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El éxito de los influentes en su uso del idioma español: idiolectos y emociones en redes sociales


  • Escrito por María Nayra Rodríguez Rodríguez
  • Publicado en Cultura
La presentadora de RTVE Anne Igartiburu. RTVE La presentadora de RTVE Anne Igartiburu. RTVE

¿Se ha preguntado alguna vez el motivo por el que hay personas que tienen tanto poder de convicción? Muchas veces se habrá topado con alguien especial que tiene “don de gentes” o que al hablar se expresa como un “libro abierto”.

La respuesta puede ser multifactorial. En este artículo, nos vamos a detener en la forma de hablar que tienen los influencers, “influentes” o “influyentes” en español, dado que son referentes para sus millones de seguidores. Muchos de los influentes tienen más espectadores que programas de radio o de TV.

Idiolectos y emociones

Yus, en su libro Ciberpragmática, señala que las redes sociales interesan por la cantidad de información que los usuarios ponen a disposición de otros. En lo relativo al uso del español, he detectado que los influentes tienen un modo de hablar particular, como si se tratara de una jerga diferente, esto es, un idiolecto emocional.

El idiolecto, según el Diccionario de la Lengua Española de la RAE, es el “conjunto de rasgos propios de la forma de expresarse de un individuo”. El idiolecto emocional es esa manera de hablar que expresa las emociones. En este artículo, por falta de espacio, solo tendré en cuenta el idiolecto emocional de los infuentes Anne Igartiburu (187 000 seguidores), de Dulceida (2,8 millones) y de Alex Puértolas( 204 000 seguidores).

En el año 2015 presenté en Macaronight una nueva forma de analizar el español a través del idioma de las emociones. Este idioma emocional se puede estudiar desde los tres planos inmanentes de la lengua. Con respecto al plano fonético-fonológico, si escuchamos a alguien gritar de dolor nos percatamos de que está sufriendo. Sin embargo, estos influentes no chillan en los vídeos estudiados. Ahí comienza un factor para ganarse al público.

En lo relativo al plano morfosintáctico, si escogemos los sustantivos y los verbos, vemos cómo los influentes emplean su propio idiolecto emocional. Pongamos por caso los sustantivos y los verbos. El nombre es una categoría gramatical que significa sustancia de la realidad. Los sustantivos que suelen indicar emociones son los abstractos como felicidad, tristeza, melancolía… Por ejemplo, Anne Igartiburu emplea dos sustantivos abstractos como “inspiración” y “curiosidad” en este post:

 

“Inspiración… dime qué te inspira y te diré cómo vives… ? yo sigo buscando cual aprendiz eterno, todo aquello que despierta curiosidad en mí”.

La periodista no solo emplea el lenguaje verbal, sino que también se vale de los pictogramas. Según Rodríguez Rodríguez y Elías González, “estos nuevos pictogramas han adquirido una creciente popularidad para expresar una idea o un sentimiento de los diversos medios de comunicación digital”. Los emojis sustituyen párrafos en los que se describen las emociones, es decir, se han convertido en los pronombres pictográficos de los sustantivos. Volvemos al jeroglífico de los antiguos egipcios puesto que para expresar que nos vamos a Maspalomas, en Gran Canaria, ponemos un coche, un sol y un biquini en cualquier red social.

En esa misma línea, Dulceida emplea el sustantivo abstracto felicidad en “Resaca de felicidad”.

 

La otra categoría: el verbo. Viene del latín verbum y designa estado, proceso o acción. También suele expresar sentimientos, pero sobre todo es importante el tiempo: cuándo ocurrieron el proceso o acción descritos, si en el pasado, en el presente o en el futuro.

Dulceida utiliza un verbo con connotación positiva en la perífrasis y lo emplea en presente: “siguen brillando”:

 

El 3 de octubre de 2020 Alex Puértolas escribió en Instagramm un texto con el tiempo verbal también presente. De este modo expresa una verdad universal y conecta con las emociones de sus seguidores: “La manera en la que tratamos a los demás un espejo de lo que somos”.

Según Yus, la web es un potente vehículo para la definición de identidades y personalidades, y solo con estos pequeños ejemplos escogidos al azar en cuanto al uso de los sustantivos y de los verbos podemos dirimir que el idioma español de las emociones es una de las herramientas que utilizan los influentes para conectar con sus seguidores.

De esta manera, y con los post analizados, vemos cómo los influentes utilizan un idiolecto de las emociones.

La memoria de las emociones

La investigadora en psicología y neurociencia Wendy Suzuki, en su vídeo titulado La importancia de decir te quiero para la neurociencia, afirma que la resonancia emocional de un mensaje positivo refuerza la memoria. Ella pone el ejemplo de cómo su padre con demencia cada vez que hablaba con ella por teléfono siempre recordaba el decir “te quiero”.

La Profesora de Psicología y Neurociecia en el Center for Neural Science de la Universidad de Nueva York, Wendy Suzuki.

Por eso, cognición, esto es, pensamiento, lengua, emoción, están íntimamente relacionados. Es evidente que los casos analizados de estos influentes verbalizan emociones positivas. Habrá otros que utilicen el idioma con emociones negativas, pero parte de su éxito se debe a la naturalidad con la que transmiten sus sentimientos y sus experiencias.

Esa “naturalidad”, sustantivo abstracto, “je,je,je…”, traspasa la pantalla y se convierte en cercanía. Proximidad tan añorada en tiempos de pandemia.The Conversation

María Nayra Rodríguez Rodríguez, Profesora de Lengua española de la ULPGC y miembro del Instituto Universitario de Análisis y Aplicaciones Textuales (IATEXT), Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation