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Las Six Acts de 1819

Después de la masacre de Peterloo en Manchester, donde se había reunido una manifestación con demandas democráticas y con contenido social, que estudiamos en otro trabajo en El Obrero, el gobierno tory de Lord Liverpool sacó a finales de 1819 una verdadera batería legislativa en los Comunes, a pesar de la oposición de los whigs, para evitar más manifestaciones, mítines y reivindicaciones de tipo democrático o radical. El gobierno consideraba que cualquier reunión de signo radical era una conspiración contra el gobierno y contra el rey. Ese era el espíritu de la reforma legal.

El debate parlamentario en los Comunes fue intenso. La Revolución Francesa se convirtió en uno de los argumentos del mismo, tanto por parte de los conservadores como de los whigs. Para los primeros lo que había sucedido en Francia había sido producto de la falta de contundencia legal para evitar los disturbios, mientras que para los segundos los conflictos se evitaban si se arbitraban cauces para la libertad de expresión. Los whigs, además, insistían en que los proyectos de ley generarían más tensiones, a hacer que los radicales lo fueran más.

La principal de estas leyes fue la denominada Seditious Meetings Prevention Act (Ley para la prevención de reuniones sediciosas). Esta disposición exigía el permiso de una autoridad para convocar cualquier reunión pública de más de cincuenta personas si concerniese a materias relativas al Estado o a la Iglesia, limitando a asistencia a los vecinos de la parroquia, por lo que se evitaba que acudieran personas de fuera. Tampoco se podían enarbolar banderas ni enseñas. Al parecer, el proyecto original de la Ley era más restrictivo, pero los whigs consiguieron, al menos, que se permitieran las reuniones a puerta cerrada.

La Training Prevention Act, permitía detener y encarcelar a cualquier persona asistente a una reunión con el propósito de recibir algún tipo de entrenamiento para emplear armas. En este sentido, la Seizure of Arms Act otorgaba poderes a los magistrados locales para investigar la existencia de armas, incautarlas, y arrestar a sus propietarios.

La Misdemeanors Act era una disposición que aceleraba los procesos judiciales.

La Blasphemous and Seditious Libels Act supuso una intensificación en la legislación existente para que las condenas de libelos considerados blasfemos o sediciosos fueran más duras. Así pues, la sentencia máxima por este tipo de delitos se aumentaba a catorce años de cárcel.

La Newspaper and Stamp Duties Act extendía y aumentaba los impuestos que gravaban las publicaciones, además de obligar a los editores a depositar una fianza.

Estas leyes permitieron al gobierno desencadenar una intensa campaña represiva en 1820 contra el radicalismo británico, metiendo en la cárcel a oradores, líderes y periodistas.

En todo caso, no tuvieron un recorrido muy largo, porque terminarían muy pronto por ser derogadas, especialmente la Ley de prevención de reuniones sediciosas.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.