Anca Damian dulcifica la muerte en su filme de animación Las vidas de Marona

La cineasta rumana Anca Damian en el Festival Internacional de Cinde de Gijón, donde su película de animación "Las vidas de Marona" compite en la Sección Oficial. EFE/Juan González La cineasta rumana Anca Damian en el Festival Internacional de Cinde de Gijón, donde su película de animación "Las vidas de Marona" compite en la Sección Oficial. EFE/Juan González

La cineasta rumana Anca Damian ha presentado la muerte "como una lección de amor" en su cinta de animación "Las vidas de Marona", con la que compite en la Sección Oficial del Festival Internacional de Cine de Gijón y en la que narra los recuerdos de una perra en los distintos hogares que la acogieron durante su vida.

El filme, nominado a los Premios del Cine Europeo y seleccionado al Óscar a la Mejor Película de Animación, está basado en hechos reales, según ha explicado la realizadora en un encuentro con la prensa.

Damian ha destacado que "no es una película para niños" exclusivamente, "sino para las familias", en la que la muerte de la perra protagonista, "Marona", se presenta como "la extensión de su ser en el universo".

Realizada con un presupuesto de 2,6 millones de euros y premiada en Estrasburgo, la película de Damian es la única de animación que compite en la Sección Oficial del Festival de Gijón, donde ha tenido su estreno en España.

La cineasta ha dicho que con este trabajo quiso hacer un homenaje a una perra que halló en mal estado y pudo salvarla de la muerte, y por eso la película tiene el nombre real de su mascota, "Marona".

Damian ha relatado que "Marona" tenia una gran capacidad para empatizar con la gente, pero no duraba mucho tiempo en los hogares de las familias que la acogían.

La cineasta ha defendido el género de animación por considerar que es un "lenguaje" que tiene una alta capacidad para mostrar el interior de los personajes y está dirigido a los "espíritus libres".

"La animación reúne en sí misma muchas artes y le habla a los espíritus libres", ha afirmado la realizadora, que se ha definido como "una artista visual frustrada" porque utiliza "el trabajo de otros -dibujantes, músicos- para expresar sus ideas".

Ha explicado que todo el trabajo visual fue realizado por un equipo de tres personas y que la música, del español Pablo Pico, no fue grabada en un estudio sino de manera artesanal en una casa rural de la región de Estrasburgo.