Poetas

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    La textura extraña del silencio

    Ahora siento que mi voz ahogada

    sólo puede dar la textura extraña del silencio

    entre las escamas purulentas que desafían mis sueños.

    Sé que ahora huele más denso el aire,

    más lejano e invulnerable a mis llantos,

    Pulsaciones

    Con este cuerpo de un ayer,

    ultimo mi dolor para el adiós.

    Con esta sombra ya proyectada,

    ultimo mi presencia en la pisada.

    Con este aire aspirado,

    ¿Sólo?

    Apenas unas sombras

    en el recuerdo dormido de tu ausencia,

    apenas unas sombrasque encendían de luz los tejados de mi ciudad.

     

    Sólo extraño tu mirada

    Los machos cabríos

    Anuncia, tormenta, mi llegada, que vengo llovido de lágrimas;

    ilumina, relámpago, mi sendero,

    que se tiñen de oscuridad, uno por uno, mis pasos.

    Ya es el caso, trueno, que sueltes tu algarabía,

    que no alborea de claridad el día sino nebladura y destemplanza.

    Luna de misterio

    Asómate al fulgor de mis yemas…

    que estoy despeinando horas y kilómetros

    por ti

    intentando rescatar un retazo de oportunidad,

    prisas redondas de promesa incumplida

    Tened cuidado

    Si la saliva golpea con odio la palabra.

    Si la boca solo contiene urgencias no aplacadas.

    Si las amarillas entrañas del tiempo

    vomitaran sus fantasmas.

    TENED CUIDADO, no insistáis.

    Ausencia vulnerada

    Cuelgo mi abrigo en el armario

    ─demasiado lleno de promesas y de historia

    s que ya no me pongo al salir a la calle─

    luchando con una falda que se cae con insistencia,

    cuando me dicen que tu nombre me espera en el salón,

    Él ha muerto

    Él ha muerto,

    yo lo he matado con mi indiferencia,

    con la luz de mi ilustrada ciencia.

     

    Tú lo mataste

    Quizá lo hicimos

    Teníamos una misión: vigilar aquel lugar

    donde la gente que entraba al salir cambiaba

    su comportamiento, o al menos eso nos dijeron

    quienes nos encomendaron realizar tal observación.

     

    No hay que confundir la luna

    No hay que confundir la luna

    con la farola del barrio,

    ni el firmamento que arriba brilla

    con las luces de un lucernario.

    Hay que saber de estrellas

    Poema a Miguel Hernández

    Evoco relicarios de luz junto a tu nombre

    de humilde piel pataleada y sola;

    de niño cabrero que una fría noche de Reyes

    llorabas la injusticia de tus abarcas desiertas;

    de padre y esposo enamorado que

    Una firme determinación

    Llegó el día en que decidimos visitar a los moradores

    de las casas que encontráramos en nuestro camino,

    pero en ninguna nos abrieron para recibirnos.

     

    Qué erial de afectos y de respuestas hacia

    Mejor será que nunca lo olvides

    Un viento imperfecto ha movido nuestra vida

    y la ha llenado de una melancolía tonta.

    Y es que creíamos que no encontraríamos

    nuestro lugar, pero afortunadamente lo tenemos.

     

    Un final que se repite

    Por distintas razones reducimos los límites

    de nuestras ambiciones y les ponemos fronteras

    de las que siempre acabamos arrepentidos,

    aunque las defendamos con firmeza.

     

    Pantomima

    Que todo se moviera dibujando el silencio,

    celebrándolo

    al convencerse heridas las palabras,

    cuando el ancho equipaje

    y el suicida en las hoces.

    Equipaje sin lastre

    Avanzo por este vivir incierto

    que ante todo es resistencia,

    por este agridulce itinerario,

    cuyo firme recorro transparente

    con el peso de los años a la fuga.

    Un conflicto sin resolver

    De joven yo era impetuoso,

    y las circunstancias

    me obligaron a disimular

    mis sentimientos.

    Sí, actuaba como un verdadero

    En la alta ausencia

    Si te entrego mis ojos con la mirada baja

    verás tu soledad,

    tu insuficiente pompa,

    la abdicación absurda de reflejarte muerto.

     

    Mi patria

    Mi patria es una tierra surcada

    por voluntades de concordia

    en la que no madura la ira,

    donde no acechan escollos amargos

    ni los vientos que sostienen la angustia.

    Hoplitas bajo el sol

    Tantas veces los años,

    ni siquiera ambiciosos,

    llevándonos a Persias imposibles.

     

    Qué duro ser consciente

    Un cielo como un pulmón

    Un cielo como un pulmón

    henchido de humo,

    nubes que en los ojos

    el alma ciega.

     

    Tortuga de acuario

    La metódica tortuga del acuario

    tiene cara de poeta escarmentado.

    Al igual que los sabios rasos prefiere

    vivir con los pies en el agua.

    Y relamerse con ese don escaso

    arte poética

    En todo instante

    el peligro inminente de caer

    a los pies del diccionario.

     

    En ese caso

    Fuera y dentro

    Fuera madrugo,

    rindo mi mejor ley

    a los horarios

    por si acaso mi nombre

    no acertara a burlarse de sí mismo.

