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La formación profesional. VI. La formación profesional en la LGE. de 1970

Antes de entrar en la LGE. sería injusto no recordar cuatro modalidades de FP, que se pusieron en marcha cuando el País necesitaba urgentemente técnicos cualificados, a tenor del incipiente despegue industrial que se estaba produciendo.

El primero fue la FPA (Formación Profesional Acelerada), nació en 1957 y estuvo vigente hasta 1972, en realidad era formación de adultos en cursos de 6 meses, se crearon 11 centros sindicales y pasaron unos 4000 alumnos por año.

En 1964 nace el PPO (Promoción Profesional Obrera), tuvo peor coordinación pero sirvió para adaptar la mano de obra campesina que acudía a las ciudades en busca de una vida mejor.

Las otras dos modalidades fueron: las Escuelas de capacitación Agraria, dependientes del Ministerio de Agricultura y la Promoción Profesional en el Ejército (PPE) con origen en el PPO y que estuvo funcionando desde 1965 hasta 1971.

La Ley General de Educación (LGE) se implanta coincidiendo con la primera crisis del petróleo, además del manifiesto decaimiento del sistema industrial Taylorista, que ya no encajaba en el desarrollo empresarial.

La llamada Ley Villar Palasí, que la planificó junto con un competente equipo donde destacaba Díez Hotchleitner, pudo ser mucho más de lo que fue, pero la dimisión del ministro y su sustitución por Martinez Esteruelas dejó la misma en un suspiro de lo que pudo haber sido.

En 1969, previo a la Ley, se publicó el Libro Blanco de la Formación Profesional en el que se podía leer:

El sistema educativo deberá dar satisfacción a las aspiraciones individuales y sociales, a los factores condicionantes [...]: una estructura educativa en relación con la estructura ocupacional para evitar frustraciones individuales y que sea lo suficientemente flexible para adaptarse a la continua transformación social y económica , con el fin de facilitar las readaptaciones del estudiante a lo largo del proceso educativo, un periodo de educación general de suficiente extensión para que el alumno adquiera una base sólida[…]; el establecimiento en fin de servicios de educación permanente que permitan a cualquier edad y situación la reanudación de los estudios, la renovación de los conocimientos, las readaptaciones ocupacionales y la promoción profesional.

A pesar de todo el Libro Blanco seguía considerando la FP. como salida profesional, perdiendo en buena parte su aspecto puramente educativo. Por otro lado la primera etapa (FPI) perdía la posibilidad de especialización, quedándose como la introducción de la FPII.

Finalmente, cuando se empezó a aplicar la Ley, la división entre la FP. y las enseñanzas generales fue rotunda, de forma que tras la Educación General Básica (EGB) como tramo obligatorio, se definían dos vías bien diferenciadas: Bachillerato Unificado Polivalente (BUP), de tres años de duración, más el Curso de Orientación Universitaria (COU) , para los que accedían a la universidad o Formación Profesional, configurada en dos niveles FPI y FPII para los demás.

La FPI se cursaba de los 14 a los 16 años, se accedía desde la EGB, aunque no era imprescindible haberla superado y se dividía en tres áreas de conocimiento:

- Área formativa común.

- Ciencias aplicadas en relación con la especialidad elegida.

- Conocimientos técnicos y prácticos específicos para la profesión elegida.

La FPII se cursaba entre los 16 y los 19 años, se accedía desde el bachillerato o desde FPI y constaba de tres áreas de conocimiento:

- Formativa común.

- Conocimientos tecnológicos y prácticos.

- Formación empresarial.

Mención especial merece el apartado de Prácticas Formativas en las Empresas, contempladas en la Ley. Constituyó uno de los puntos más débiles de su aplicación pues si bien se estipulaba la alternancia entre la empresa y el centro educativo su aplicación fue realmente escasa, quizá por las limitaciones políticas y económicas por las que pasaba el país.

En septiembre de 1976 se generó una primera evaluación de los resultados obtenidos. En relación con la FP, entre otros se destaca: << la falta absoluta de coordinación entre el profesorado de las escuelas profesionales y los técnicos de las empresas…>>

Por otro lado se pretendía, igual que en la Ley de 1955, que todos los profesionales accedieran a su puesto de trabajo con la titulación correspondiente. Este requisito en realidad no se cumplía, puesto que los empresarios, que tampoco colaboraron en la elaboración de la Ley, admitían a jóvenes con título o sin él.

No obstante lo anteriormente dicho el número de alumnos matriculados en FP siguió creciendo, pasando de 358. 044 en 1976 a 738.340 en 1985, aunque el bachillerato seguía siendo la opción mayoritaria con 1.238.874 alumnos en 1985.

Habría que esperar a la LOGSE y al periodo de experimentación subsiguiente para que estas ideas se implementaran en buenas prácticas educativas y laborales.

Bibliografía consultada:

Martinez Usarralde M.J. Historia de la Formación Profesional en España, Universitat de Valencia, (2002)

Acero Sáez E. Crónica de la Formación Profesional española, (1997)

Campillo Frutos S. Evolución histórica de la formación Profesional y las exigencias del mercado de trabajo, de educar en el 2000, (2003)

Dávila Balsera P, María Naya Garméndia L. y Murua Cartón H. La formación Profesional en la España contemporánea: políticas, agentes e instituciones, Universidad del País Vasco (2013)

Federación de Enseñanza de CCOO en Andalucía, Temas para la Educación, nº 5 – noviembre de 2009

Aprendiz, Instalador Eléctrico, Ingeniero Técnico Industrial, Máster en Materiales Estructurales y Profesor Técnico de Formación Profesional.

Desde 2012 colaborando en el Grupo de Trabajo de la Secretaría de Educación del PSOE en Madrid.