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EL PERIÓDICO
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A la República


  • Escrito por Enrique Casado
  • Publicado en Poetas

Si déspotas ambiciosos

niegan tu clara verdad,

sus principios ponzoñosos

jamás saldrán victoriosos de tu hermosa libertad.

 

No importa: si to escarnecen

mintiendo infamantes labios,

fingiendo que te aborrecen,

es por que asi se enriquecen cobrando de tus agravios.

 

Si á un horrible precipicio

te impulsan con su actitud

donde estrellar tu buen juicio,

no tomas; no puede el vicio .

derrotar á la virtud

 

No temas: naturaleza

escribió tus sabias leyes,

y ante su altiva grandeza,

por más traición y fiereza

valen muy poco los reyes.

 

No temas: los bellos dones

de tu atracción fraternal

pueden más que sus cañones,

que hoy no existen corazones

sin amor universal.

 

No temas: si tu bandera

dicen que aterra y desquicia

por ser su ideal la hoguera;

¡mienten! que clama severa

Moralidad y Justicia.

 

No temas: si un fin traidor

á ultrajarte les condena,

á el hombre tu ley do amor,

por ser negro su color,

ni le azota, ni encadena.

 

No temas que tu poder

cause pesares prolijos:

que las madres no han de ver

como con fiero placer .

las arrebatan sus hijos.

 

No temas: que no sentencia

tu libre razonamiento

con bárbara indiferencia,

ni esclaviza la conciencia

ni aprisiona el pensamiento.

 

No temas: que jamás plugo

á tu credo racional,

para dar al crimen yugo,

hacer su juez al verdugo

y la horca su tribunal.

 

No temas, no, que á tu mando

el buque social zozobre;

tanto más irá avanzando,

cuanto tú no irás medrando

con la miseria del pobre.

 

No temas las ambiciones

que te sueñan destruir,

que si no admiten razones,

tienes muchos corazones

que por ti sabrán morir.

 

Y cuando imperen do quier

las máximas de tu ciencia,

di que entre un ser y otro ser,

diferencias podrá haber,

mas solo do inteligencia.

 

Di que á Natura debemos,

aunque al déspota no cuadre,

nuestro ser, cuanto tenemos:

¿cómo hermanos no seremos

teniendo una misma madre?

 

Y en tu sacrosanto altar

donde el orden se concilia

con el más libre gozar,

haz del mundo un solo hogar

para la humana familia.

 

(La Ilustración Republicana Federal, 23 de diciembre de 1871)