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El primer acercamiento a Auguste Bebel en El Socialista

Uno de los más destacados socialdemócratas alemanes fue, sin lugar a dudas, Auguste Bebel (1840-1913). Participó en la fundación del SPD para unir a todos los socialistas alemanes. Fue un infatigable crítico de Bismarck y del imperialismo alemán, por lo que sufrió una intensa persecución. Cuando Wilhelm Liebknecht -su gran amigo y compañero- falleció en 1900 pasó a liderar el Partido, llevando al SPD a un protagonismo político de primera magnitud en el inicio del siglo XX, aunque moderando mucho la estrategia política, aplicando en la práctica el revisionismo de Bernstein. Hoy es más conocido por su obra La mujer y el socialismo (1883), seguramente uno de los textos socialistas más preocupados por la emancipación de la mujer. Deben destacarse, además, sus memorias, tituladas Mi vida (1910).

Pues bien, en el número 28 de El Socialista, de 17 de septiembre de 1886, se insertó una breve biografía de Bebel, dentro de la sección titulada “Galería Socialista Internacional”, el primer acercamiento a su figura en el periódico obrero español, ya que posteriormente aparecería hasta su fallecimiento con cierta regularidad. En el artículo se incluía un análisis de la Historia de la formación del Partido socialista alemán con alusiones a la realidad política y económica de Alemania, con especial dedicación a Bismarck, personaje que aparece muy a menudo en las páginas de El Socialista de aquella época, antes del final de su carrera política como canciller, asunto que merecería un estudio monográfico. Pablo Iglesias era muy consciente de la importancia del personaje y de su conflicto con los socialistas alemanes.

Al final de este ensayo previo se llegaba a la reseña de la vida y obra de Bebel. Se aludía a su nacimiento en Colonia en 1840 y, como era habitual en aquella época, se hacía una descripción física del biografiado, justo cuando tenía 46 años: “estatura mediana, cabellos castaños, facciones regulares y ojos grises, su aspecto denota una complexión delicada”. En el artículo se incluía un retrato del mismo de medio perfil.

Con catorce años entraría como aprendiz en un taller de tornero donde permanecería cuatro años. El texto no alude a su padre que, como sabemos había sido suboficial del ejército prusiano, aunque moriría justo antes de que nuestro protagonista entrara a trabajar y aprender. Al terminar esta primera formación inició el típico viaje de “compañonaje” por el sur de Alemania y Austria. En 1860 regresó a Leipzig porque debía cumplir con el servicio militar. Cuatro años después, ya licenciado, se domicilió en esta ciudad.

El artículo incidía en el carácter de buen orador de Bebel, algo que para los socialistas era fundamental por la necesidad de llegar a los obreros. Al parecer, Bebel se destacó por su elocuencia en las asambleas y en el parlamento. Sabemos que sería diputado tanto antes como después de la Unificación alemana.

En 1872 sufrió una causa penal junto con Wilhelm Liebknecht por un delito de alta traición. El proceso se inició porque se habían negado a votar los créditos para la guerra franco-prusiana, el último episodio en el proceso de Unificación de Alemania, diseñado por Bismarck. Se le encarceló durante dos años, en los que nuestro protagonista aprovechó para dedicarse a estudiar francés e inglés de la mano de su compañero. La biografía aludía a que los socialistas alemanes se distinguían por su educación, adquirida no tanto en centros reglados, como de forma autodidacta, aprovechando los tiempos en los que casi todos tuvieron que pasar en la cárcel, ya que, como es sabido, Bismarck emprendió una sistemática persecución de los mismos, al considerar que eran elementos muy peligrosos, tanto para Prusia, como luego para la nueva Alemania imperial.

Bebel sería encarcelado de nuevo y durante unos meses en la legislatura 1874-1877, por delito de lesa majestad. La justicia alemana le desposeyó de sus derechos como diputado, pero eso no fue obstáculo, sino todo lo contrario, para que saliera reelegido. En el artículo se aludía a que la persecución del canciller de hierro había sido la mejor propaganda política. En este sentido, es interesante cómo se era consciente en ese mismo momento de un hecho constatable. Nos referimos a que la persecución de Bismarck no hizo más que fortalecer a la socialdemocracia alemana. Cuando el canciller se retiró de la política, ya era una fuerza política imparable, cosechando éxito electoral tras éxito electoral, como el propio Pablo Iglesias se haría eco en la década de los noventa, poniendo al SPD siempre como un ejemplo.

Por fin, se insistía al final del artículo en la capacidad oratoria parlamentaria de Bebel y en la profundidad de su discurso, incidiendo, en una de sus grandes características, su intenso antimilitarismo.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.