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Socialismo asturiano

En Asturias a partir de mediados del siglo XIX comienza a desarrollarse la industria. La minería, la siderurgia y la metalurgia fueron los pilares de un relativo desarrollo económico que coloca a Asturias entre las provincias más industrializadas de Europa.

Según el censo de 1.860 el número de obreros en las minas y las fábricas era de 7.000. a partir de 1.890 se registra un aumento en el número de trabajadores llegando en 1.901 a tener un censo de 35.000.

El minero asturiano no podía ser considerado como un proletario normal, ya que también vivía de faenas agrícolas.

El 2 de mayo de 1.879 un grupo de trabajadores (19 obreros y 5 intelectuales) fundan el Partido Socialista Obrero Español, declarando en su primer manifiesto la aspiración a la abolición de las clases sociales, de la propiedad privada y la posesión del poder político por la clase trabajadora, además de otros objetivos más inmediatos: derecho de asociación, sufragio universal, reducción de la jornada de trabajo, etc. Entre el grupo fundacional destacó por su profundo entusiasmo la figura del ferrolano Pablo Iglesias (1.850-1.925) quien contribuyó a configurarlo siguiendo las instrucciones de Lafargue y evolucionando después hacia las orientaciones guesdianas consideradas más pragmáticas.

En 1.886 aparecía el primer número del semanario del partido "El Socialista" y el 12 de agosto de 1.888 un pequeño grupo de trabajadores (representantes de 44 sociedades y 4.660 afiliados) se reúne en Barcelona para iniciar un Congreso Obrero, en el que se fundaría la UGT. Se organizó mediante secciones de oficio a nivel local y por Federaciones a nivel nacional. Se definía eminentemente como un instrumento de resistencia al capital bajo la forma sindical y tutelada en la práctica por el Partido Socialista desde sus orígenes.

Su objetivo consistía en mejorar las condiciones de trabajo, apelando a la huelga bien organizada y recabando de los poderes públicos cuantas leyes favorezcan los intereses del trabajo.

Este modelo de relaciones partido-sindicato, responde -según Pérez Ledesma- a una relación de subordinación del sindicato al partido. Esto es lógico ya que en la I Internacional el propio Marx no plantea una clara separación de dos organizaciones, una política y otra sindical. En los acuerdos de la I Internacional se dice que la clase obrera constituida para la lucha económica debe actuar también en la lucha política. No se dice que se creen dos organismos diferenciados, sino que se pensaba en una única estructura organizativa que podía actuar tanto en el terreno económico como en el político.

El papel que ocupa el sindicato es el de ser escuela del socialismo. Los objetivos del partido son más ambiciosos, afectan a la totalidad de la clase obrera y por tanto debe tener el protagonismo.

El movimiento socialista arraigará en Asturias con mucha fuerza, sobre todo tras la creación del Sindicato Minero Asturiano (SOMA) que se convertirá en el sindicato más importante de la región. Fundado por Manuel Llaneza en 1.910 constituye una organización modelo en España, tanto por su estructura, como por su militancia.

En 1.919 el 84,5% de los mineros asturianos (28.883) estaban afiliados al SOMA. Pero los vaivenes del socialismo asturiano atrajeron problemas entre el partido y el sindicato. La UGT a partir de 1.911 siguió una línea más avanzada y de mayor empuje revolucionario manifestándose en una serie de huelgas escalonadas y de gran virulencia, durante una década, prácticamente hasta la escisión comunista de 1.921.

El socialismo encontrará durante el decenio de los años 20 un predominio político y de organización sobre el anarquismo y la CNT por la colaboración que encontró en él Primo de Rivera.

Industrias y obreros

En 1.848 se instaló en el valle del río Caudal entre Mieres y Ablaña, la que se conocerá como "Fábrica de Mieres" para la elaboración de hierro colado y laminado. En 1.857 nace la "Sociedad Metalúrgica Duro y Cía" (Duro Felguera) que inaugura sus altos hornos a orillas del Candín en La Felguera con el mismo objetivo que la anterior.

En 1.887 instala dos convertidores y comienza la producción de acero.

En 1.879 la "Sociedad de las Minas y Fábricas de Moreda y Gijón" inaugura su factoría instalada en la Braña (Gijón) dedicándose a la producción de trefilería.

Sobre estas tres empresas descansa la industria pesada asturiana que a través de UNINSA y ENSIDESA ha llegado a nuestros días.

