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Alivio y entusiasmo en la reapertura de las escuelas infantiles en Madrid

  • Escrito por Patricia Cristóbal
  • Publicado en Crónicas
Una profesora aplica gel hidroalcoholico en las manos de un niño durante la reapertura de la escuela infantil Las Viñas en Pozuelo, Madrid este miércoles. EFE/ Rodrigo Jiménez Una profesora aplica gel hidroalcoholico en las manos de un niño durante la reapertura de la escuela infantil Las Viñas en Pozuelo, Madrid este miércoles. EFE/ Rodrigo Jiménez

Las escuelas infantiles de la Comunidad de Madrid abren hoy sus puertas a unos niños, de entre cero y tres años, que vuelven a sus clases entusiasmados y ajenos a la vorágine que el mundo entero ha vivido por el coronavirus, acompañados de unos padres aliviados por poder volver a la normalidad en sus trabajos.

Miles de familias han tenido que hacerse cargo de sus pequeños mientras teletrabajan, hasta que finalmente hoy han vuelto a estar disponibles las escuelas infantiles, con los mismos horarios y servicios previos a la pandemia.

Los niños, que vieron cómo repentinamente su rutina cambiaba y pasaron a estar confinados en casa con sus progenitores, han protagonizado hoy esta vuelta en un ambiente de total normalidad.

Por su parte, los padres muestran, mayoritariamente, alivio. Es el caso de Carmen, que esta mañana ha llegado a la escuela infantil municipal Las Viñas, en la capital, acompañada de sus mellizos de dos años, Carmen y David, cada uno agarrado a una mano, aunque “tranquilos y animados” por “volver a ver a sus amigos”.

Antes de salir a su puesto de trabajo, ha contado a Efe que la vuelta de las escuelas era “muy necesaria”, porque trabajar desde casa con los niños “es prácticamente imposible, independientemente de su edad”.

Minutos más tarde aparecía Alma, con sus hijas Laia y Noa, de dos y cuatro años, para contar que tanto ella como su mujer trabajan y ya empezaba a ser difícil “tirar de familia y amigos” para que hicieran de canguros improvisados.

Con respecto al posible peligro que pudieran correr al llevarlas al centro, Alma resuelve que “en todos los sitios hay riesgo” y confía en que en la escuela infantil “se van a minimizar al máximo”.

Esa misma idea defiende Bárbara, quien, tras dejar en el centro a su hija de tres años, asegura que “pese a la incertidumbre”, a muchos padres “no les ha quedado otra” que volver a estos centros.

También reconoce que, aunque al principio no querían recurrir a los abuelos por ser “personas de riesgo”, tras varias semanas tuvieron que hacerlo: “el teletrabajo combinado con cuidar a los niños es una locura”.

Carmen Cuadrado es la directora de la escuela infantil Las Viñas, donde este mes de julio asistirán, según las peticiones recibidas hasta el momento, 16 niños de los 103 que suele haber habitualmente.

De este primer día destaca que las llegadas han sido “pausadas y sin aglomeraciones”, con un protocolo de seguridad estricto, siguiendo las reglas que la Comunidad les trasladó el pasado día 22: desde alfombras para limpiar el calzado, hasta gel desinfectante en las pequeñas manos de los niños y cambio de zapatos antes de entrar.

Además, los padres pueden acompañarles hasta las clases (“para que no sea tan duro”), aunque sin pasar a las aulas, y después deben abandonar la infraestructura por un acceso diferente, porque se han diferenciado las entradas de las salidas.

También se ha acondicionado el antiguo taller de plástica, que ahora sirve como sala de espera por si algún niño tuviera fiebre y debiera ser recogido por su familia. Todos estos cambios, además, se evaluarán a lo largo del mes de julio para introducir los cambios oportunos e incrementar la seguridad de cara al inicio del curso 2020-2021, según ha explicado estos días la Comunidad de Madrid.

La directora del centro también apunta que los padres que lo soliciten pueden beneficiarse del horario ampliado, aunque recomiendan que se recurra a esta opción “solo si es necesario”, porque “cuanto menos tiempo estén en la escuela, menor es el riesgo de contagio”.

Cuadrado añade que, pese a que hay una sexta parte de los niños habituales, se ha reincorporado toda la plantilla: desde los cocineros hasta el personal de limpieza, que se esmera, ahora más que nunca, por limpiar cada utensilio y juguete, y que desinfecta las instalaciones al menos una vez al día.

También han vuelto todos los cuidadores, aunque su grupo no se haya formado, para adelantar informes, material de cara al próximo curso e, incluso, para realizar orlas y vídeos de recuerdo, a falta de la tradicional fiesta de graduación.

Interrumpe su relato la llegada de Audrey, que irrumpe feliz por estrenar mochila y se asoma a su clase correteando, con una escena que, según los datos del Ayuntamiento de Madrid, vivirán hoy alrededor de mil niños que vuelven a las 63 escuelas infantiles de la capital, que suman 7.800 plazas. EFE.