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EL PERIÓDICO
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Poetas

La ciudad del amor

Ciudad de amor, por el amor nacida,

que borrando las sombras del pasado

resurgiste triunfante á nueva vida

en un triunfo de paz aureolado.

 

El carnaval

Soneto

¿Para qué la careta de Talía

si puro Carnaval es la existencia?

¿Para el crimen que oprime la conciencia,

no tiene un dominó la hipocresía?

 

La canción de los Hombres en marcha

¡Haya en todos paz, y sea la Tierra

de quien la trabaje, premio del sudor;

y el arado obre como arma de guerra

porque el mundo sea, en hombres-, mejor!

 

  • Escrito por

Consagración

La yerba del bosque, impía, profana

la simbólica cruz que los arcos unía;

no se oye ya al toque del Avemaria

en son melancólico doblar la campana.

 

La procesión de los humildes

Famélicos, tristes, caminan rendidos,

los veo á mi paso, con pena y horror;

avanzan medrosos cual seres vencidos

faltos de alegrías, de paz y de amor.

Hay en sus miradas tenues, misteriosas,

Libertad

“Esperanza de todos los mortales

que sufren el rigor de los tiranos,

y que se ven regidos por villanos

lo mismo que en los tiempos medioevales.

Esperanza de todo aquel que males

Mi patria

PARÁFRASIS DE SCHILLER

Soy ciudadano del mundo:

en donde abunda la vida

pongo mi afecto profundo,

tengo una tierra querida.

¿Existe?

A un sabio preguntóle cierto día

uno del pueblo, en ademán curioso,

sobre un tema que obscuro y tenebroso

en su cerebro, inculto, aparecía.

 

En el carrusel

Sobre el «cochon» del carrusel montada

—reina del vicio en trono de locura—

va girando en mil vueltas. La cintura

quiebra en la contradanza dislocada.

 

Caminito de la encina

Se me quedó prendido el pensamiento

entre la blanca bruma y el viento,

en la luna y en las rosas,

en el jazmín y en la escarcha,

en la laguna dorada,

y en las noches estrelladas.

Presentimiento

Desde mi balcón veo los fulgores del poniente,

hermoso como una doncella, misterioso como la noche.

se va despacio, despacio se va septiembre.

 

Casi siempre

Casi siempre, fuera, al volver la esquina,

parece que te veo andar de frente.

Vienes hacia mí resuelta y sonriente

cuando emboco la calle que se inclina.

 

Nubes crepusculares

Solo. Abrí los ojos y vi el mar.

Gris perla de fondo, transparente a ras.

Y las olas se acercaban hacia mí,

me tocaban y huían hacia atrás.

 

A tí

pensando en mi madre

Cuando tu voz se haya ido

y tu sonido se apague

y tus solemnes silencios

pervivan serenamente;

 

Victoriosa

Fuertes como el ensueño, bajo la misma estrella

de amor ennoblecidos, los dos somos así:

por la lírica alfombra que nos sirve de huella

vamos cantando el himno de un hondo frenesí.

 

Reivindico el amor

Reivindico el amor para exponerlo,

para agrandarlo,

para gritarlo con cualquiera.

En cualquier sitio enseñarlo.

Reivindico tu mano con su mano,

Nocturno

El cafetín se halla envuelto

en confusa niebla;

vese un rayo rojizo que sale

de entre la caldera.

Y un fornido mozo

Cada día

Cada día, para albergar tu espacio,

amanezco por tu lado y en tu cama.

Obseso corazón que me reclama

instinto posesivo que no sacio.

 

Miserias del régimen

No son vanas quimeras ni locas fantasías

de ensueño alucinado los trances del dolor...

los pechos comprimidos de insomnes costureras

que tosen y trabajan en mísera labor.

 

Poesía de la mina

Allá van los pobres

seres explotados,

infelices ilotas que gimen

bajo el yugo de innoble trabajo;

suena el pito en la cuenca minera:

Del invierno obrero

Como siempre, al entrar el invierno

despiadado, implacable, temido,

en la casa obrera queda sin trabajo,

por plazo impreciso,

el que gana el sustento de todos,

Los niños del hospicio

De dos en dos, unidos por las manos,

flacos y amarillentos como cera,

desfilan muchas veces por mi vera

secciones de indigentes hospicianos.

 

El Marqués de Sade

El marqués de Sade ha vuelto a entrar en el volcán en erupción

De donde había salido

Con sus hermosas manos todavía ornadas de flecos

Sus ojos de doncella

Y ese permanente razonamiento de sálvese quien pueda

Por los viejos tiempos

¿Deberían ser olvidados los viejos amigos


y nunca recordarlos?


¿Deberían ser olvidados los viejos amigos


y los viejos tiempos?



 

Preguntas de un obrero ante un libro

Tebas, la de las Siete Puertas, ¿quién la construyó?

En los libros figuran los nombres de los reyes.

¿Arrastraron los reyes los grandes bloques de piedra?

Y Babilonia, destruida tantas veces,

¿quién la volvió a construir otras tantas? ¿En qué casas

Silencio

Tan lejanos tus ojos amor...

allá en el viento,

y la tarde cayendo misteriosa, dorada,

amor entre nosotros.

 

A Pablo

Tendiste tus manos hacia mi

para regalarme flores,

tan hermosas de colores

que nunca sentí ni vi.

 

Las tardes de Enero

Va cayendo la noche: La bruma

ha bajado a los montes el cielo:

Una lluvia menuda y monótona

humedece los árboles secos.

El rumor de sus gotas penetra

Cuando por el duro invierno

Cuando por el duro invierno que tristemente vuelve

La nieve con sus largos copos cae, blanqueando el techo,

Permita que el gemido del tiempo la enfrente.

Por nuestros numerosos haces, ¡devuélvame la estrecha chimenea!