El PSOE ante la epidemia de gripe de 1918

La magnitud de la epidemia de gripe del año 1918 en España provocó que los socialistas reclamasen al gobierno que se informase realmente de lo que estaba ocurriendo porque era evidente la alarma social. En el propio órgano de expresión del PSOE se multiplicaban las noticias de los estragos de la enfermedad en todos los lugares.

Lo que estaba ocurriendo era, para los socialistas, un claro ejemplo de la “desorganización social” en la que se encontraba el país. El gobierno, incapaz de solucionar los problemas económicos y políticos, se limitaba, ante la gravedad del problema sanitario, a callar o decir “la verdad a medias”, un procedimiento “cómodo” de engañar al país. Esta era la denuncia que se hacía.

Este proceder del gobierno provocaba que se fueran extendiéndose rumores, que la población creía, agravándose el problema.

Los socialistas informaban que habían dejado deliberadamente pasar un tiempo para ver si el gobierno estudiaba el problema y daba con las causas del mismo, el origen y extensión o alcance de la epidemia. Pero desde el Ministerio de la Gobernación se limitaban a dar diariamente datos estadísticos de la extensión de la enfermedad, y a lo sumo, se desmentían o rectificaban algunas noticias de prensa.

Se exigía la verdad y que se explicasen “las cosas un poco extrañas que acontecen en este asunto”. En primer lugar, querían saber, dado que la epidemia se había desarrollo especialmente en los cuarteles por qué había afectado mucho más a los reclutas que a los soldados veteranos.

En segundo lugar, se explicaba que, entre los rumores que circulaban, estaba el que decía que la enfermedad se cebaba entre los reclutas se debía a los ensayos de vacunación contra el tifus realizados con los quintos. Los socialistas se preguntaban si la vacuna estaba o no en mal estado. Al parecer, sobre esta cuestión había habido una cierta polémica en la prensa, porque el inspector de Sanidad había explicado que los reclutas habían sido vacunados en su lugar de procedencia, pero los socialistas dudaban que esa vacuna concreta se hubiera administrado en los pueblos, y se preguntaban si se había administrado en los cuarteles.

Por todo esto, y otros rumores el PSOE exigía al gobierno que hablara claramente, porque el pueblo cada día era más consciente que se le estaba escondiendo la verdad.

Hemos consultado el número 3348 de El Socialista. Sobre la gripe de 1918 existe ya una abundante bibliografía. Podemos citar el libro de Beatriz Echeverri Dávila, La gripe española: la pandemia de 1918-1919, del Centro de Investigaciones Sociológicas (1993). También contamos con la monografía de Laura Spinney, El jinete pálido. 1918: la epidemia que cambió el mundo, en Crítica (2018).

No olvidemos que la llamada gripe española comenzó, ciertamente entre los soldados, pero los norteamericanos que luchaban en Francia.

Eduardo Montagut

Doctor en Historia. Profesor de Secundaria, autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica, miembro del Grupo Federal de Memoria Histórica del PSOE.

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