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EL PERIÓDICO
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Los españoles de Dunkerque


En enero de 1945, El Socialista publicó un reportaje sobre cómo escaparon de Dunkerque unos españoles de las Compañías de Trabajadores. El periódico tuvo durante un tiempo una sección titulada “Nuestros reportajes”, que supone un material poco conocido sobre las peripecias de los españoles en la Segunda Guerra Mundial, en combates y en campos de concentración, con el que estamos trabajando. Estos reportajes tienen un valor humano evidente, como el que aquí resumimos.

El reportaje refería el itinerario de las Compañías de Trabajadores españoles desde Argelès, los Alpes, el Paso de Calais e Ypres en Bélgica, dedicándose a la construcción de refugios, fortificaciones, trincheras, etc. En Ypres, ante el avance alemán hasta Amiens, los españoles corrieron el riesgo de verse cercados, por lo que, y no sin riesgos, decidieron que había que encaminarse hacia Dunkerque. Pero el camino no fue fácil porque las carreteras estaban sometidas a un fuego constante. A Long Plage tardaron cinco días, y aún quedaban doce kilómetros hasta el destino, una distancia insignificante en tiempos de paz, pero que era un verdadero infierno generado por el fuego enemigo. Por un lado, estaban las defensas antiaéreas británicas, y por otro, la aviación alemana. El medio para poder avanzar pasaba por construir zanjas en la arena de la playa y cubrirlas.

Pero, pronto apareció otro inconveniente, las Compañías de Trabajo no eran unidades militares. Al no ser así considerados no estaba contemplada su evacuación, por lo que se tendrían que quedarse, pero cuando llegaran los alemanes éstos no los iban a considerar como civiles, por lo que les esperaba un desenlace fatal al ser apresados.

Pues bien, los españoles, en su afán de luchar por la supervivencia, decidieron que había que arriesgarse e irse. A fin de cuentas, interpretamos nosotros, mejor era intentar una huida, con riesgo evidente por la vida, que caer en manos alemanas, ya que o serían fusilados, o terminarían en un campo de concentración. Así pues, emplearon las barcas que fueron encontrando abandonadas, aunque estuvieran deterioradas, sin timones, o remos, o con otros defectos que impedían una navegación segura. Pero lo hicieron, y se echaron al mar para poder llegar a Inglaterra.

Los que narraron estos hechos al periódico socialista contaban que en su barca iban doce hombres. Nada más hacerse a la mar un viento muy fuerte les obligó a navegar de través, y se guiaron por el Sol y la Estrella Polar. Habían levantado una vela con una manta, y con un remo, el mástil. La barca hacia agua, por lo que tuvieron que dedicar la travesía a achicarla valiéndose de un bote de conservas.

Pero si los problemas de la travesía en esas condiciones eran, evidentemente, de consideración, no se podía olvidar a los aviones alemanes. En las primeras horas aparecieron aviones que volaban a unos escasos treinta metros de altura. Por fortuna, eran británicos. Uno de los pilotos, por medio de señas, indicó a los tripulantes el rumbo que debían tomar. Repitió varias veces la maniobra hasta que comprendió que los españoles le habían entendido.

Al terminar el segundo día de navegación divisaron un barco costero, que les empezó a hacer señales. Pero un violento viento les impedía acercarse al barco. Ante esta situación, el mencionado barco levó anclas y navegó al encuentro de los españoles. Fueron recogidos, y allí recibieron la sorpresa de comprobar que el capitán les interrogaba en español. Pero les tranquilizó explicándoles que era un barco inglés, el Lord Pride, 100. Con este barco llegaron a Southampton.

Los médicos británicos se sorprendieron mucho porque ninguno de los salvados se encontraba lesionado o herido. Fueron llevados en tren hasta Londres, donde fueron alojados en unas instalaciones de campaña que, por los datos que ofrece el artículo debía estar en el área del antiguo Crystal Palace, y en un régimen de completa libertad.

A los dos días un emisario de la embajada española, que en ese momento llevaba el duque de Alba, se presentó para ofrecerles poder ser repatriados en caso de que quisieran. Pero era evidente que ninguno quería volver a la España franquista. Y aquí comenzaron los problemas, porque los británicos embarcaron al centenar de españoles con rumbo a Francia, por lo que aquel esfuerzo no había servido para salvarse.

El reportaje en el número del 11 de enero de 1945 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.