Quantcast
EL PERIÓDICO
ESP   |   AME   |   CAT      NEWSLETTER
ÚNETE ⮕

Relatos de verano III: el mosquito


El calor era agobiante. Una de esas noches que se denominan tropicales, aunque la distancia con cualquiera de los dos Trópicos, el de Cáncer o el de Capricornio, fuera apreciable.

El zumbido del ventilador se confundía con un sonido similar, pero más peligroso: el de un mosquito que rondaba a su alrededor en la seguridad de encontrar el momento de picarle.

Ni la batalla de San Jorge contra el dragón había sido tan reñida como la que él libraba con semejante díptero: lociones, pulseras, enchufes, cidronelas en macetas... Hasta el tradicional aerosol que inundaba la habitación de un aroma dulzón, empalagoso y tóxico. Pero nada: cada mañana descubría una o dos picaduras que picaban, valga la redundancia, como la madre que las parió.

Aunque mal de muchos, consuelo de tontos, sentía cierto alivio al contemplar en a playa como otros veraneantes lucían con igual desazón los abones a lo largo y ancho de las zonas descubierta de sus cuerpos, e incluso los granos eran tema de conversación en las tertulias bajo la sombrilla.

Pero esa noche, unido al insoportable calor que marcaban los 27 grados (sensación térmica de 30) a las tres de la mañana en el termómetro del móvil, la perspectiva de una picadura más le exacerbó de tal manera que encendió la luz y se dispuso a dar la batalla, una vez más.

Lo vio resaltando sobre el blanco de la pared. Cogió una de las chanclas que estaban al pie de la cama y muy despacio, muy despacio se acercó a él... Levantó la zapatilla y...

- Por favor, no me mates...

Una vocecilla rompió el silencio de la noche. El brazo se detuvo a mitad de camino y él se quedó desconcertado, porque no veía quién le había hablado...

- No me mates, por favor... No puedo evitar picarte, necesito tu sangre...

No podía ser, la vocecilla, casi un susurro, provenía, o así parecía del mosquito que estaba en la pared...

- ¿Eres tú, mosquito? ¿Me estás hablando a mí?- pensó que el calor le producía alucinaciones. ¡Cómo podía ser que estuviera hablando con un insecto díptero!

- Sí, sí... Pero siento contradecirte: soy una mosquita, y necesito picarte porque la proteína de tu sangre me sirve para producir los huevos y continuar la especie...

¡Flipa! Esto era lo más de lo más... Una mosquita que le pedía compasión... No pudo evitar que algo parecido a ese sentimiento naciera en él. Al fin y al cabo todos somos seres vivos y cumplimos una misión en el planeta. Como persona concienciada con el ecologismo sabía que la especie humana era mucho más destructora... La mosquita lo único que quería era seguir lo que su ADN ancestral le indicaba. La duda le duró unos segundos.

La zapatilla llegó a su destino de manera brusca, y en la pared quedó solamente una mancha en lo que antes fue la mosquita.

- Lo siento, pero nuestras especies están en guerra- dijo en voz alta mirando la pared y el espachurramiento-. Y casi siempre termináis venciendo y dejáis la muestra de vuestro triunfo en forma de picores y abones. Esta vez he ganado yo.

Se metió en la cama y apagó la luz. Cuando contara su aventura nocturna obviaría el que había hablado con una mosquita. Al fin y al cabo lo heroico, y en la actualidad casi increíble, era haberla matado con una zapatilla, como siempre se había hecho…

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad acaba de publicar su quinta novela, El amante pluscuamperfecto, con Ediciones Ondina.

Actualmente es concejala de Desarrollo económico y empleo de Rivas Vaciamadrid.

Periodismo riguroso y con valores sociales
Necesitamos tu apoyo económico para seguir contando lo que otros no cuentan. Para donar haz clic en el botón "COLABORA" de abajo. Muchas gracias por tu apoyo.
Slider