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Salvador Trallero, editor independiente: “Conozcamos el pasado, para comprender el presente y preparar el futuro”


(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

Salvador Trallero es pastelero de profesión. Reside en Sariñena, una población que cuenta con poco más de 4.000 habitantes y está situada en mitad de la comarca aragonesa de Los Monegros, una de las zonas más áridas de España. Allí, Trallero creó en 2005 Sariñena Editorial, una minúscula factoría donde se fabrican grandes libros.

Los editados por Sariñena Editorial destacan a simple vista y al tocarlos: son libros cuidados, primorosos, que invitan a conocer su interior. Uno de ellos, Alas Rojas Sariñena, recibió en 2006 el premio del Gobierno aragonés “Al libro mejor editado en Aragón" de ese año.

El catálogo de Sariñena Editorial se aproxima ya a la cuarentena de títulos publicados, la mayoría relacionados con la memoria histórica y democrática, pero también con la memoria cultural, social, etnográfica y hasta fotográfica. Memoria local, con mirada a menudo global. La memoria como materia con la que se han ido construyendo tiempos y vidas.

Usted tenía una vida estable y organizada. ¿Por qué decidió complicársela metiéndose a editor?

Siempre he estado vinculado al ambiente cultural. Cuando hice mi primer libro en el año 2005 tuve que hacerme editor como un paso más para que este se publicara, pues tenía que tener una denominación fiscal para pagar los impuestos correspondientes; la fantástica experiencia y la posibilidad de difundir Cultura e Historia me animaron a continuar en la tarea de editor, tanto en autoedición como editando a otros autores. Hay que estar en movimiento y desarrollar proyectos.

Los libros de Sariñena Editorial destacan por ser objetos hechos con calidad y gusto: tapa dura, buen papel, fotografías bien reproducidas… ¿Dónde aprendió un pastelero todo eso?

Siempre hay que cuidar la calidad, tanto lo que hay en el interior como lo que muestra el exterior. En esta sociedad visual siempre es importante el aspecto, y eso también se aplica a los pasteles y tartas que hacemos. Esa premisa la he trasladado a los libros. Además, yo vendo felicidad en la pastelería, la gente viene a la tienda con alegría, para celebrar un cumpleaños, un encuentro familiar, una boda… con los libros pasa lo mismo, vendo felicidad, muchas personas me han dicho que han sido muy felices rememorando su infancia o juventud con las fotos de libros como Sariñena Antigua, Zaragoza Antigua o Barcelona Antigua.

Todos los libros del catálogo de su editorial hablan de un modo u otro de la memoria, en un país que se distingue precisamente por padecer de una gran desmemoria colectiva. ¿No está tentando la suerte como editor que pretende vender libros?

Precisamente por esa desmemoria hay que seguir insistiendo en la investigación y difusión de la historia y la memoria. Mi actividad principal es la pastelería, lo que me permite editar sin urgencia en cuanto a las cuestiones económicas, en ocasiones he tardado varios años en equilibrar las cuentas en algunos de los libros, pero eso lo puedo hacer en algún título, no podría aguantar todos los libros en números rojos. He aplicado un criterio empresarial en la parte económica de la editorial, pero es cierto que las pequeñas editoriales tenemos más dificultades en la distribución y venta. Mientras siga disfrutando de este proyecto cultural, ahí estaré.

Seguro que le llegan continuamente propuestas de autores para que les edite sus libros. Dígame tres condiciones principales que ha de reunir un manuscrito para ser publicado por Sariñena Editorial

Afortunadamente no demasiados, pues los autores no suelen recibir con alegría un “no” por respuesta. Sariñena Editorial está especializada en ensayo histórico e imagen, por lo que todo lo demás queda fuera: novela, poesía, relatos, reflexiones propias…

Como escritor y editor que trabaja en el siglo XXI, cuéntenos qué tal se llevan las nuevas tecnologías con el mundo de la edición en papel.

Una parte de la edición en papel sucumbirá, solo hay que pensar en las guías de viaje o mapas, que hoy se compran poco por su consulta actualizada en internet. Pero siempre habrá espacio para otro tipo de publicaciones, por ejemplo para libros locales o de fotografía; otro aspecto a tratar sería la saturación de publicaciones que hace varios años que vivimos en España, 90.000 títulos en el año 2019; aunque las tiradas se han reducido bastante, vender mil ejemplares es ya un gran éxito en la actualidad.

