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Pandemia, recuperación y geopolítica en el discurso del Estado de la Unión


La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afronta este miércoles el segundo discurso del Estado de la Unión desde que asumió el cargo, en el que repasará un año de incertidumbre marcado por las campañas de vacunación y desvelará una hoja de ruta para este nuevo curso, en el que la Unión Europea (UE) espera recuperar el nivel de crecimiento previo a la pandemia.

Von der Leyen se dirigirá al pleno a partir de las 9.00 hora local (7.00 GMT) del miércoles para cumplir con la tradición anual de pronunciar el discurso del Estado de la Unión al comienzo del año político para repasar los hitos de su segundo año de legislatura y plantear sus prioridades para el tercero, en el que se cruzará el ecuador de la actual legislatura europea.

Hasta ahora, según el Servicio de Estudios del Parlamento Europeo, la Comisión ha planteado propuestas concretas sobre 212 de las 406 iniciativas anunciadas desde el comienzo de la legislatura: se han De ellas adoptado 101, mientras 86 se están tramitando y 25 están atascadas o bloqueadas en el proceso legislativo.

Será la primera vez que la alemana pronuncie este discurso en la sede parlamentaria de Estrasburgo desde su elección en 2019, ya que el comienzo del pasado curso aún se vio muy condicionado por las medidas restrictivas para contener el avance del coronavirus y la sesión plenaria de su discurso tuvo que celebrarse en Bruselas.

No es el caso este mes de septiembre en el que la UE en su conjunto acaba de lograr el objetivo de que el 70 % de la población adulta del continente tenga la pauta de completa de la vacunación, aunque aún con grandes divergencias entre los más avanzados, entre ellos España, y los países del este, que permanecen estancados en tasas muy bajas de inmunidad.

La presidenta abordará en su discurso esta campaña y la compra de vacunas a nivel europeo centralizada en Bruselas, que desde la Comisión se considera un éxito sin paliativos tras un comienzo más lento que en otras potencias y la tormentosa relación con la farmacéutica AstraZeneca, con paso por los tribunales incluido.

Por otro lado, Von der Leyen también hará referencia a los avances en el fondo de recuperación europeo pospandemia, cuya arquitectura se acabó de definir el pasado mes de diciembre y que este verano ha entregado ya los primeros adelantos de financiación a varios Estados miembros, entre ellos 9.000 millones de euros a España a mediados de agosto.

La alemana tocará también el capítulo medioambiental tras la presentación en julio de la batería de propuestas de Bruselas para hacer realidad la transición hacia la neutralidad climática en 2050 en toda la UE, una serie de iniciativas legislativas que emprenderán a partir de este otoño una compleja travesía legislativa antes de convertirse en ley.

Más allá de las fronteras de la Unión, es previsible que la presidenta del Ejecutivo comunitario dedique tiempo en su discurso a la frágil situación en Afganistán tras la toma de poder por parte de los talibanes en agosto, una crisis que los países europeos ya han revisado desde el ángulo migratorio y de defensa en diversas reuniones durante este mes.

En este contexto, Bruselas ha aprovechado para volver a insistir a los países de la UE en la necesidad de un nuevo pacto migratorio para abordar las llegadas masivas de refugiados que pueden conllevar un conflicto como el afgano y también se ha hecho más hincapié en la necesidad de que la UE tenga más autonomía en Defensa, con iniciativas como una fuerza rápida de unos 5.000 efectivos para intervenir en situaciones de emergencia.

La crisis afgana ha sido también la última llamada de atención al proyecto comunitario para impulsar un debate que despertó la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos y la crisis del coronavirus: la necesidad de que la UE deje de depender de otras potencias en aspectos como sus estrategias militares o producción de medicamentos.

En este esfuerzo, Bruselas quiere que se impulse la llamada “autonomía estratégica” en áreas donde la Unión puede sentar precedente a nivel de estándares, aunque siempre de forma abierta para seguir promoviendo sus valores fundacionales y las alianzas con socios que piensan parecido a los europeos.

Aún en el capítulo de exteriores, se esperan menciones a los vínculos que el club comunitario quiere mantener con China y con Rusia, de permanente actualidad en los últimos años por la compleja relación de Bruselas con dos gigantes globales en los que el respeto a los derechos humanos genera inquietud.