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El arte de jugar el violín


  • Escrito por José Fraguas
  • Publicado en Cultura
(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)
Foto de Chris (a.k.a. MoiVous) vía Flickr. Foto de Chris (a.k.a. MoiVous) vía Flickr.

Utilizo la palabra “jugar” ya que la comúnmente utilizada “tocar” no me parece que haga honor a este complejo arte, siendo utilizado en otros idiomas el vocablo “jugar”: je joue du violon en francés o I play the violin en inglés. Y es que realmente el arte de “jugar” el violín es algo fuera de lo normal. Es uno de los pocos instrumentos musicales en los que ambas manos realizan tareas completamente distintas, lo que requiere un grandísimo desarrollo de la coordinación, o descoordinación ⎼según se mire⎼ por parte del artista que se atreve con dicho instrumento. Cabe mencionar también que es de los instrumentos menos agradecidos para introducirse como jóven pupilo en el mundo de la música. Aún recuerdo los tratos que a la edad de 4 años tuve que realizar con mi madre para aferrarme a dicho instrumento, ésta, deseosa de escuchar unas primeras notas más bien parecidas al sonido de un gato espachurrao, y yo, deseoso del siguiente caramelo.

Al margen de estos tediosos inicios por los que todo futuro violinista debe pasar, el concepto que vengo hoy a explicar y tratar de aclarar es el de “violinista virtuoso” o el de virtuoso del violín.

Estoy seguro de que estas palabras han sido escuchadas a menudo por los melómanos de la música sobre un jóven ⎼o no tan jóven⎼ músico que juega su instrumento normalmente de forma muy rápida y brillante. ¡Que rápido tocas! ¡Eres un auténtico virtuoso! son frases que se han repetido en numerosas ocasiones hacia algún músico que como digo, ya bastante ha logrado con aprender y dominar la técnica de su instrumento lo suficiente como para tocar de forma brillante y “virtuosa”.

Aunque este tipo de público no anda del todo desencaminado, creo que el concepto de virtuosismo va algo más allá de la precisión, de la velocidad, e incluso de la perfección con la que el intérprete ejecute, aunque muchas veces, ni los jurados de los concursos comprendan del todo el verdadero arte del violín, marcando con una pequeña cruz cada uno de los fallos del concursante en su papel, descartando a los que “en principio” tienen más crucecitas. Hoy, prefiero no meterme en este tenebroso mundo de los concursos y competiciones musicales, que no se sí quiero salir escaldado en mis inicios como jóven articulista.

Dicho esto ¿qué es un virtuoso? La Real Academia lo define en primer lugar como: Que se ejercita en la virtud u obra según ella. Y dicho de un artista: que domina de modo extraordinario la técnica de su instrumento.

Entonces, ¿cuál es el problema? bien, por partes.

Desde hace tiempo ⎼unos 20 años⎼ se ha establecido que el violinista transmite virtuosismo, musicalidad, e incluso emociones a través de la vista, cobrando este sentido peligrosamente más importancia que el que realmente se requiere para la música que es el oído.

Es más llamativo un violinista que se pega tres volteretas mientras toca, o que se retuerce de formas vertiginosas, o una violinista que lleva uno de los mejores vestidos del mercado de la moda. ¡Ay que ver qué sútil belleza desprendía esta noche la violinista! Esta frase la escuché recientemente en un concierto en el que estuve ⎼como oyente⎼ y jamás supe si hablaban de aquel sublime fa sostenido en el segundo movimiento del concierto número 2 de S. Prokofiev, con el perfecto vibrato, en pianissimo, pero con la proyección necesaria como para ser escuchada hasta en la última fila de aquel gigantesco auditorio, totalmente digna de admirar, o de su vestido palabra de honor blanco y su peinado à la grecque.

Si fuéramos a un concierto de algún violinista de actualidad, de los de grandes aspavientos, podríamos hacer el ejercicio de cerrar los ojos y simplemente escuchar haciéndonos las siguientes preguntas: ¿Realmente se le oye o le está tapando la orquesta? ¿Me está transmitiendo algún tipo de emoción? ¿Cómo es su dominio del legato? ¿Me recuerda su sonido al de la voz humana, con la calidez y la expresión perfecta? o al contrario lo que nos viene a la mente es: Muy bien el experimento del articulista este pero yo he venido a ver a la violinista y no estoy para estas tonterías.

Probablemente lo más seguro es que si hacemos este experimento de forma honesta nos demos cuenta de una realidad que mi maestro ruso me repetía constantemente para hacerme salir de ese horrible círculo de la “música visual”: Cariña, tocas bien, enseñas músculos, muy expresivo pero sierro ojos y par fin tu tocas mierda.

Desgraciadamente esta es una realidad a la que se deberían de enfrentar muchos violinistas de la actualidad, más populares o menos, pero todo violinista debería pasar por este auto-examen. Y si no, que busquen a alguien como mi amigo Paco, gran asiduo del Ateneo de Madrid, el cual es invidente, y de seguro os dirá de forma honesta si jugáis el violín, o simplemente tocáis el violín.

Esto me lleva a otra de las definiciones de la RAE sobre la virtud: dicho de una persona, que domina cualquier arte o técnica. Y es que en el arte de jugar el violín influyen muchos más factores que los ya mencionados.

Por último, quisiera que todo lector de este artículo se haga una pregunta: ¿quién se amolda más a la virtud en una disciplina, el que se deja todo su cuerpo, emociones, y acciones en ella y lo muestra a todos para que vean que “es el más fuerte”? ¿O el que hace lo mismo pero muestra una aparente total facilidad en desempeñar dicha disciplina ? Soy muy dado ⎼ya lo veréis⎼ a las comparaciones tenísticas: ¿No es más digno de aplauso el elegante juego de Roger Federer que aparenta volar sobre la pista como “Pedro por su casa” que aquel que pone de la misma forma todo su esfuerzo y lo muestra al público con sus actos, expresiones faciales e incluso con algún que otro numerito de niño pequeño? Ocurre lo mismo en el violín, simplemente las modas van cambiando, y en la época del Instagram y el postureo social tiene más cabida el primer tipo de violinistas del que he hablado hoy.

¿Quién debe cambiar? ¿Debe el verdadero virtuoso comenzar un bailoteo estúpido para así seducir a la mayoría del público? ¿O debe el público aprender a cerrar los ojos y a escuchar la música?

Yo tengo mi respuesta, espero que ustedes encuentren la suya cuanto antes.

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