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Josefina Molina aún detecta rémoras en la proyección de la mujer

  • Escrito por Roberto Jiménez
  • Publicado en Cultura
La directora y guionista Josefina Molina. EFE/Javier Lizón/Archivo 	   La directora y guionista Josefina Molina. EFE/Javier Lizón/Archivo

La promoción social y laboral de la mujer ha experimentado significativos avances durante los últimos años en la equiparación de derechos con el hombre, "pero aún hay rémoras" que la directora de cine y televisión Josefina Molina ha situado en los ámbitos de la remuneración y de las decisiones.

"Los hombres aún no han dado el paso de cómo enfocar la vida social y laboral de las personas, de darse cuenta que una mujer debe tener las mismas oportunidades que los hombres por hacer las tareas que le gustan en ciencias, artes o ensayo", ha explicado Josefina Molina (Córdoba, 1936) en una entrevista con la Agencia Efe.

En el caso de la cinematografía, a la que ha dedicado más de media vida desde el estreno de "Vera, un cuento cruel" (1973), al "desafío de la primera película" la mujer añade "las dificultades que se multiplican para la segunda, y luego tener continuidad resulta incluso más problemático".

"Es una inercia del sistema masculino o patriarcal que prima a los hombres a la hora de depositar la confianza con mayor facilidad por ejemplo en la gestión de un presupuesto para una película", a pesar de que la preparación de las jóvenes cineastas "es magnífica, con una gran lucidez para ver los problemas y la forma de arreglarlos".

La mujer avanza, sí, pero con el lastre de "intentar conciliar el trabajo con la vida familiar", ha añadido Molina, presidenta del jurado internacional de la 64ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (del 19 al 26 de octubre), un desempeño que ha recibido como "una gran responsabilidad".

"Desde que Fernando Lara se ocupó de la dirección, Seminci ha sido un festival que se ha ocupado bastante de las cineastas y ha debatido su situación, problemas y demandas" que nuevamente serán revisadas en esta edición con la presencia de ella misma, que hace cincuenta años, en 1969, se convirtió en la primera mujer en obtener el título de directora de la Escuela Oficial de Cine.

Molina, autora de series de televisión como "El camino" (1978), "Santa Teresa" (1984) y "Entre naranjos" (1998), ha reivindicado el derecho de las féminas a "opinar de todo porque estamos en el mismo barco y de vez en cuando nos gustaría tomar el rumbo" desde los lugares "donde se deciden cosas importantes".

A sus 82 años, recientemente galardonada con el Premio Nacional de Cinematografía 2019, ha observado un cambio en la distribución del cine que obedece a la variedad de formas de acceso, desde el móvil, ordenador y tableta hasta la pantalla en casa, lo cual "ha obligado a nuevos planteamientos" para responder a la "dictaduras de las audiencias y económicas".

"Son las televisiones las que ahora tienen una mayor capacidad para producir películas y series", un modelo muy diferente al que ella conoció en los años 70, 80 y 90 cuando adaptó obras teatrales para TVE en programas señeros como Teatro de Siempre y Estudio 1, y realizó series y programas de referencia, caso de "Paisaje con figuras" (1984) o "Lope de Vega (1984).

Ahora "ha cambiado la forma de contar las cosas: hace falta menos tiempo para decirlas, el espectador maneja otros códigos y hay series que aportan mucho al lenguaje cinematográfico, de mucha envergadura, más que las películas incluso", ha añadido quien atesora sendas medallas al Mérito en las Bellas Artes (2006) y al Trabajo (2011), así como un Goya de Honor (2011).

Para la memoria de más de una generación y la historia de TVE, Josefina Molina ha legado series como "El camino" o "Teresa de Jesús" que contó en el guión con Camilo José Cela, Carmen Martín Gaite y Víctor García de la Concha, hechas "con mucho rigor y el propósito de demostrar que en la televisión pública se podían afrontar estos temas con mucha profundidad", ha apostillado.

Pero esas series "tenían otro tempo distinto", menos vertiginoso, ha matizado Josefina Molina, Hija Predilecta de Andalucía, con el acento de su Córdoba natal, donde a los diez años contempló con su niñera el "espectáculo" del entierro de Manuel Rodríguez "Manolete", frente a los jardines de la Victoria.