    Conjugando el verbo soledad

    Yo me siento sola

    tú te sientes solo.

    Todos nos sentimos solos alguna vez.

    Contigo a mi lado

    Contigo siempre a mi lado

    protegiéndome de los días amargos

    de soledad y melancolía

    entrando en mi habitación sombría

    en las noches silenciosas de la duda

    Hay nubes

    Hay nubes

    en el reino del sol,

    hay nubes.

    En el silencio ensordecedor,

    hay una dictadura del ruido

    Poesía adrede

    La poesía que deslizo adrede y a deshoras

    es una voz sin pretensiones.

    Un cántico indócil y algo acentuado.

    No sé si pertinente, aunque practica

    sus pesquisas y tanteos para especular

    el dinero no huele

    Viene del norte una ventisca rubia,

    una guadaña de cifras congeladas

    segando la península y sus costes.

     

    Los buitres acechan por doquier,

    Viajada noche

    Viajada noche,

    concluye el solo reino,

    la altura que no sabe y nada ostenta,

    la abdicación del cóndor.

    Cuando viajar es derruir un templo oscuro

    Mentira de saldo

    Hojeo los periódicos a golpe de ratón,

    paso los ojos por negros titulares

    de inexistente tinta negra

    que esconden la bola de trileros,

    que engañan diciendo que dicen la verdad.

    Envejecer

    Sentir las fuerzas decaer

    ver a los amigos fallecer

    irte quedando solo

    economizando energía cada día

    las espalda cada vez más dolorida

    Volver al silencio

    Volver al silencio,

    al equilibrio lento de acortar la sombra.

    Aminorar la marcha,

    pausar el latido,

    prescindir del aire y de ti mismo,

    Indicios

    La quietud callada que se extiende

    entre los vericuetos de estas cárcavas

    adopta una posición reveladora,

    para ofrecer como presente una respuesta

    a tantos seres industriales,

    mi madre

    Clavado en las dentaduras del odio,

    con las entrañas al aire libre por un golpe de viento,

    amo la vida,

    esa rareza,

    amo ese error biológico.

    Los poemas no cotizan en bolsa

    Los poemas no cotizan en Bolsa,

    no producen dividendos,

    más allá de las emociones en unos pocos

    que valoran lo que para muchos no tiene

    valor ninguno.

    En silencio

    Sueño con el futuro en silencio

    como un verso dulce

    como un canto íntimo

    que rozan mi alma como plumajes

    verso donde el sentido fluido se libera

    La paz que tras el rayo queda

    La paz que tras el rayo queda,

    el silencio rumoroso de un trueno

    con eco de tormenta infecunda,

    el gris teñido de añil y ocres

    hendido por una luz temblorosa.

    Fuenfría

    Aferrado a la tierra,

    a este entorno protector,

    donde los pinos se alzan firmes,

    casi férreos,

    donde zarzas y helechos surgen

    Verso

    Hay

    en la astucia lumínica del verso

    un tú

    un nunca más

    un casi desde siempre,

    Los príncipes azules

    Los príncipes azules

    no quieren primeros planos.

    Están hechos para ser vistos de lejos,

    galopando en sus corceles,

    con sus cabellos al viento.

    El vacio

    El vacío de levantarse

    sin nada

    horizonte perdido

    frustrada la búsqueda

    de la esperanza.

    Puede que confundamos el aire con el viento

    Puede que confundamos el aire con el viento,

    la voz con su eco,

    el silencio con los labios sellados,

    la oscuridad con los párpados dormidos,

    la luz con el brillo,

    Un millón de dólares

    Necesito un millón de dólares

    y un Ferrari Testarossa

    como el que anuncian en el periódico

    de la mañana.

    Siempre que tengo ocasión

    Arena y hielo

    Arena y hielo.

    Siempre la dualidad que en mi pervive.

    Arriesgada y calculando siempre

    a uno y otro lado del espejo.

    Querer sin poder,

    Afligidos

    Afligidos

    explotados por un trabajo

    mal pagado

    mileuristas sin futuro

    silenciados

    Vispera

    Junto a Ca’ Pesaro el agua se divierte,

    juguetea y se esconde en la quilla de barcos

    que atónitos contemplan el devenir del aire.

    Nunca ha sido tan camino el agua.

    Nunca como esta tarde incierta

    La transgresión es siempre ...

    La transgresión es siempre

    Un requisito previo

    Un viaje por el conocimiento hacia el placer

    De una alusión

    De un gesto.

    Una mañana el tiempo de volver ...

    Est-ce qu’on meurt differement

    Quand on est une femme

    DENISE DESAUTELS

    Una mañana el tiempo de volver

    de mirar a través del cristal

    Tirar del hilo suelto ...

    La palabra es un hilo y el hilo es el lenguaje

    Cecilia Vicuña

    Tirar del hilo suelto

    hasta encontrar el cabo

    anudarlo con otro y otro más

    En una habitación de hotel ...

    En una habitación de hotel

    las cortinas esconden las luces de la tarde

    gotea a intervalos regulares el grifo del lavabo

    y se oyen lejanos los silbidos del tren.

    Es una habitación sencilla,