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Antonio López considera que "el arte a veces, es un veneno, pero necesario"


El pintor Antonio López. / Foto de Joan Cortadellas. El pintor Antonio López. / Foto de Joan Cortadellas.

El pintor, escultor y Premio Príncipe de Asturias de las Artes 1985, Antonio López, considera que "el arte es muy bueno; a veces, es un veneno, pero necesario; y ¿cómo se toma?, es muy difícil”.

Antonio López (Tomelloso, Ciudad Real, 1936) ha realizado esta reflexión en su intervención este viernes, en Logroño, en el coloquio "Arte, un itinerario en continuo retorno”, actividad previa al fallo, mañana, sábado, del 12 Certamen Nacional de Pintura del Parlamento de La Rioja, del que es presidente del jurado.

El también Premio Velázquez de las Artes Plásticas en 2006 ha explicado que, aunque siempre ha tratado de “eliminar las cosas excesivamente dolorosas y negativas del mundo”, a veces piensa que no tiene que tener “temor de representarlas" en su obra.

En su opinión, "el problema del arte moderno es que hace falta entender mucho de arte” para comprenderlo, algo que “no pasaba antes”, por ejemplo, con Velázquez, y ha indicado que “la grandeza del arte moderno es ser tan individual".

Respecto a su obra, ha afirmado que intenta alcanzar “el equilibrio”, lo que le resulta “difícil” como “persona propensa al desequilibrio".

Ha añadido que se siente "un pintor que lo pasa mal, que se levanta con dificultad, y piensa en lo difícil que es pintar. Siempre lo he sido, pero la gente no se daba cuenta", ya que había algo en la sociedad que le marcaba un camino, pero, en la actualidad, "nunca sabes si estas realmente en tu camino”, ha subrayado.

Desde su punto de vista, los artistas, en la actualidad, están “siempre en una fragilidad”, mientras que, antes, “había mayor certidumbre de lo que había que hacer”.

Sobre la obra “Las meninas” de Velázquez, que “está arriba del todo de la pintura española”, ha considerado que “es un cuadro muy difícil” y ha asegurado que, para él, “la grandeza” de la pintura “La Gioconda” es que “es el alma de Leonardo da Vinci”, su autor.

“El arte trabaja siempre con elementos muy llamativos, sean exteriores o interiores, sea Tiziano con esas señoras con terciopelos, o El Bosco, presentando esos sueños premonitorios terribles que llevamos todos dentro de la cabeza”, ha precisado.

López ha comentado su obra “Carmencita jugando en la terraza”, que es “un testimonio de la vida de Tomelloso en esa época, de cómo iban los niños, del frío, de cómo eran los tejados y de cómo se vivía y trabajaba”.

Para él, “el calor que hay” cuando pinta Tomelloso, su pueblo natal, se debe a que “estaba enamorado de todo lo que tenía que ver con esta localidad”, y, a pesar de que Madrid le parecía una ciudad “fea y destartalada, la gran ciudad tiene algo muy impresionante”.