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El general Cuervo y "los fundamentos del nuevo sistema penitenciario español"

La legislación penitenciaria del primer franquismo se comenzó a redactar en el año 1940. Este artículo pretende exponer cuales fueron las ideas fundamentales, tanto jurídicas como religiosas, que se utilizaron para elaborar y justificar dicha legislación. Para ello considero que es indispensable conocer los aspectos más destacables de la biografía de quien fue su principal impulsor, el general Máximo Cuervo Radigales.

Por su formación jurídica y miliar, por su fuerte compromiso con la Dictadura del general Miguel Primo de Rivera y con la del general Franco, así como por la íntima y estrecha vinculación que siempre tuvo con la Iglesia Católica, podemos considerar al general Cuervo como uno de los militares franquistas que reunió en su persona, y en grado máximo, las características principales del denominado nacionalcatolicismo.

Para conocer su vida académica, jurídica, militar y política recurriremos a la excelente biografía realizada en la página de la Real Academia de la Historia por Don Manuel Gutierrez Navas. De ella tomaremos los datos biográficos principales.

Máximo Cuervo Radigales ( 1893-1982 ) nació en Madrid . Estudió en el colegio jesuita de Chamartín. Con dieciocho años se licenció en Derecho por la Universidad Central de Madrid, ingresando por oposición al año siguiente en el Cuerpo Jurídico Militar. Su primer destino fue Melilla desde donde fue trasladado tres años después a Marruecos.

En 1917 fue fiscal militar de la 8ª Región ( La Coruña ), trasladándose en 1922 a la 1ª Región Militar. ( 1 )

Durante la Dictadura de Primo de Rivera ocupó varios puestos de responsabilidad. Durante el Directorio Militar formó parte de diversas comisiones ministeriales, como la creada en 1924 encargada de estudiar y recopilar todas las disposiciones legislativas sobre el trabajo; con las que se realizó el Código de Trabajo de la Dictadura.

Durante el Directorio Civil, entre 1927 y 1930, fue jefe de la Secretaría Auxiliar de la Presidencia del Consejo de Ministros y desde 1928 a 1930 fue miembro de la Asamblea Nacional Consultiva. Asistió a las conferencias internacionales de la OIT celebradas en Ginebra en 1926 y 1927, como consejero técnico de la delegación gubernamental española. ( 2 )

Al proclamarse la Segunda República, Máximo Cuervo, estuvo separado del ejército durante dos años y medio, por decisión del Gabinete militar de Azaña. Sin embargo, con la victoria de la CEDA en noviembre de 1933 se reincorporó de nuevo a la vida militar activa, siendo nombrado en enero de 1934 asesor jurídico de la 1ª Inspección General del Ejército. En julio de 1935 fue vocal de la comisión encargada de la Reforma del Código de Justicia Militar ( la Contrarreforma ). (3)

El 18 de julio de 1936 se encontraba en Madrid, siendo detenido el 18 de agosto por orden de la Dirección General de Seguridad. Permaneció nueve meses en prisión en las cárceles de Porlier y Modelo. Sin embargo, en el mes de abril de 1937 un tribunal popular le absolvió de ser desafecto a la República. Cinco meses después logró pasar a la zona nacional, donde desde el 19 de octubre de 1937 ocupó el cargo de vocal en consejos de guerra de oficiales generales.

En junio de 1938, Máximo Cuervo fue nombrado Jefe Nacional de Prisiones ( a partir de 1939 este cargo pasó a denominarse Dirección General de Prisiones. También presidió, durante cuatro años, el Patronato Central para la Redención de penas por el trabajo.

