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Paolo Sorrentino: “El cine es un mundo de inadaptados”


  • Escrito por Magdalena Tsanis
  • Publicado en Cine

En su última película, la autobiográfica "Fue la mano de Dios", que llega el próximo viernes a los cines y el 15 de diciembre a Netflix, Paolo Sorrentino evoca con nostalgia y ternura su adolescencia napolitana y el nacimiento de su vocación cinematográfica.

"La mayor parte de las personas que eligen el cine lo hacen para escapar de la realidad, el mundo del cine es un mundo de inadaptados, que por otro lado es lo que lo hace bonito", dijo a Efe el cineasta durante el pasado Festival de San Sebastián.

Ganadora del Gran Premio del Jurado en Venecia y elegida por Italia para representar a su país en los Oscar, la película traslada al espectador la fascinación con la que el joven Sorrentino observaba todo lo que le rodeaba, en especial su ciudad y su exótica combinación de lo religioso y lo profano, que ha sido una gran influencia para el director.

Pero también los miembros de su familia y sobre todo la llegada de Maradona como jugador del Nápoles, un acontecimiento que le marcaría de un modo tan definitivo como finalmente trágico e inesperado.

En septiembre de 1986, cuando Sorrentino tenía 16 años, sus padres se fueron un fin de semana a esquiar. Él decidió no acompañarlos porque no se quería perder el partido y la oportunidad de ver a su ídolo. Ese fin de semana y a causa de un escape de gas, sus padres murieron.

"Escapar de la realidad no quiere decir hacer películas de fantasía", incide en la entrevista, "para mí se trata de escapar de la realidad intentando entenderla y a la vez reinventarla para hacerla más bella o misteriosa, más fascinante".

"El trabajo del cine consiste en reproducir lo bello a través de lo falso", puntualiza. La idea de llevar su propia historia al cine le rondaba desde hace muchos años en la cabeza, pero hasta cumplidos los 50, confiesa, no ha encontrado la madurez necesaria para afrontarla, algo parecido a lo que ha ocurrido con otros cineastas recientemente como Pedro Almodóvar ("Dolor y gloria", 2019), Alfonso Cuarón ("Roma", 2018) o Kenneth Branagh ("Belfast", 2021).

"El guion lo escribí hace años y llevaba demasiado tiempo pensando en ello, decidí quitármelo de en medio porque estaba cansado de pensar en ello constantemente", explica. "Por otro lado he aprovechado la pandemia, porque era una película breve, que podía rodar en dos semanas y en mi ciudad, se daban todas las circunstancias para hacerla en estos momentos".

Sorrentino se mantiene fiel a sus señas de identidad, el hedonismo, el humor, la melancolía y un toque surrealista y exagerado, pero a la vez, "Fue la mano de Dios" es su película menos barroca y apabullante en lo visual, más desnuda.

"Sentía que se me habían acabado los trucos", apunta, "ya en 'The new pope' empecé a rodar más sencillo porque veía que empezaba a repetirme; por otro lado, esta es una historia sencilla que pone en el centro los sentimientos, no hacía falta mucho más que limitarse a rodar a los actores".

Filippo Scotti, que ganó el premio al mejor actor revelación en Venecia por su alter ego de Sorrentino, dice que su "gran talento" como director es que "dice pocas cosas, pero son exactas y llegan inmediatamente". Para preparar el personaje, afirma, le dio algún consejo, pero sobre todo le recomendó películas y canciones.

"Cada día de rodaje era un nuevo comienzo, yo solo pensaba en lo que iba a hacer en ese momento", sostiene. El reparto principal lo completan su actor fetiche Toni Servillo, que hace de su padre, y Teresa Saponangelo como su madre.

El próximo proyecto de Sorrentino, aplazado por la pandemia y que se espera para el año que viene, es su primer filme en Hollywood, "Mob girl", con Jennifer Lawrence.