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Františka Plamínková con los socialistas españoles en 1927: los avances sociales en la Checoslovaquia de entreguerras

“la senadora socialista Plaminkova es de una laboriosidad incomparable y desde que ejerció de maestra y luego de inspectora de las escuelas de niñas de Praga se puede decir que su vida ha estado consagrada a la educación de los trabajadores, y especialmente de las mujeres”. (El Socialista, nº 5607)

Františka Plamínková (1875-1942) fue una destacada sufragista, política en el Senado y socialista, asesinada por los nazis. No se puede entender la historia de la lucha por los derechos de la mujer en la antigua Checoslovaquia en el período de entreguerras sin referirse a esta destacada mujer, además de por sus preocupaciones sociales y su intervención en la política del país.

Pues bien, sabemos que estuvo en España a principios de 1927, en Barcelona y Madrid, durante unas tres semanas. En Madrid estuvo en el Lyceum Club Femenino, la Casa del Pueblo y la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País. En este trabajo nos centraremos en su visita a los socialistas españoles y, sobre todo en la conferencia que ofreció en la Casa del Pueblo porque explicó los avances de signo social en su país de la mano de los socialistas.

El 21 de enero de 1927 la senadora y sufragista visitó por la tarde la Casa del Pueblo de Madrid acompañada del embajador checoslovaco, además de por la marquesa del Ter, que fue quien invitó a España a Františka Plamínková, y otras personalidades femeninas. Debemos recordar que la marquesa del Ter fue una pianista y feminista francesa que creó una de las primeras organizaciones feministas españolas, la UME, además de su intensa labor por los hospitales aliados en la Gran Guerra. Cuando se estableció en España se dedicó con ahínco a la causa de los derechos de las mujeres en nuestro país, pero también en el nivel internacional.

Visitó las principales dependencias de la Casa del Pueblo, de la mano de Wenceslao Carrillo y Rufino Cortés. La senadora apreció la escultura de Pablo Iglesias de Barral en la Biblioteca, además de felicitar esta dependencia por su organización. Visitó el Salón Grande donde se estaba celebrando en esos momentos la Junta General de la Sociedad de Encuadernadores, así como las secretarías de las distintas organizaciones sindicales que tenían su sede en la Casa del Pueblo. En cada oficina se interesó por su funcionamiento, el derecho laboral español, así como por la intervención de la mujer en estas organizaciones. Además de Carrillo y Cortés, también recibió explicaciones de Anastasio de Gracia. La visita siguió en la redacción de El Socialista. Allí conversó con Besteiro y su mujer, Andrés Saborit, Enrique Santiago, Concepción Fernández, y otros destacados personajes del socialismo.

También visitó la Gráfica Socialista. Plamínková elogió la labor del PSOE y de la UGT, lamentándose de no haber podido conocer en persona a Pablo Iglesias. También visitó, sin previo aviso, junto con el embajador y los marqueses del Ter, la Mutualidad Obrera. Los socialistas valoraban mucho que hubiera hecho esta visita porque esta organización suponía un gran esfuerzo frente a lo poco que hacía el Estado en esta materia para la clase trabajadora y aún para la clase media. Debemos recordar que en aquella época se contaba con siete farmacias, otros tantos consultorios y una clínica donde se podía operar. A la senadora se le explicó que todo se sostenía con fondos propios, y cómo se acaba de adquirir el edificio donde estaba la Clínica y un solar anexo para efectuar una ampliación.

El Socialista publicó una breve biografía de la senadora, en la que se destacaba su lucha por el sufragio femenino en Checoslovaquia y en el ámbito internacional, y la fundación del Club de Mujeres Checas, cuya labor permitió la primera elección como diputada de una mujer en Bohemia en 1912, aunque sabemos que fue una elección anulada. Al término de la Gran Guerra, y con la creación de Checoslovaquia se alcanzó el reconocimiento del derecho al voto de las mujeres. El periódico obrero resaltó también la labor como viajera por el mundo de la senadora. Por fin, la biografía reseñaba alguna de sus obras dedicadas a la mujer, sus derechos y la igualdad.

El lunes 24 de enero impartió una conferencia en un gran acto, invitada por la Junta Administrativa de la Casa del Pueblo, sobre la situación de los trabajadores en Checoslovaquia, con explicación-traducción de Julián Besteiro. Los socialistas valoraron mucho la visita y la conferencia de la senadora checoslovaca, y prueba de ello es que apareció en primera plana, ocupando toda la primera página de El Socialista del día siguiente, además de una valoración entusiasta de su visita, aparte de la biografía señalada anteriormente. En esa valoración se volvía a insistir en su lucha sufragista, pero, sobre todo, en que era socialista. La conferencia fue un éxito de público, concentrando a muchas de las feministas españolas en el salón de la Casa del Pueblo para escuchar a la senadora checoslovaca, incluyendo a la propia Clara Campoamor.

