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Gamel Woolsey, la irrupción de una voz poética sobre sus tormentas interiores


José Luis Picón La primera edición de la poesía completa traducida al español de la estadounidense Gamel Woolsey, esposa del hispanista británico Gerald Brenan, revela una potente y personal voz poética de quien sufrió una vida marcada por la melancolía, el maltrato de las editoriales y profundas tormentas interiores.

Este libro "va a contribuir a cambiar la perspectiva sobre Woolsey", afirma en una entrevista con Efe Carlos Pranger, autor de la traducción y de la introducción de "Más allá de la Tierra Media", una coedición de Renacimiento y la Casa Gerald Brenan de Málaga, el lugar donde se presenta este jueves y donde Brenan y Woolsey vivieron más de treinta años.

Pranger empezó hace unos diez años a recopilar libros de esta poeta en anticuarios y libreros de segunda mano repartidos por el mundo y, hace tres, inició la labor de edición de este volumen.

"Uno de los grandes retos era ofrecer luz sobre una figura siempre muy misteriosa y desconocida, de la que no se sabe ni la fecha exacta en la que nació, como si hubiera un velo sobre su vida. He intentado tirar del hilo y meterme en su psicología para encontrar respuestas, y alguna he encontrado, pero todavía quedan muchas interrogantes", admite Pranger.

Esas interrogantes están relacionadas con el hecho de que alguien "de una buena familia, que recibe una buena educación, tiene talento poético y es una mujer adelantada a su época, sufre esas grandes tormentas interiores y crisis", algo que resulta "desconcertante".

Woolsey y Brenan se encuentran en un momento en el que ambos llegan "rebotados de experiencias amorosas que no han funcionado", por lo que "convergieron en un momento adecuado para los dos". "Dicen que fue un matrimonio de conveniencia, pero eso no dura cuarenta años.

Quizás sus perspectivas eran distintas a las de un matrimonio convencional, pero se respetaron y se quisieron mucho. Era una época de ruptura con muchas convenciones y ellos dos lo vivieron de primera mano", apunta el editor.

Una de las desdichas que sufrió Woolsey fue una mala suerte editorial "devastadora", desde una novela "que, estando ya en galeradas, el editor, por la censura, no se atrevió a publicar", hasta los poemas que le rechazó T.S. Eliot, y que llevaron a la poeta a no volver a intentar publicar.

Sobre un posible desprecio del propio Brenan a la poesía de su esposa, Pranger considera que "él se dio cuenta, al morir ella, de que no le había prestado la atención suficiente y se arrepintió bastante".

"Puede haber una veta, más que de desprecio, de ignorar la capacidad literaria de la persona que tenía al lado", precisa Pranger, que añade que son poemas que, "cuando se leen en inglés, se ve que hay una poeta y una voz".

Se trata de una poesía "muy musical", porque Woolsey "nació en una plantación del sur de EE.UU. en la que había trabajadores de color y ese hilo musical está muy presente en este libro", con el blues, el country o el folck a los que era muy aficionada.

"Es una poesía que parece muy fácil al leer en inglés, pero al traducirla se convierte en una pesadilla, porque utiliza mucho la musicalidad y las rimas, y es difícil trasladarlo al español. He intentado mantener esa musicalidad, pero he primado el sentimiento y lo que Woolsey intentaba transmitir con unos poemas que tienen un importante componente de proyección autobiográfica", explica el editor.

Dentro el actual proceso de recuperación de figuras femeninas en la literatura, considera que es "un nombre de primer nivel, con una voz muy personal y única, que además escribió uno de los mejores libros sobre la Guerra Civil".

En términos similares se pronuncia Alfredo Taján, director de la Casa Gerald Brenan y autor del prólogo de este libro que "representa el rescate y desvelamiento de una gran poeta" y que permitirá "sacar a Gamel Woolsey del anonimato y situarla literariamente donde le corresponde".

"Gamel no estuvo nunca a la sombra de Gerald, ni como mujer ni como escritora. Vivió su tiempo literario en un mundo imaginario, como apartada de todo.

Era una mujer de una sensibilidad extrema, tan independiente que, frente a otras escritoras contemporáneas como Jane Bowles o Zelda Fitzgerald que utilizaron los apellidos de sus maridos, usó siempre su apellido de soltera", resalta a Efe Taján.

El director de la Casa Gerald Brenan, en el barrio malagueño de Churriana, recuerda que éste fue el lugar "donde ellos consiguieron tener una estabilidad y su refugio, y que tuvo una importancia fundamental en la obra de ambos, porque aquí vivieron lo que se llamaron 'los años dorados', desde 1953 hasta la muerte de Gamel en 1968, después de un padecimiento atroz por un cáncer de mama muy mal aliviado, porque no le administraron morfina".

"Esta casa forma parte de los años mejores de su biografía. Fueron unos magníficos anfitriones y por aquí pasaron Cyril Connolly, Laurence Olivier, Vivien Leigh, Ernest Hemingway y una larga lista que tuvieron en esta casa su morada".

Taján ha recordado que esta "pulcra" edición que se presenta este jueves es la tercera obra de la Biblioteca Gerald Brenan, con las que pretenden "reivindicar no solo los títulos de Gerald, sino también los de Gamel y los de todo el mundo que los circundó".

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