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Pablo Iglesias frente a la táctica comunista


Pablo Iglesias Posse, político y fundador del PSOE en el despacho de su casa (foto sin fecha) / EFE / E. Coloreada @latinapaterson Pablo Iglesias Posse, político y fundador del PSOE en el despacho de su casa (foto sin fecha) / EFE / E. Coloreada @latinapaterson

Terminado el Congreso extraordinario de abril de 1921 del PSOE en el que se tomó la decisión definitiva de no ingresar en la Internacional Comunista, después de un largo y complejo debate, iniciado a finales de 1919, Pablo Iglesias publicó un artículo en julio de 1921, en plena primera página y remarcado, de El Socialista con el título “Contra la verdad” en el criticaba la táctica comunista, defendía la Revolución y República rusas y, sobre todo defendía a los socialismos español e internacional de las acusaciones que recibían de los comunistas. Nuestra pieza versa sobre este artículo, que este año cumplirá cien años.

Pablo Iglesias no descubría nada al afirmar que ya había dicho en varias ocasiones que no estaba conforme con la táctica de los “hombres de Moscú”, pero una cosa era la crítica a algo que consideraba como nocivo, y otra muy distinta la valoración de República socialista rusa, a la que deseaba prosperidad y que se consolidase, un deseo que compartían los que no pertenecían a la Tercera Internacional en el socialismo.

Pero ante este deseo, y que se habría demostrado en la práctica, como tendría oportunidad de exponer en su texto, Iglesias afirmaba que los comunistas y los “neocomunistas” presentaban a los socialistas como enemigos.

Pero los socialistas, insistía, no podían aceptar la táctica elaborada por Moscú y que había provocado escisiones en casi todos los Partidos Socialistas porque se habían rechazado las 21 condiciones, que calificó como indignas para los que las habían dictado, pero también para quienes las admitían. No era admisible el lenguaje, que consideraba como insultante, empleado por los comunistas rusos respecto a los socialistas que no opinaban como ellos. Y eso era, insistía, contra lo que iban los Partidos Socialistas no contra la Revolución, que habría acabado con el zarismo, y que pretendía establecer la igualdad social.

Iglesias recordaba que la casi totalidad de los obreros ingleses no pertenecían a la Tercera Internacional, mientras habían sido los que más se habían destacado para que se levantase el bloqueo contra Rusia, y para que Polonia, en guerra con ella, no recibiera armas.

El Partido Socialista Belga, además, siendo uno de los más fuertes del mundo, no figuraba tampoco en la Tercera Internacional, pero era uno de los que más habían luchado para que Polonia no pudiera hacer la guerra a Rusia. Algo parecido habría hecho la Socialdemocracia austriaca, y que tanto había luchado para que se constituyese una sola Internacional.

¿Quién pedía el reconocimiento de Rusia?, ¿solamente los comunistas?, ¿solamente los que integraban la Tercera Internacional? Eso no era así, se contestaba Iglesias, lo pedían todos los Partidos Socialistas, además de las organizaciones obreras que integraban la Federación Internacional de Ámsterdam que, como sabemos, también fue intensamente criticada por los comunistas.

Había que reconocer, siempre según el viejo líder socialista, que si la Rusia roja había vencido se debía, en gran parte, lógicamente, a su propio esfuerzo, pero también había que reconocer la cooperación y solidaridad del proletariado sindical y socialista de todos los países.

En este sentido, recordaba como Lenin se había preguntado en el Congreso Panruso de Transportes como podía explicarse que se hubiera vencido a poderosos enemigos, incluidas las potencias más poderosas de la tierra. Y el propio Lenin respondía. Aquello había ocurrido porque el proletariado de todos los países capitalistas se había volcado con la causa. Y ese recordatorio de las palabras de Lenin le servía al socialista español para contradecir a los comunistas españoles, a los que definía como los escisionistas que, en su opinión, faltaban constantemente a la verdad.

En conclusión, los socialistas españoles y europeos habían defendido la Revolución desde sus países, pero no aceptaban la política comunista basada en las 21 condiciones para ingresar en la Tercera Internacional.

El artículo puede consultarse en el número 3879 de El Socialista de 17 de julio de 1931.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.