En España los metalúrgicos estaban entre los obreros mejor pagados (sólo superados por linotipistas y tipógrafos). Los metalúrgicos cualificados ganaban más en Madrid (0,63) y menos en Barcelona y Bilbao (0,49), los peones de la metalurgia recibían mejor salario en Bilbao (0,42) y peor en Barcelona (0,36) y Madrid (0,33). Asturias con 0,55 pts./hora se colocaba por debajo de Madrid y por encima de Barcelona y Bilbao.

Primera etapa del socialismo en Asturias (1.890-1.902)

En Asturias la incidencia de la I Internacional se acusó muy débilmente. En las postrimerías de la I Internacional (1.872) adheridas a esta, se constituyeron secciones en Oviedo, Sama y Mieres, que desaparecieron pronto.

A raíz de la celebración del congreso socialista de Bilbao en 1.890, tuvo lugar la expansión socialista a la región asturiana. Francisco Cadavieco aparece como el precursor de este movimiento al trasladarse a Asturias desde las minas vizcaínas, primero a Oviedo y luego a Gijón, en donde trabajando como cargador del muelle consiguió organizar la primera agrupación socialista local en 1.891. Pocos meses después se constituyó la agrupación de Oviedo, formada por sociedades obreras de los distintos oficios que existían en 1.892.

En esta fecha Pablo Iglesias y Cadavieco realizaron una campaña de propaganda que obtuvo mejores resultados entre el proletariado y el artesano urbano, que entre la clase obrera de las cuencas mineras en donde apenas trascendió.

Pablo Iglesias fijó en Asturias a Eduardo Varela, que desarrollaría una doble función:

1.- Por un lado remontando los valles mineros creó las bases de las organizaciones socialistas en Sama de Langreo y en Mieres.

2.- Por otro, su cometido más original consistió en el magisterio que ejerció sobre una minoría de obreros y empleados urbanos llamados a participar activamente en la dirección del movimiento socialista.

En 1.897 se constituyeron las agrupaciones socialistas de Mieres y Sama de Langreo, las cuales junto a la de Oviedo y en menos escala la de Gijón enraizaron definitivamente el movimiento.

A partir de 1.898 el centro de irradiación socialista gijonés se vió desplazado hacia el interior por la presión que ejerció el anarquismo.

En 1.901 las agrupaciones de Gijón, Oviedo, Mieres, Sama y Turón se constituyeron en Federación Socialista de la región asturiana. Las mayores dificultades para penetrar en las cuencas mineras estribaban en la presencia de un elevado número de trabajadores mixtos con un instinto arraigado de la propiedad. La mejora de las condiciones se produjo a partir de 1.900 cuando aumentó el número de trabajadores desarraigados.

El objetivo del movimiento se hallaba en dos puntos:

1.- Extensión y propagación entre la clase obrera de la afición a la lectura para desterrar la asistencia a los chigres y tabernas y sustituir el carácter adusto y pendenciero, por la amistad fraternal.

2.- Apoyo a la campaña del Partido contra la guerra de Cuba.

El socialismo contribuyó a restar fuerza al caciquismo regional, se impuso al anarquismo, excepto en Gijón, y ganó la baza obrera al movimiento católico, al que se anticipó.

Ante la oleada de huelgas de la primavera de 1.901 el tema del derecho de los trabajadores a la huelga se convirtió en una discusión política que llegó al Parlamento. El conservador Silvela negó el derecho de huelga, que fue defendido por el diputado republicano asturiano Melquiades Álvarez. Ante la situación creada, en octubre, el gobierno liberal de Sagasta presentó a las Cortes un proyecto de ley para regular el derecho de huelga elaborado por el ministro de la Gobernación: Alfonso González. El proyecto, si bien reconocía el derecho a la huelga, aportaba algunas medidas en sentido restrictivo. Por esta razón los trabajadores comienzan a movilizarse y en noviembre las Sociedades Obreras de Gijón, afiliadas a la UGT, celebran un mitin para explicar el carácter restrictivo de la nueva ley.

El VIII Congreso del PSOE se celebró en Gijón en 1.902. El acercamiento táctico del socialismo español a los partidos burgueses más abiertos a las reformas institucionales o constitucionales, aún estaba por aclarar en el seno de la organización socialista. Esta indecisión se manifestó en la ambigüedad con que se redactaron las conclusiones finales, según la siguiente formulación:

"Cuando el Comité Nacional o una o varias agrupaciones consideren indispensables una coalición general con cualquier partido radical burgués, se consultará previamente al partido y si los dos tercios de los votantes operan en sentido afirmativo se realizará el acuerdo".

1.902-1.910

En 1.906 tiene lugar la huelga de trabajadores de "Fábrica Mieres" la "huelgona".

