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El Thyssen se sumerge en arrecifes de coral para abordar el cambio climático


La artista suiza Claudia Comte inicia un viaje por los fondos marinos y los arrecifes de coral con “After Nature”, una instalación en el Museo Thyssen-Bornemisza, que combina madera, luz, animación y pinturas murales para reivindicar el coral como elemento de reflexión ante el cambio climático.

La intervención, que se inaugura mañana al público y permanecerá en la planta baja del museo madrileño hasta el 22 de agosto, es una colaboración entre el museo y el Thyssen-Bornemisza Art Contemporary (TBA21), la institución de arte contemporáneo que dirige Francesca Thyssen. 

Comte (Suiza, 1983) es una artista multidisciplinar que trabaja sobre la memoria de los materiales y el trabajo manual. La instalación que ahora ve la luz tiene como punto de partida una residencia artística en Jamaica, donde TBA21 apoya un proyecto de regeneración del arrecife de coral de la isla.

Para “After Nature”, la artista recrea los fondos marinos con un “lenguaje envolvente” en dos espacios que combinan esculturas, pinturas murales, animación digital, luz y sonido, según palabras de Guillermo Solana, director del museo. “Es una obra simple y compleja a la vez”, explica Chus Martínez, comisaria de la muestra.

Su sencillez radica en que está dividida en dos ambientes, día y noche, pero a la vez es compleja porque toca varios temas a la vez, desde la emergencia de la crisis climática a la reciprocidad que existe en las formas de la naturaleza.

En la primera sala, una serie de esculturas de madera evocan las siluetas del coral rodeadas por un mural de sinuosas curvas. En la siguiente estancia la luz desaparece, y las líneas se tornan fluorescentes, mientras una animación muestra la descomposición de formas marinas.

“Solíamos comenzar el día buceando (en Jamaica), luego creábamos dibujos y formas en tres dimensiones inspirados en las formas que habíamos visto en el fondo del mar y las tallábamos en madera”, recuerda hoy la artista. La madera usada para las esculturas es de arboles caídos de la zona: “Nunca los talábamos -indica-.

Es una madera difícil de trabajar, pero tiene un brillo espectacular, muy diferente a la que trabajo en Suiza”. El trabajo realizado para hacer realidad la instalación fue muy complejo, sobre todo en lo relativo a las pinturas murales, según detalla la artista, que siempre parte de la arquitectura del lugar que va a intervenir.

“Esta exposición seria completamente distinta en otro lugar -declara-. Mi trabajo es un poco como el de una directora de orquesta entre distintas disciplinas. Me gusta abordar cada milímetro de la sala, quiero abordar el lugar para meter al publico en el espacio que esta en mi mente”.

La instalación de Conte no es un trabajo documental al uso, sino que trata de que el espectador conecte con la diversidad de los fondos marinos a través de la curiosidad y en clave positiva.

Los arrecifes de coral, subraya hoy Francesca Thyssen, son clave en la lucha contra el cambio climático, ya que se trata de uno de los organismos marinos que más está sufriendo la subida de temperatura de las aguas.

“Los corales han sobrevivido a cinco extinciones pero es probable que no superen la que está por llegar”, denuncia la hija del barón, que forma parte del patronato del museo y cuya institución trabaja con artistas cuyo nexo de unión es el trabajo sobre la naturaleza.

“Una de las inspiraciones de mi padre siempre fue la paz mundial, siempre me han inspirado sus años de diplomacia cultural, mi labor se centra ahora en la paz con la naturaleza”, afirma este lunes Francesca Thyssen.