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Roberto Ferri, considerado el "Caravaggio moderno", aterriza en Barcelona


Considerado como el "Caravaggio moderno", el pintor italiano Roberto Ferri aterriza por primera vez en España con una exposición, de una cuarentena de obras, muy influenciadas por el barroco y con toques surrealistas, en el Museo Europeo de Arte Moderno (MEAM) de Barcelona.

El artista, a quien el Vaticano encargó dos retratos del papa Francisco, ha rememorado, en una entrevista con Efe, que todo empezó cuando, de muy pequeño, quedó fascinado con las ilustraciones que había en la enciclopedia de su abuelo de algunas de las obras de Caravaggio.

Nacido en 1978 en la localidad de Taranto, en el sur de Italia, fue autodidacta en sus inicios, hasta que en 1999 se trasladó a Roma para profundizar en la investigación sobre la pintura antigua, desde principios del siglo XVI y hasta finales del siglo XIX, aunque hoy ha aseverado que otra de sus influencias es Salvador Dalí.

Tampoco ha obviado que le ha marcado la pintura del Romanticismo, el Academicismo, especialmente David, Ingres o Girodet, y el Simbolismo.

En su estudio en las afueras de Roma, usa pigmentos tradicionales y sigue con las antiguas técnicas de creación de colores igual que en el Barroco, pudiendo dedicar más de cinco años a la creación de sus obras, como un "San Giovanni", que se exhibe en Barcelona y para el que se inspiró en las pinturas de la Capilla Sixtina.

En el MEAM y hasta el próximo 3 de octubre, se exponen un total de 46 obras, de las que treinta son pinturas y hay dieciséis dibujos, donde los protagonistas, mayoritariamente, son personajes heroicos, algunos en plena redención, aunque también aparecen ángeles-vampiros como símbolos de la impureza.

El artista explora el desnudo femenino y masculino con "elementos oníricos que abordan los sueños, lo profano, la espiritualidad y la mitología".

Comenta Ferri que uno de sus grandes lienzos, "Resurrezione", lo terminó justo antes de que se declarara la pandemia de coronavirus. "Pero -añade-, podría parecer lo contrario porque con la obra represento al hombre en lucha con sus demonios, a la vez que quiero darle coraje, algo que hemos necesitado mucho en estos últimos tiempos".

Además de la figura humana de anatomía perfecta, el público que acuda al MEAM podrá descubrir que en estas piezas pictóricas hay otros elementos como los troncos de olivo -muy característicos de su tierra natal- así como utensilios y herramientas que remiten a instrumentos quirúrgicos de hace unos siglos.

Con obra en colecciones privadas de Italia, Gran Bretaña, Estados Unidos, España o Qatar, su trabajo también se pudo ver en el polémico pabellón italiano de la Bienal de Venecia de 2011.

Además, ha contado cómo realizó los dos retratos que cuelgan en las paredes del Vaticano del papa Francisco.

Roberto Ferri ha señalado, divertido, que cuando le encargaron las obras pidió poder tener al pontífice como modelo, pero le respondieron que eso no sería posible y que debería plasmar sus retratos a partir de unas fotografías.

Por una parte, elaboró un cuadro en el que el Papa aparece de cuerpo entero e hizo otro que es un busto, que está en una pared de una de las salas donde se celebran reuniones entre Francisco y los cardenales. "El cuadro está justo encima de la silla que ocupa el Papa, a quien le gustaron las dos obras", ha precisado.

Preguntado sobre el futuro, Ferri ha dicho que, como ocurre con todos los pintores, irá "evolucionando", y apostilla: "Pero seguiré con este mismo estilo, porque es el que me representa y me identifica, con el que mejor me expreso. No me dedicaré a lo abstracto".

Respecto a que le consideren el "Caravaggio del siglo XXI", ha reconocido que su punto de referencia es el lombardo, pero ha puntualizado que no es él quien se autodefine en estos términos, "en todo caso -bromea- sería como un Caravaggio 2.0".