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Los conductores de línea en la España de los años veinte desde la perspectiva sindical

En este breve apunte nos hacemos eco de la denuncia sindical sobre la situación laboral y salarial de los chóferes de los autobuses de línea en la España de los años veinte, gracias a los artículos de la revista mensual Transporte, órgano de la Unión General de Obreros del Transporte Urbano de la UGT. Esta publicación mensual tenía una gran calidad, y no sólo incluía artículos de opinión sindical, noticias laborales y salariales y notas internas, sino también artículos de cultura y, muy especialmente en relación con la educación vial y los crecientes problemas de tráfico en España y en el mundo. De su importancia nos habla la profusión de anuncios relacionados con el mundo de la automoción.

Pues bien, en el número 3 de Transporte, de marzo de 1926 se recogía un artículo extenso sobre los denominados “parias del gremio”, y entre ellos, los denominados chóferes de línea.

Al parecer, estos conductores padecían interminables jornadas laborales, con sueldos muy reducidos, pero, además, ejercían una profesión que tenía muchos riesgos. El estado de las carreteras españolas no era muy bueno, a pesar del evidente esfuerzo desarrollado en la Dictadura de Primo de Rivera en relación con las infraestructuras viarias, aunque se quedara corto. Pero, sin lugar a dudas, había mucho que mejorar porque, especialmente en tiempos de lluvia, se podía considerar, siguiendo a nuestra publicación, una heroicidad realizar recorridos de muchos kilómetros con autocamiones que iban muy cargados y, por lo tanto, con mucho riesgo de volcar o averiarse. El sindicalismo ugetista denunciaba, además, que por la codicia empresarial muchos de esos conductores, ante estos accidentes o averías, tenían que quedarse en las carreteras por falta de repuestos o servicios de atención.

El sueldo que recibían estos trabajadores rondaba, a mediados de los años veinte, entre las ocho y las once pesetas diarias, teniendo en cuenta que de ese jornal tenían que sacar para comer y pagar la posada si debían que hacer noche, es decir, no recibían lo que podríamos denominar dietas.

El artículo-denuncia quería movilizar a los miembros del sindicato para conseguir que aumentase la sindicación de este tipo de trabajadores, para poder ser fuertes y presionar e intentar cambiar la situación.

Hemos trabajado, como queda expresado, con el número 3 de Transporte, que se puede consultar en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional. Por otro lado, en este medio de El Obrero estamos dedicando mucha atención al colectivo de trabajadores del transporte y a su organización sindical en las primeras décadas del siglo XX.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.