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Augusto Barcia sobre el proceso de Ferrer en la Casa del Pueblo de Madrid

El destacado abogado, periodista, político republicano y masón Augusto Barcia (1881-1961) impartió una conferencia en la Casa del Pueblo de Madrid el 27 de noviembre de 1910 sobre las infracciones legales cometidas en el proceso de Ferrer i Guardia. Se trataba de una conferencia de un ciclo organizado por el Grupo de Educación y Cultura de la Juventud Socialista Madrileña.

Barcia no pretendía fomentar una campaña de agitación contra los que habían ejecutado la sentencia, pero también quiso dejar claro que rechazaba el argumento de quienes defendían que el hecho era indiscutible, aunque ya se hubiera juzgado y existiese un fallo del Tribunal militar, ya que había leyes que garantizaban la petición de revisión de un proceso cuando se pensaba que no se habían cumplido los trámites legales.

En su charla también recordó al capitán de Ingenieros, Sr. Carcelán, que defendió al reo, que estaba siendo víctima no de la ley sino de la pasión de los que querían ver a Ferrer ejecutado.

Aunque no quería promover campaña alguna, como hemos expresado, bien es cierto que defendió el hecho de los ciudadanos que se consideraban verdaderos patriotas debían recabar el estricto cumplimiento de las leyes cuando los jueces no las cumplían, exigiéndoles que se atuviesen a los legislado, no a la ideología del reo, ni a sus precedentes, porque si lo hacían no estaban obrando con imparcialidad.

Barcia realizó un ejercicio comparativo entre lo que había pasado con Ferrer y el famoso proceso de Dreyfus, demostrando como la protesta de un pueblo ejerció una clara influencia en el gobierno de un país, provocando una revisión del proceso, que terminó por considerar inocente al reo.

El conferenciante insistió mucho en el cumplimiento de las leyes, patrimonio de la nación, en el respeto a las mismas por parte de todos, empezando por el jefe del Estado hasta el último funcionario. El gobernante que las violase se convertía en una suerte de dictador o autócrata. Nadie tendría atribuciones para burlar las leyes y mucho menos los gobernantes, que estarían más obligados a cumplirlas y hacerlas cumplir. Y toda esta insistencia tenía que ver, como ya hemos apuntado, en el que en el proceso no se había cumplido la ley. En este sentido, aludió a que en el juicio solamente se presentó un testigo que había afirmado ver a Ferrer en las calles, para luego en su rectificación afirmar que ya no sabía dónde ni cómo le vio, declarado que creyó verle.

Por otro lado, defendía una clara reforma de las leyes militares porque habían sido formuladas en los tiempos de los pronunciamientos militares y, en consecuencia, ya no se ajustaban a la realidad. España era, a su juicio, en este tema una excepción.

La conferencia terminó con una crítica a determinado patriotismo, el de los que empleaban la patria para enriquecerse, y censuraban a los que querían libertarla de la injusticia. Barcia terminó realizando un canto a la relación entre patria y cultura.

Hemos empleado como fuente el número 1290 de El Socialista. Por otro parte, sabemos que Barcia participó en 1909 en el curso sobre religión, clericalismo y socialismo que organizó la Juventud Socialista de Madrid en 1909-1910, y que estudiamos en un artículo en El Obrero, en noviembre de 2019.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.