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El Bando municipal madrileño contra la gripe de octubre de 1918

El 14 de octubre de 1918 el alcalde de Madrid, Luis Silvela y Casado, aprobó un Bando para luchar contra la gripe que recogemos con el fin de aportar materiales sobre cómo se ha combatido en el pasado contemporáneo las epidemias, además de aludir a una denuncia socialista sobre el repunte de la epidemia en la capital:

“Primera. Desinfección de viajeros, equipajes, mercancías y vagones de ferrocarril empleados en el transporte, que se lleve a efecto en las estaciones de llegada, y en los domicilios de los viajeros cuando éstos procedan de puntos epidemiados, sujetándoles en este caso a una minuciosa observación facultativa.

Segunda. Desinfección de la correspondencia, que se hará de acuerdo con la Dirección general de Comunicaciones, en los locales que la misma designe.

Tercera. Aislamiento de los enfermos que se presuma se hallen padeciendo la enfermedad reinante.

Para ello están habilitados algunos amplios locales, y si fuese necesario se habilitarán otros más en que dicho aislamiento pueda llevarse a cabo rigurosamente.

Cuarta. Desinfección constante de teatros, cafés, iglesias, escuelas, Círculos y demás locales cerrados en donde pueda llevarse a cabo rigurosamente su objeto.

Quinta. Desinfección de los coches del tranvía en los puntos de parada, sin perjuicio de la que se haga también en las cocheras.

Sexta. Baldeo de las vías públicas, comprendiendo las aceras y el centro de la calle, como asimismo de las alcantarillas, por medio de las mangas de riego, mezclando con el agua hipoclorito de cal.

Con la misma sustancia se desinfectarán los urinarios.

El barrido de las calles se hará después de regadas éstas.

Séptima. Instalación en los edificios del Congreso y del Senado de aparatos de constante desinfección.

Octava. Prohibición de la rebusca en las basuras que se recojan directamente por los que se dedican a esta industria, sin depositarlas en la calle ni seleccionarlas, o se retirarán en las primeras horas de la mañana por los carros del servicio de limpiezas, y si éstos no bastaren, por los que se arrienden al efecto, procediéndose luego a la cremación de las basuras recogidas.

Ruega esta Alcaldía al vecindario que cuando necesite algún servicio de sanidad o higiene lo reclame directamente del Laboratorio municipal, por medio del teléfono o de tarjetas postales.

Las que se emprendan a este fin circularán sin franqueo de ninguna clase.

En la sensatez y cordura de todos confía la Alcaldía-presidencia para combatir con éxito la epidemia, si, desgraciadamente, llegara a invadir esta capital, y ahora para prevenirla, ya que el estado sanitario de Madrid no puede producir alarma alguna.

Auxiliares eficacísimos han de ser los facultativos, que es de esperar sigan cumpliendo con todo celo el deber que el reglamento sanitario les impone de dar inmediatamente parte de hallarse asistiendo enfermo que pueda sospecharse padece la epidemia reinante; y también las familias, que desde los primeros momentos de la enfermedad deben avisar al médico que se encargue de la asistencia facultativa, pues será muy sensible a esta Alcaldía presidencia tener que castigar con todo rigor, como está decidida a hacerlo, las omisiones que advierta en este particular, imponiendo a unos y otros las multas a que autorizan las leyes y reglamentos vigentes”.

En todo caso, en relación a lo expuesto en el Bando en su disposición octava sobre que no había llegado aún la epidemia a la capital, los socialistas, en el número del 12 de octubre de El Socialista, es decir, unos pocos días antes, hablaban de que, realmente, la enfermedad había reaparecido en Madrid, explicando que era un hecho que se preveía por la vuelta de los veraneantes, es decir, de la “gente bien”. Y, por lo tanto, se acusaba a las autoridades de no haber previsto una vigilancia sobre esta cuestión, habida cuenta de la extensión de la gripe por toda España. Pero, por la condición de los que volvían no se habría hecho nada para no molestarles, siempre según la denuncia.

Nota.- Luis Silvela y Casado (1865-1928) fue un destacado político liberal, además de abogado y periodista, que fue ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, de la Gobernación y de Marina, durante el reinado de Alfonso XIII, además de alto comisario de España en Marruecos, y alcalde de Madrid en dos ocasiones.

Hemos consultado los números 3363 y 3366 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.