Nuestra protagonista pronunció una larga conferencia, presentada por Wenceslao Carrillo. Comenzó expresando cómo había cambiado la condición de los trabajadores con el establecimiento de la República de Checoslovaquia. La guerra había demostrado la fuerza y la importancia de la clase obrera, tanto para crear el nuevo país, como para dar un determinado carácter a la Constitución, ya que los representantes socialistas participaron activamente desde importantes responsabilidades políticas. La Constitución había terminado con las diferencias con los privilegios basados en el sexo, el nacimiento y la profesión. El sufragio se proclamó universal, igual y secreto. También se había establecido por ley la jornada laboral de ocho horas.

Especial atención dedicó a la cuestión del trabajo a domicilio, asunto que, a buen seguro, interesó a las asistentes socialistas al acto, empeñadas en aquella época en luchar por los derechos de estos trabajadores, casi todos de sexo femenino. La oradora explicó con detalle la legislación y los mecanismos establecidos para asegurarse de que no se producían abusos, a través de una comisión.

También se explayó en la explicación de la legislación referida a la presencia de los trabajadores, empezando por los mineros, en los consejos de administración de las empresas. En 1921 se había aprobado la Ley de los Consejos de Empresa. También se habían creado Tribunales de Arbitraje en el ramo de la Edificación, dedicados a la vigilancia de los contratos de trabajo y las condiciones salariales. Por otro lado, se había reforzado la ya existente Inspección obrera.

El gran avance, en realidad, se había producido en los seguros sociales. Checoslovaquia había ampliado el seguro de enfermedad a los trabajadores del campo y del servicio doméstico que no lo disfrutaban en la época imperial. Los trabajadores checoslovacos recibían el 60% de su salario en caso de enfermedad durante 26 semanas al año, y en caso de maternidad la misma suma durante seis semanas antes del parto y seis semanas después. Además, había una prima del 30% por amamantamiento por 26 semanas.

Todo obrero que no estuviera cubierto por la legislación precedente estaría asegurado en caso de invalidez, con derecho a cobrar una pensión. Todos los trabajadores a partir de los 65 años tenían derecho a una pensión de jubilación (de “vejez” en el lenguaje de la época). La conferenciante se demoró en la explicación de cómo se componían las pensiones, las cantidades a recibir, y las especificaciones sobre las pensiones de viudedad y orfandad, ya que sabía ante qué público estaba hablando. Explicó detalladamente todo el sistema de cotizaciones.

El problema venía porque la derecha había vuelto al poder, pretendiendo acabar con este sistema de seguridad social. En ese sentido, explicó como el propio Partido Agrario estaba haciendo campaña para que los obreros agrícolas no cotizasen. La conferenciante esperaba que el buen juicio de los trabajadores impediría esto. También habló de cómo la burguesía también estaba combatiendo la ley de las vacaciones pagadas para todos los obreros.

Otro de los temas que trató fue la reforma agraria, asunto capital porque afectaba al 40% de la población. Explicó cómo era la estructura de la propiedad agraria. En Bohemia, Moravia y Silesia 237 propietarios concentraban el 27% de la tierra. En Eslovaquia la situación era más extrema, ya que 935 propietarios eran dueños del 35%. Por la reforma agraria el Estado había expropiado las propiedades que superaban las 250 hectáreas previa indemnización, para entregarlas a los pequeños propietarios y a las cooperativas agrícolas. De ese modo, había desparecido la gran propiedad.

En relación con la vivienda, Checoslovaquia había vivido un aumento vertiginoso de los materiales de la construcción después de la Gran Guerra, provocando una crisis en la edificación y un aumento espectacular de los alquileres. Se aprobó una ley de protección de los inquilinos, y otra para apoyar la edificación.

El paro era un grave problema, obligando al Estado a intervenir en distintas ocasiones.

Para asegurar la alimentación a las clases obreras se creó un Ministerio de Abastos con intervención de los obreros. Además, se optó por proteger a las Cooperativas Obreras de Consumo.

Františka Plamínková afirmaba que estos avances se debían al trabajo e influencia socialistas en el Parlamento en los tiempos difíciles de la postguerra. Esta sería la causa, siempre según su opinión, de que en Checoslovaquia no se habían producido disturbios ni cambios violentos como en los países vecinos. Es interesante como sugirió que sería muy interesante tratar en otra conferencia, porque no tenía tiempo, comparar la situación de Checoslovaquia, de las relaciones de los trabajadores con el Gobierno, con la situación americana sin legislación social y con la rusa donde todo dependía del Estado.

El valor del trabajo manual había aumentado en Checoslovaquia, se había aumentado el salario de los funcionarios y empleados en general, en relación con la situación previa a la guerra. La legislación social había permitido en un país donde el 85% de su población era trabajadora que el país se desarrollara, aunque estaba el problema apuntado de la reacción antisocialista en el Gobierno. También habló de la historia de su formación, el Partido Socialista Nacional, y del papel de la mujer en el mismo. Explicó, por fin, la extremada fragmentación política de su país, ya que en las últimas elecciones habían participado 28 partidos, situación pareja a la sindical con una división evidente.

El acto terminó con un té en honor de la conferenciante.

Hemos consultado los números 5604, 5605, 5606, 5607, 5608 y 5609 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.