La cultura en España en general y en Aragón en particular, ¿es algo que solo interesa a unos cuantos excéntricos o a su juicio hay público y mercado para iniciativas culturales creativas?

Se habla mucho de Cultura pero la realidad es que no es un sector de masas. Hay que distinguir entre ocio y Cultura, uno más superfluo y ligero, la otra más profunda, reflexiva e integradora. Los proyectos creativos son minoritarios, pero son elementos importantes que marcan la diferencia entre lo cotidiano y lo especial. La creatividad ha de imponerse siempre frente al conformismo. Hay que ver y vivir la vida de pie desde el centro de la plaza, no sentado en los laterales.

Las Administraciones Públicas nunca tienen dinero para la cultura, y en cambio llenan el país con campos de fútbol y pabellones deportivos. ¿Por qué esa aberración?

A la clase política en general no le interesa la Cultura, reparten migajas para contentar a algunos sectores, pero en raras ocasiones apuestan decididamente por ella. Hay multitud de iniciativas que salen adelante por el empuje particular de ciudadanos con ilusión, iniciativa, pasión y un poco de dinero. La apuesta cultural necesita unos años para concretarse, y la clase política solo tiene en vista los cuatro años de su legislatura, con el pensamiento en los votos y repetir asientos; el ejemplo que dan es penoso y la decepción ciudadana respecto a la política continúa creciendo en España. Sobre todo hay que pedir a los representantes políticos que no pongan problemas, lo cual es bastante sencillo pero muchas veces no sucede; en vez de apoyar o colaborar con las iniciativas culturales particulares suelen poner trabas, retrasar proyectos o simplemente no contestar a solicitudes; y todo sin tener ellos ideas, iniciativas o proyectos propios. A las personas hay que juzgarlas por lo que hacen no por lo que dicen.

Desde los estamentos políticos se usa a menudo la cultura como arma de enfrentamiento, por ejemplo, con comunidades vecinas, y eso suele dar votos a los políticos que actúan de ese modo. ¿Hay forma de corregir esos comportamientos?

Los políticos intentan siempre fracturar la sociedad y dividir enfrentando a los ciudadanos, pensando en sacar tajada electoral con sus críticas habituales y su inactividad. El reto ciudadano es no caer en esas tramas, lo cual no es fácil, pues la manipulación informativa es escandalosa. La dejadez y el desinterés ciudadano ayuda a esa mediocridad política; hay que recordar que en muchas sociedades europeas la participación e implicación ciudadana está alrededor de un 25% de la población, en España estamos en el 5%, lo que es bastante negativo, además, hay mucha gente instalada en la queja continua. Donde no participan las personas, la sociedad no se desarrolla.

¿Vivir y trabajar en Los Monegros, un territorio que es parte por derecho de eso que ahora llaman “la España vaciada”, tiene futuro o es una quijotada?

La denominación correcta es “España despoblada”, pues está llena de paisaje, historia, tradición y hasta hay gente. El futuro depende de la capacidad de los habitantes de una zona o pueblo para desarrollar planes, proyectos y tener confianza en el futuro, todo en base al esfuerzo, ilusión, trabajo, creatividad y diferenciación. Muchos pueblos van a desaparecer en unas décadas, pero otros pervivirán, serán los “Quijotes” del medio rural.

Una curiosidad, para finalizar. Imagine que, como sucede en la novela Fahrenheit 451, todos los libros conocidos son quemados y a usted le es posible salvar uno solo. ¿Qué libro elegiría rescatar?

Difícil elección. Me vienen varios títulos a la cabeza y no sabría por cuál de ellos decantarme: el disfrute de la aventura, la incertidumbre de la novela, el conocimiento y la visión de futuro del ensayo, la reflexión del libro histórico, el placer visual de la imagen… intentaría flambear a los “bomberos”. No hay mayor tesoro ni más grande riqueza que los libros.

Escritor. Ha publicado varios libros sobre literatura de viajes, investigación en historia local y memoria colectiva contemporánea. Algunos de sus títulos son “Un castillo en la niebla.Tras las huellas del deportado Mariano Carilla Albalá” (sobre la deportación de republicanos españoles a los campos de exterminio nazis), “Las cenizas del sueño eterno. Lanaja, 1936-1948. Guerra, postguerra y represión franquista en el Aragón rural” (sobre la represión franquista), y la novela “El cierzo y las luces” (sobre la Ilustración y el siglo XVIII).

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