolor


Desmorir, una reflexión sobre la enfermedad en un mundo capitalista, es un impresionante relato en primera persona de una poeta, Anne Boyer, que ha sufrido la enfermedad que toda mujer teme: el cáncer de mama. La ha sufrido muy joven, 41 años, con un diagnóstico grave que requería un tratamiento muy agresivo.

Enfrentarse a cualquier tipo de cáncer es, a veces, interpretado como una sentencia a muerte; el entorno te mira pensando: cuánto durará. Un prestigioso cirujano de Madrid, tras operar un cáncer de útero en el que fue necesario extirpar toda la cadena ganglionar pélvica recomendó, mejor no volver a hablar de esto, y así pasaron más de diez años de curación. Librarse de la mirada ajena que te anuncia una muerte con plazo fijo.

No ha acabado marzo y la reflexión de esta mujer me parece un relato diferente al convencional que impone la cultura dominante, que va más allá del lazo rosa. El libro ha sido reconocido en 2020 con el premio Pulitzer de No Ficción.

Susan Sontag en La enfermedad y sus metáforas escribió este libro para someterse a su propio tratamiento y en 1972 contó la experiencia de otras mujeres que se enfrentaban a la enfermedad. Como dijo Alice James cuando describe su tumor como “este infame material granítico en mi pecho”, el miedo está servido. Mujeres se han suicidado cuando se lo han diagnosticado o se han tenido que someter a sesiones de quimioterapia. La enfermedad aniquila al yo que se asfixia. El silencio y el ocultamiento también rodea, en ocasiones, al fango de la nada.

Contarlo es haber sobrevivido; no olvidas el día que te informan y los interrogantes que buscas solucionar en amigos, internet y lo que ocultan siglas y síntomas mientras te preguntas con asombro qué motivos hay para que te haya tocado a ti, están enferma en un mundo enfermo. Después ya nada será igual: el pelo, la peluca, cuidadores, pabellones, hospitales.

La autora cuenta el proceso del tratamiento, el dolor y sus consecuencias. En estado de shock estás en el pabellón de los enfermos de cáncer.

La enfermedad nunca es neutra. El tratamiento nunca está libre de ideología. La mortalidad nunca está exenta de política.

Dirán que depende de tu actitud o a saber por qué has desarrollado el tumor, quizá debilidad o descuido. Eres responsable. Las empresas farmacéuticas mienten. Los médicos mienten. Los investigadores mienten. Internet miente ¿Tiene cura el cáncer de mama metastásico? Más de 40 000 mujeres arriesgaron sus vidas en un tratamiento costoso, debilitante que era una mentira basada en mentiras. El cáncer de mama metastásico sigue sin tener cura.

La reflexión acerca del dolor y el agotamiento en la última parte del libro no nos dejan indiferentes.

Una persona agotada, se esforzará en parecerlo menos, puesto que esforzarse es lo suyo. Se pondrá corrector antiojeras bajo los ojos, se echará colorete en las mejillas, aplicará todos los trucos que las revistas y las páginas web le aseguran que le harán parecer menos agotada: rizar las pestañas hacia arriba para que los párpados caigan menos, beber café, tomar Adderall, hacer ejercicio, darse cuenta de que es martes, luego de que es viernes, luego de que es fin de mes, luego de que es principio de mes, luego de que el tiempo corre sin ella, llevándose consigo la lista de tareas pendientes, pero dejándola a ella atrás.

Un libro que habla desde la experiencia y la verdad. Una mujer valiente, sin adornos ni victimismo. El poder curativo del arte y la amistad, de ingeniosas formas de amor, incluso a distancia, que hacen que la luna que, a veces, se obsesiona con menguar, crezca.

La investigación necesaria, la calidad en el trabajo, el bienestar, una vida diaria digna y el cuidado de nuestro entorno pueden favorecer que las mujeres superemos este temor que solo es nuestro. 

María C. Galera fue ayudante de Don Enrique Tierno Galván. Es Doctora en Filología Hispánica y profesora de Lengua y Literatura Castellana.