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EL PERIÓDICO
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A contracorriente


He leído recientemente que el relato corto está de moda, que se lleva porque va acorde con los tiempos actuales, rápidos y con dependencias varias. El relato corto si tiene calidad es una lectura muy recomendable, todos sabemos que en el siglo XX la novela adelgazó en cuanto a páginas se refiere. Uno de los cursos que expliqué Literatura Universal, no pude menos que dedicarle a Madame Bovary el tiempo que necesitaba, un placer, la verdad, no veíamos momento de dejarla.

Javier Marías ha escrito una novela excelente de casi setecientas páginas (677) que no pierde interés e intensidad narrativa en una sola de ellas. Increíble, cuanto más, mejor. Tomas Nevinson, con una portada más que prometedora me ha dejado con ganas de decir: excelente, maestro. La novela es una profunda reflexión sobre los límites de la conducta humana y sus consecuencias. El estilo de Marías, ya fácilmente reconocible, por singular y propio, incluso ha mejorado. Su afición culta a una sintaxis compleja deja ahora perfiles más naturales, al mismo ritmo que el pensamiento que envuelven. Precisión y profundidad.

De pocos escritores se puede decir esto. El autor da, de nuevo, una muestra de elegancia y cultura. Las citas literarias y su saber contar nos dejan el buen gusto de la tradición: Baudelaire, Shakespeare, Dumas, Le Carré, entre otros. El cine, también está presente y se agradece. El barrio de Berta Isla en el centro de Madrid. El mundo que nos ofrece de misterios, espionajes, secretos y revelaciones nos deja con ganas de saber más. Con un estilo cuidado y un dominio de la lengua impresionante, los personajes y lugares me han parecido también muy logrados. ¿Somos capaces de matar? Los personajes superan la ficción y se sienten tan lejanos como próximos. El mundo del espionaje y los espías, tan enigmáticos y atractivos. El terrorismo en toda su crudeza.

La fotografía, un guardia con corbata bajo el uniforme y la cara ensangrentada avanzaba con una niña en brazos de unos siete u ocho años, uno de cuyos pies parecía medio destrozado y cuyo rostro solo reflejaba dolor, dolor simple.

La memoria histórica y literaria, el tiempo, el mal, la mentira, la ilusión, el desengaño, la venganza, el rencor y el perdón aparecen en reflexiones con la verdad de lo auténtico; el escritor ni engaña, ni manipula. No hay trampas ni sentimentalismos, la coherencia y el respeto al lector se agradecen. Las casualidades y los destinos de las vidas, llenos de incertidumbre.

Mientras hablaba con él por teléfono seguía mirando el puente y el río, uno fija la vista cuando escucha malas noticias y la visión calmaba mínimamente la agitación que me iba en aumento y que trataba de ocultar en mi voz y en mi tono, quería encajarlas con el mayor aplomo posible y me ayudaba ver el paisaje y a la gente ajenos a mis problemas, para ellos no existían y por tanto no existían, hasta cierto punto. Un atardecer de finales de julio, un anochecer ya incipiente, demasiado despacioso como lo son en esas fechas los de España y los de Inglaterra, el sol se resiste a ponerse. El puente estaba tan concurrido como correspondía, ya he dicho que Ruán no se vaciaba, al contrario: su clima fresco en comparación con el de muchos sitios atraía a turistas y veraneantes que pululaban hacia norte y sur, la mayoría en busca de esparcimiento o de juerga y borrachera intencionada. La Demanda estaría hasta los topes, porque durante esa estación no cerraba ningún día ni libraba su dueña ninguna noche, había que sacarle provecho.

Hay tendencia a considerar los artículos que publica en el periódico como los de alguien que protesta sin parar, incómodo con lo que le rodea y quejándose de todo. Escribir un artículo semanal no es fácil, he comentado algunos con mis alumnos y hemos concluido que son un ejemplo en cuanto a la estructura, el léxico y todos los beneficios de una prosa bien articulada. No estar de acuerdo o protestar, y no siempre es así, es natural en el artículo de opinión y en alguien que es independiente.

¿Para cuándo el Nobel? ¿Para cuándo el Cervantes? Javier Marías no tiene por norma aceptar nada de lo que venga del estado español, menos aun cuando lleve aparejado dinero. En su Reino de Redonda habitan los mejores.

Hijo de Julián Marías, lo veo en Miramientos, Autorretrato farsante, fotos que revelan una evolución que continúa años después. Corazón tan blanco me sigue pareciendo una de las mejores novelas que he leído, me causó la sorpresa de la literatura que marca una época y puso en primera línea a uno de los mejores escritores de la lengua castellana.

María C. Galera fue ayudante de Don Enrique Tierno Galván. Es Doctora en Filología Hispánica y profesora de Lengua y Literatura Castellana.