Tras la derrota del movimiento socialista y las represalias contra los que en ella habían intervenido y hasta la constitución del Sindicato Minero, el movimiento obrero asturiano se manifiesta esporádicamente muy localizado y sin fuerza.

A comienzos de 1.909 la Sociedad de Obreros de Hierro y demás metales se reúne con la finalidad de constituir una caja mutualista, pero este objetivo no se consigue hasta el 15 de mayo del mismo año.

En Gijón, del total de 550 metalúrgicos afiliados (en 1.910) a las 5 sociedades obreras, el 35,5% eran ugetistas y el 64,5% anarcosindicalistas. Situación que demuestra el predominio que ejercen las fuerzas libertarias sobre las socialistas.

En Oviedo, la sociedad de obreros armeros, encuadaraada en la Federación Local, es la que cuenta con un mayor número de afiliados. Mantiene una constante actitud solidaria de ayuda a otros sindicatos en caso de huelgas, crea una biblioteca, una escuela, y organiza conferencias a fin de tratar de aumentar el nivel cultural de sus afiliados.

También en Avilés tenemos constancia de la existencia de obreros metalúrgicos organizados desde los primeros años del siglo XX.

Formación del SOMA

Se constituyó en noviembre de 1.910 después de ser precedida su fundación por una de las campañas de propaganda más intensas realizadas en la región. Su fundador fue Manuel Llaneza, hombre que emigró a Francia hasta 1.910. La experiencia laboral que adquiere en las minas francesas en las que existía una organización sindical de inspiración guesdista, constituye un bagaje de datos necesarios para explicar la trayectoria que seguirá el Sindicato Minero, partiendo de la impronta inicial que le comunicó Manuel Llaneza.

Será el primer organismo obrero que represente a los trabajadores de empresas industriales integradoras, admitido en la UGT y el bastión posteriormente, de la Federación minera española.

El Sindicato Minero, cuyo comité ejecutivo residiría oficialmente en Mieres, se afianzó rápidamente en la cuenca del Nalón. A la muerte de Llaneza su sucesor será Amador Fernández (Amadorín).

Se intentó la penetración en todas las cuencas mineras, dando por perdido el feudo anarcosindicalista gijonés. El Sindicato Minero fue organizado con una gran rapidez influido, sin duda, por el entusiasmo derrochado por los militantes, pero también contribuyeron en gran medida el impulso asociacionista que se registró en el proletariado español desde 1.905; la existencia y disposición para la lucha de los que militaban en las Juventudes Socialistas, así como la experiencia obtenida por los trabajadores en los conflictos sostenidos entre 1.900 y 1.910, sobre todo en la huelga de 1.906.

El Sindicato Obrero Metalúrgico de Asturias

En 1.912 los metalúrgicos de "Duro Felguera" sostienen una huelga contra la empresa para solicitar aumento de jornal, que termina 6 meses después, con una derrota parcial de los obreros. Con la experiencia de muchos años de luchas, varios dirigentes socialistas deciden iniciar los trabajos para crear una organización sindical única y poderosa, con una fuerte caja de resistencia, que agrupase a todos los trabajadores del sector aunque residieran en localidades distintas (a imitación de sus compañeros de la minería) a fin de poder enfrentarse en lo sucesivo con mayores posibilidades de éxito a la patronal.

Este es el origen del Sindicato Metalúrgico que se funda el 5 de enero de 1.913, en una Asamblea Obrera celebrada en Oviedo. A iniciativa de los metalúrgicos de Ablaña, la Junta Directiva de la Sociedad de Obreros en Hierros y demás metales de Oviedo, redactó un proyecto de reglamento que sirvió de base para la formación de un organismo provincial. Las secciones de Oviedo, Gijón, Avilés, Arnao, Musel y Ablaña, que agrupaban a casi 2.000 afiliados, aprobaron el citado proyecto y constituyeron el Sindicato Obrero Metalúrgico de Asturias (SOMEDA). Su secretario fue Manuel Vigil, el dirigente socialista más importante de Asturias en ese momento.

El SOMEDA se incorporó a finales del año 1.914 a la Federación Nacional Metalúrgica de la UGT. Sus reivindicaciones no fueron solo salariales, también cuidó otros aspectos como el establecimiento de los seguros de "base múltiple", comenzando por el seguro contra el paro y la vejez, o la creación de clases para adultos.

Durante estos años iniciales, a pesar de todos los intentos llevados a cabo por sus dirigentes, el SOMEDA no consiguió convertirse en el gran sindicato metalúrgico asturiano, debido a la férrea posición de control del anarcosindicalismo que dominaba ampliamente el panorama sindical en Gijón y Langreo.