Estuvo al frente de las cárceles franquistas durante cuatro años, hasta el mes de junio de 1942, fecha en la que " tras protagonizar una agria polémica con el ministro del ejército, general Varela, a causa de su firme determinación de no demorar la puesta en libertad condicional de los presos que, sin haber sido condenados ni procesados, permanecían en los masificados establecimientos penitenciarios españoles. Una medida que suscitaba la oposición de jueces y autoridades civiles y militares " ( 4 ) 

Según el hispanista Hugh Thomas, Máximo Cuervo no hizo nada para evitar el clima represivo y de venganzas que imperaba tras el final de la contienda ( 5 ). Sin embargo, el también hispanista Paul Preston, dice que " el 6 de mayo de 1940 Máximo Cuervo mandó a Franco un informe quejándose del excesivo número de reclusos, lamentándose de que no hubiera en el Cuerpo Jurídico militar jueces suficientes para dar abasto y que el personal reclutado no cumpliera los requisitos necesarios ". ( 6 )

En el libro " Historia mínima de la guerra civil española ", cuyo autor es el doctor Enrique Moradiellos, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Extremadura, podemos leer el siguiente texto: 

" Cálculos fidedignos estiman que en 1940 había en España no menos de 300.000 prisioneros hacinados en casi 500 cárceles o prisiones habilitadas para acogerlos ( cuando el promedio de encarcelados " comunes "en el trienio 1931-1934 no llegaba a las 9.500 personas ). Y a esa cifra habría que sumar el mínimo de 400.000 personas ( básicamente soldados republicanos ) internadas durante meses en el centenar de campos de concentración existentes en el país para fines de clasificación y depuración de responsabilidades políticas " .  (7)

El 28 de octubre de 1940, con motivo de la apertura de la Escuela de Estudios Penitenciarios de la Universidad de Madrid, el General Cuervo, en su doble condición de Director General de Prisiones y Presidente del Patronato Central para la Redención de Penas, pronunció una conferencia titulada " Los fundamentos del nuevo sistema penitenciario español " ( 8 )

Entre los asistentes al acto se encontraba Esteban de Bilbao Eguía, ministro de Justicia en aquel momento, que estaba acompañado, según palabras de Máximo Cuervo, por " los caballeros oficiales del Glorioso Ejército de Franco, que, después de haber vencido a vuestros enemigos en los campos de la victoria, vais a intentar recuperarles en los establecimientos penitenciarios de España " ( 9 ) 

Máximo Cuervo fue el promotor y principal responsable de la legislación penitenciaria después de finalizar la guerra. El texto de su conferencia nos va a permitir comprender cómo sus profundas convicciones religiosas influyeron de una manera muy importante en el momento de conformar su peculiar pensamiento jurídico. Hay que recordar que ya en el año 1933, Máximo Cuervo fue miembro de la Junta Central de Acción Católica, de la que fue gerente y jefe de publicaciones hasta que comenzó la guerra. Finalizada ésta fue miembro de la Junta Técnica Nacional de Acción Católica desde 1940 a 1946 y, también, miembro del consejo de administración de la Editorial Católica desde 1939 a 1970. En 1943 creó la Biblioteca de Autores Cristianos ( que dirigió hasta 1970 ). Fue la colección de publicaciones católicas más importante del mundo, por lo que fue recibido en audiencia en cuatro ocasiones por los papas Pío XII y Pablo VI.

Durante su conferencia, el general Cuervo afirma que " son la justicia y la caridad los principios y bases en que el nuevo sistema penitenciario español se asienta, para la realización práctica de una profundatransformación penitenciaria que por Dios y por España queremos realizar, vamos a realizar y estamos ya realizando " ( 10 )

En la primera parte de su discurso realiza una serie de reflexiones sobre el orden moral, social y jurídico para, a continuación, exponer cuál es la finalidad de la pena, que para él no es otra que " centrar, delimitar y colocar en su sitio el papel de la corrección dentro del sistema general penitenciario ".

