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El socialismo danés


Louis Pio (i), Harald Brix (c) y Paul Geleff (d). Louis Pio (i), Harald Brix (c) y Paul Geleff (d).

La situación económico-social de Dinamarca a mediados del XIX no parecía muy propicia para el surgimiento de un fuerte movimiento socialista. El mundo rural seguía siendo determinante y el país solamente contaba con una ciudad importante, la capital Copenhague. Dinamarca había sufrido una fuerte crisis a consecuencia de la Guerra de los Ducados por la que se perdieron, frente a la alianza prusiano-austriaca, los territorios de Schleswig-Holstein, y que avivó mucho el sentimiento nacionalista. En todo caso, entre el campesinado danés había un evidente malestar social frente a la burguesía de la capital.

En este difícil contexto surgió la figura de Louis Pio, un empleado de Correos e hijo de un inmigrante francés, influenciado por la Comuna, y que fundó en la capital danesa el Partido Socialista, sección de la AIT en el año 1871. En esta tarea fundacional estarían también Harald Brix y Paul Geleff. Sacaron a la calle una publicación, El Socialista. En el año 1872 se organizó una manifestación en apoyo a la huelga de los albañiles. Este hecho llevaría a Pio a la cárcel.

El sindicalista francés Lagardelle nos explica que el socialismo danés comenzó bajo el apoyo de las organizaciones obreras de oficio. Fueron los delegados de las Sociedades de resistencia quienes formaron el núcleo del nuevo organismo y quienes plantaron los principios de la Internacional en el Partido. Así había una clara unión o paralelismo entre el movimiento económico y el político, nacidos al tiempo.

Al parecer, entre 1872 y 1876 el socialismo danés fue progresando. En 1876 se organizó un congreso político y sindical en la capital danesa, con 75 delegados, en representación de unos 5.500 obreros, de 55 organizaciones. Fue el momento de cambiar los fundamentos, asumiendo el programa alemán de Gotha. La socialdemocracia alemana era, evidentemente, un ejemplo a seguir dada su fuerza y su vecindad en todo el centro y norte de Europa. Pero el socialismo danés comenzó a vivir horas bajas, en gran medida a causa de las maniobras de las autoridades policiales que convencieron a Pio para que emigrara a los Estados Unidos.

En 1878 se creó la Unión Socialdemócrata, formación ya claramente política. El movimiento societario siguió de forma autónoma; eso sí, ambos no se enfrentarían. En ese sentido, Largadelle explicaba que se había producido una división del trabajo. El socialismo danés siguió creciendo.

Copenhague acogió en 1883 un congreso de los socialdemócratas alemanes en el exilio, en plena época de acoso por parte del canciller Bismarck. Este hecho impulsó a los socialistas daneses que, al año siguiente, consiguieron enviar dos representantes al Folketing, una de las Cámaras del parlamento danés. Los primeros socialistas que entraron en la Cámara Baja fueron Peter Holm Thygesen y Christen Iver Hørdum. El segundo fue uno de los principales líderes socialistas daneses después de la marcha de Pio.

En el Congreso de la Segunda Internacional, celebrado en Zurich en 1893, los delegados daneses informaron de esta fuerza socialista en su país. A finales del siglo XIX, contaba con 80.000 miembros. Además, sabemos que tenía 13 diputados, 4 miembros en la Cámara alta y se había hecho con unos 150 municipios. Era la principal fuerza política organizada.

A finales del siglo XIX, el sindicalismo danés experimentó un evidente crecimiento gracias, en parte, a que los sindicatos decidieron apoyar y colaborar con los socialdemócratas. Los sindicatos daneses trabajaron duramente formando cooperativas de consumo e intentaron, no sin dificultades, entrar en el mundo de los agricultores y sus cooperativas de producción, aunque fue muy difícil porque era un ámbito donde seguían dominando los partidos burgueses.

En este sentido, Largadelle insistía mucho hacia 1898 en el verdadero carácter obrero o de clase de la socialdemocracia danesa, ya que todos sus miembros eran trabajadores, sin lo que el llamaba “tránsfugas de la clase capitalista”, por lo que no había vivido divisiones de “sectas dogmáticas”. En todo caso, esta afirmación tan contundente viene de la mano de un sindicalista revolucionario. Cada Sociedad de oficio tenía una caja especial y con ella apoyaba al movimiento político. Pero, en contraposición, el sindicalista francés consideraba que era un movimiento con carencias teóricas.

Los socialdemócratas daneses fueron un ejemplo de organización, algo muy común en el socialismo nórdico. En 1910 crearon una escuela de cuadros. Contaban con un órgano oficial de expresión, El Socialdemócrata. Lagardelle informaba que la organización central del Partido estaba constituía por un Comité Central de 47 miembros, del que formaban parte por derecho propio los redactores de los periódicos y los diputados, siendo elegidos los restantes miembros, la mitad por las Sociedades de Oficio, y la otra por los Grupos políticos.

En estos momentos destacaba la figura de Gustav Bang, uno de los socialistas daneses más destacados de principios del siglo XX. Fue elegido para el Parlamento, perteneciendo también al Comité Ejecutivo del Partido. Bang fue historiador y doctor en Filosofía, además de seguidor de las ideas de Kautsky.

Pero, a pesar de todo lo expuesto en relación con la expansión del Partido hay que apuntar que la influencia del mismo en la política se hizo esperar un tiempo. La causa habría que encontrarla en el sistema constitucional danés de la época, que daba mucho poder a la Corona y a la Cámara Alta del Parlamento, el Landsting, donde se sentaban los grupos sociales y políticos más conservadores, como la nobleza, frente al Folketing, más abierto y donde estaba representada la burguesía activa y los primeros socialistas. En todo caso, el siglo XX se inauguró con un gobierno liberal que aprobó la primera legislación social de la historia contemporánea danesa.

La capacidad de influir en la política comenzaría a verse en el horizonte con la escisión del ala radical del Partido Liberal en 1905. Los expulsados del Partido se reunieron en mayo en Odense y crearon una nueva formación política, la Izquierda Radical o Partido Social Liberal. El programa de este Partido en ese momento histórico iba encaminado hacia la adopción de políticas sociales en aras de ir construyendo el primer Estado del Bienestar danés. Eso motivó que los socialistas decidieran acercarse a los radicales. En 1909 y 1913 apoyaron a los gobiernos formados por Theodor Zahle. Pero este apoyo defendido por el líder del Partido, Thorvald Stauning, provocó la polémica interna en el socialismo danés. En todo caso, Stauning sería la figura clave del Partido hasta 1939. Esta vía reformista adoptada por el socialismo danés consiguió, además de la aprobación de mejoras sociales, un cambio en el sistema político, con la reforma constitucional de 1915, que permitió el reconocimiento del sufragio universal masculino y femenino, además de democratizar el viejo sistema político liberal. En lo que siempre se mostraron firmes los socialistas daneses fue en su acusado antimilitarismo y contra el gasto en armamento en plena época de la paz armada.

Hemos trabajado con el capítulo que Jacques Droz dedica al socialismo de tipo alemán escandinavo en la obra que dirigió sobre la Historia General del Socialismo, en la parte de 1875 a 1918, en Destinolibro, 1976. También hemos consultado el artículo de Huberte Largadelle, “El socialismo en Dinamarca”, que El Socialista publicó en España en su número 659, de 21 de octubre de 1898. Lagardelle fue un personaje que comenzó en el sindicalismo, participó en la CGT, y terminó en el fascismo, llegando a ser ministro en Vichy.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.