El modelo a seguir por el SOMEDA fue el SOMA, pero es que Llaneza tuvo la fortuna de no encontrar en su camino a la competencia anarcosindicalista.

1.912-1.923

La primera vez que la clase obrera asturiana había intervenido en un movimiento ajeno a su propio sector económico y a su geografía, fue apoyando una huelga en el año de 1.916 por solidaridad con los ferroviarios. Se dotó a este movimiento de un carácter político.

La huelga de 1.917 es considerada como la manifestación más importante del descontento de la clase obrera. Fue promovido por UGT y CNT, que elaboraron un programa de actuación que ponía el dedo en la llaga de los numerosos males nacionales acumulados hasta entonces y acrecentados por la situación económica y social que provocó la neutralidad bélica.

La represión fue muy dura, teniendo que huir al monte muchos de los dirigentes más conocidos (como González Peña) y siendo detenidos los demás como Wenceslao Carrillo. Tras este fracaso los socialistas y los anarquistas no volvieron a unirse hasta la revolución de 1.934.

A partir de 1.921 la crisis económica se agravó al finalizar la huelga de mineros ingleses y la competencia se puso de manifiesto desarrollándose un fenómeno muy curioso. El Sindicato Minero y la Asociación Patronal harán causa común contra el Gobierno al que responsabilizan de la situación regional. En estas circunstancias la crítica contra el Sindicato Minero, con Llaneza a la cabeza, resultó extraordinariamente fácil para la oposición. Al final cuando el SOMA convocó la huelga, la Asociación Patronal se adelantó cerrando las minas.

A partir del desarrollo de la III Internacional se produciría la escisión del partido socialista en 1.921 para fundar el Partido Comunista. Aunque la división afectó más al partido que al sindicato, lo cierto es que produjo un importante efecto desmovilizador. Pero en Asturias los socialistas junto con los anarquistas siguieron repartiéndose el dominio de la geografía de la clase obrera regional. La minoría comunista sólo llegaría a controlar la situación en la cuenca de Turón.

Durante la dictadura de Primo de Rivera ni socialistas, ni anarquistas tendrán libertad de actuación, pero será el organismo socialista quien continuará protagonizando el movimiento obrero, tras superar la crisis.

1.923-1.928

Entre todas las organizaciones de la clase obrera española solamente la UGT gozó de la preferencia del dictador. Pueden considerarse dos factores para explicar este fenómeno:

1.- El interés de Primo de Rivera en evitar una oposición global de los trabajadores.

2.- Moderación que desde 1.918 había impregnado la dirección de la central sindical socialista.

En Asturias, el SOMA será el soporte que apoyará a Primo de Rivera. Tras el golpe de Estado, es recibido en audiencia privada Manuel Llaneza. Esta histórica entrevista fue el primer paso que se dio para el estrechamiento de las relaciones entre la UGT y la dictadura. Los recelos que inspiró en el seno del PSOE y de la organización sindical se desvanecieron cuando el dirigente del sindicato asturiano dio cuenta detallada a las ejecutivas socialistas subrayando que el compromiso con el dictador se limitaba a la colaboración en las cuestiones mineras de índole inaplazable.

Sin embargo, la entrevista dio origen a la polémica y a la división táctica en el PSOE y la UGT. Largo Caballero, Besteiro y Saborit mostraron su asentimiento a la colaboración con la dictadura. Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos, se opusieron tenazmente a ello.

La división surgió también en la dirección socialista asturiana. Llaneza arrastró tras de sí al Sindicato Minero y al resto de los cargos directivos del mismo. Teodomiro Menéndez fue el único disidente en las ejecutivas regionales.

Los conflictos internos, así como la colaboración con el dictador contribuyeron en gran medida a la desafección de los obreros por el Sindicato Minero, así entre 1.927-1.929 bajó de 20.000 afiliados con que contaba en 1.921, a escasamente 3.000.

El socialismo asturiano aglutinado en torno al SOMA renacerá con nuevos bríos durante el primer trienio de la 2ª República, constituyéndose en el núcleo que reunirá al movimiento de masas, que llevará a cabo bajo su dirección, el gran ensayo revolucionario de octubre de 1.934.

Licenciada en Geografía e Historia. (sección Arte); Licenciada en Ciencias Políticas. Universidad Complutense

Actualmente Profesora de Educación Secundaria y ¨Bachiller en el IES Rey Fernando VI de San Fernando de Henares.

Madrileña, de nacimiento, pero muy vinculada con Asturias ya que mis padres y toda mi familia es de Mieres, Asturias. Por tanto seguidora de la vida de Manuel Llaneza, fundador del SOMA y Alcalde de Mieres en los primeros años del siglo XX.