Para Máximo Cuervo los fines de la pena hay que estudiarlos " desde arriba " partiendo de la contemplación de orden universal según la concepción agustiniana. Tanto el obispo de Hipona, como el sacerdote Balmes, son los principales referentes que utiliza para argumentar todas las reflexiones de orden moral que realiza durante su disertación : " nosotros partimos de la contemplación del orden universal que es el conjunto de los cielos, la tierra y los infiernos, reducidos a unidad y movimiento acordado bajo el imperio universal de Cristo, heredero de todas las cosas ".

Para el general Cuervo " una parte del orden universal es el orden moral, del cual es, a su vez, una parte el orden jurídico. Manifestando que " este es el arranque exacto de nuestra doctrina " ( 11 ). Ese orden jurídico " ha de ser mantenido por la autoridad, considerando que el príncipe, hablando en términos clásicos, es el que por la propia naturaleza de su función es el Vicario y Lugarteniente de Cristo, siendo este el entronque de la Teología con la Política " ( 12 ). Es por ello que " el nuevo Estado ejerciendo imperio misional sobre los individuos se constituye en servidor de los valores eternos de cada ciudadano ".

Considera que para el mantenimiento del orden moral en la vida social, son " absolutamente necesarios el premio y el castigo ", y que cuando " el ser libre infringe el orden social, la pena impuesta al culpable es una compensación al desorden; es una satisfacción tributada al orden moral ". " El penado ha de satisfacer un doble rescate para conseguir su libertad en plenitud de derechos: Un rescate físico de trabajo en reclusión aflictiva y un rescate espiritual con actos positivos de enmienda ". ( 13 )

Seguidamente se pregunta sobre "¿cuál es la finalidad del daño que produce la pena? ", respondiéndose que: " es el ser que es objeto de ella, que vive en sociedad, y que es un hombre redimido como nosotros por la sangre del Hijo de Dios, portador de un alma inmortal que puede salvarse o condenarse; y que es, además, ciudadano de un Estado y miembro de una familia " ( 14 )

Con respecto a la finalidad correccional de la pena , manifiesta que " la generosidad del Caudillo y la política penitenciaria del Gobierno y del servicio que dirijo, bajo las órdenes del Ministerio de Justicia, está impregnada de nobilísimos afanes de corrección y recuperación, como jamás en país alguno se ensayaron ".Opina que" la tendencia correccionalista ", por su apariencia atrayente y humanitaria ,tiene numerosísimos y fáciles adeptos , pero que este " correccionalismo " nos conduce, como consecuencia lógica y fatal, a suprimir la pena de muerte de los códigos (  15 )

Como hemos señalado antes, el general Cuervo presidía también el Patronato Central de Redención de Penas. En la parte de la conferencia en la que habla sobre "el sistema de redención de penas ", manifiesta que " este sistema " es creación personal del Caudillo, " que lo impulsa, lo vigila y lo sigue día a día y hora a hora con cariño e interés de padre ", ya que " nuestra Patria ha sabido encontrar en el corazón de nuestro Caudillo un sistema de penar que aminore los merecidos dolores de los que con su estulticia o su maldad pusieron en trance de muerte a España " ( 16)

El Patronato para la Redención de Penas que presidía el general Cuervo, elevó al general Franco y a su gobierno , en enero de 1940, una Memoria con las siguientes palabras:

" La nueva España quiere mantener el carácter aflictivo de la pena frente a las falsas y sensibleras teorías de quienes sólo vieron en el delincuente un enfermo o una víctima de la sociedad desordenada. Y esto por tres razones: la primera, porque a la autoridad le incumbe, inexcusablemente, el deber de vindicar la justicia ultrajada, la segunda, porque el dolor es inherente esencialmente a la naturaleza moral del castigo; y la tercera, porque sólo un castigo de esta clase engendra escarmiento y ejemplaridad " ( 17 )

Para todo ello, el general Cuervo manifiesta que "además de la reeducación de la voluntad por la disciplina y el trabajo, se ejercerá una propaganda racional y noble de naturaleza religiosa, patriótica y familiar, aprovechando los ratos libres y los días festivos. Siendo las principales manifestaciones de la propaganda la labor asidua de los capellanes y de sus auxiliares seglares de Acción Católica, la propaganda patriótica, las bibliotecas de las prisiones y el semanario Redención " ( 18 )

