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Carme Chaparro escribe sobre cómo nos podemos convertir en "monstruos"


A la periodista y autora Carme Chaparro le interesa el proceso de cómo nos podemos convertir en "monstruos" y de ello escribe en sus novelas negras protagonizadas por la inspectora Ana Arén, de las que ha completado una trilogía que cierra ahora con "No decepciones a tu padre".

Con la primera novela de la trilogía, "No soy un monstruo", Chaparro (Barcelona, 1973) ganó el Premio Primavera de Novela 2017 y con la segunda, "La química del odio", fue finalista del Premio Hammett, todas ellas publicadas por Espasa.

La escritora y presentadora televisiva explica en una entrevista con Efe que es una novela dura, aunque asegura, conocedora del impacto de algunas imágenes, que no le gusta recrearse en la sangre: "Enseñar una zapatilla en el asfalto después de un accidente de tráfico es más doloroso que mostrar un cadáver".

Entre esas escenas sin apenas descripciones explícitas que muestra en la novela se encuentra la de la violación grupal de una adolescente para convertirla en una sumisa esclava sexual de una red de trata.

Un tema que quería reflejar en su novela y que conoce como colaboradora de una ONG que se dedica a ayudar a mujeres prostituidas: "Quería que los lectores supieran cuál es la tortura física y psicológica que hay detrás de la mayoría de mujeres a las que envían a prostíbulos".

Y junto a estas víctimas de la trata, Carme Chaparro retrata en su novela personas "de inmensas y extravagantes fortunas" que, asegura, suelen tener "orígenes oscuros" que se han forjado a base de esclavizar y extorsionar.

La novela comienza con la aparición del cadáver de una famosa y rebelde mujer, heredera de uno de los grandes imperios empresariales del país, a la que asesinaron derramando oro fundido en su garganta.

Poco después otra joven de la alta sociedad y amiga de la fallecida aparece también cruelmente asesinada y con la piel arrancada.

Dos muertes que recuerdan a las ejecuciones de Marco Licinio Craso, en el año 53 a.C., al que le introdujeron oro fundido por la boca como una metáfora de la codicia que le había conducido a la guerra, y a la de la filósofa y matemática Hipatia de Alejandría, desollada alrededor del año 415.

La inspectora Ana Arén se hará cargo de las investigaciones para lo que Carme Chaparro prepara metódicos perfiles psicológicos que achaca a "deformación periodística", de tal forma que su novela a veces podría ser un ensayo, asegura.

De tal forma que lo que cuenta "no es tan descabellado y podría ser real", dice la escritora, que explica que aparte de la parte científica de la trama le interesa especialmente la faceta mental y emocional tanto de las víctimas como de los asesinos.

"Una vez que cuentas los hechos te quedan las razones que convierten a alguien en un monstruo", señala Chaparro, para quien es necesario conocer las causas de esos comportamientos.

Y por eso el nombre de su protagonista recuerda al de Hannah Arendt, alumna de Heidegger, que elaboró su famosa teoría sobre la "banalidad del mal".