En este sentido, el doctor Eduardo Alfonso en su libro " La masonería española en presidio ", nos relata que : " A diario se nos hacía cantar obligada y reglamentariamente el himno Cara al Sol " ( 19 ), y " En el mes de mayo , los ejercicios espirituales de San Ignacio se hicieron obligatorios para todos los presos. Consistían estos ejercicios en soportar la audición de siete conferencias pronunciadas por dos padres jesuitas, tras de las cuales se celebraba una misa de comunión para que comulgasen los que se hubieran `persuadido " ( 20 ) 

El general Cuervo manifestó en su disertación que: " se mantendrá un trato de disciplina severa, sin vejar la dignidad personal del preso, encomendándose a Comunidades religiosas femeninas la administración de los fondos de cocina y economato, los servicios de enfermería y las demás atenciones análogas de los reclusos ". ( 21 )

Finalizó su intervención recordando que, cuando llegó al cargo de Director General de Prisiones propuso a todos los funcionarios del Cuerpo de Prisiones un "lema de acción " que enunció así: " En nuestros establecimientos penitenciarios deberá presidir la disciplina de un cuartel, la seriedad de un Banco y la caridad de un convento ", manifestando su satisfacción por que ese lema o bandera lo está viendo estampado en los muros y sobre las puertas de muchos de " nuestros establecimientos penitenciarios " ( 22 )   


(1,2,3 y 4 ) Gutierrez Navas. Manuel. Máximo Cuervo Radigales. Real Academia de la Historia. Diccionario Biográfico Electrónico ( en red, http://dbe.rah.es/ ) .La mayor parte de los datos biográficos sobre Máximo Cuervo Radigales proceden de esta biografía, que fue consultada el 24 de febrero de 2020 .

(5 ) Huhg Thomas. Historia de la guerra civil española. 1976 Pág. 991. Barcelona. Círculo de Lectores.

(6 )Paul Preston. El holocausto español 2013. Pág 658

( 7 ) Enrique Moradiellos. Historia mínima de la guerra civil española. 2016. Pág. 277

( 8 ) Un ejemplar con el  texto de la conferencia  titulada : " Los fundamentos del nuevo sistema penitenciario español " se encuentra en la BNE. (La impresión se realizó en los talleres penitenciarios de Alcalá . 1941 )

( 9 ) Pág. 7 de la " Introducción " a la conferencia.

(10 ) Pág 8 de la " Introducción " a la conferencia.

( 11 ) Pág. 16 de la conferencia.

( 12 ) Pág. 17 de la conferencia.

( 13 ) Pág. 18 de la conferencia.

( 14 ) Pág. 10 de la conferencia.

(15) Pág. 11 de la conferencia.

( 16 ) Pág. 15 de la conferencia.

( 17 ) Pág 18 de la conferencia.

(18 ) Pág. 25 de la conferencia.

( 19 y 20 ) " La masonería española en presidio " Dr. Eduardo Alfonso. Ediciones Librería Argentina.  ISBN. N 978-84-9950-000-3 ( Colección Escuadra y Compás ). Págs 73 y 91.

( 21 ) Pág. 26 de la conferencia.

( 22 ) Pág. 27 de la conferencia. Pablo Bahillo Redondo.

Es Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valladolid. DEA en Farmacología por la Universidad de Valladolid. Médico. Actualmente Doctorando en Historia Contemporánea en la Universidad de Extremadura. Coautor junto con Victor Berástegui y Juan Antonio Sheppard del libro "Masonería. Todo lo que siempre has querido saber sobre esta Institución" ( Editatum ). 2019. Ha presidido la Gran Logia General de España y el Supremo Consejo de España.