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Pastor: "No se venden cabritos por el COVID-19 y los precios serán ridículos"

  • Escrito por Sergio Jiménez Foronda
  • Publicado en Economía

La "crisis" que la ganadería riojana arrastra "desde hace mucho tiempo" ha crecido por el decretado estado de alarma, en el que se ha dejado de matar cabritos "porque no se venden" y "se están haciendo grandes", lo que hará que sus precios sean “ridículos”.

Así lo ha afirmado a Efe el pastor riojano Miguel García, quien ha explicado que este tipo de producto se suele consumir una o dos veces al mes o se acude a restaurantes a degustarlo, pero estos espacios están cerrados por la pandemia actual de coronavirus, por lo que las crías de cabra que estaban preparadas para estas fechas no tienen salida en el mercado.

García (Entrena, La Rioja, 1967), quien también se dedica al forraje, cuenta entre su rebaño con unos 70 cabritos, un género que, junto al cordero lechal, se ha dejado de vender en las últimas semanas, aunque este segundo "lo puedes cebar y lo vendes de otra manera"; mientras que el cabrito "o lo matas así o, en esta región, no se come de otra manera".

Sin embargo, este pastor que vive "a caballo" entre Entrena y Logroño, ha indicado que el "problema serio" que tienen los que, como él, se dedican a la cría de cabritos ya existía antes de la expansión del COVID-19, puesto que, hace unas tres semanas, se vendía el cabrito a 45 euros la unidad, lo que “no rendía”.

"Ahora, imagínate la ruina que va a causar esto", ha remarcado García, quien ha añadido que el cabrito es "un producto del que ya se deducía mucho el consumo porque la gente se había acostumbrado a comer otras cosas".

García, quien lleva más de treinta años como pastor, ha criticado que si el cabrito se compra a los ganaderos a unos 45 euros, en la carnicería “el consumidor lo está pagando a 98 o a más de 100 euros”, algo que ha calificado como “una pasada”.

Ha especificado que “esa gente que está vendiendo estos animales a esos precios, luego van a venir con precios ridículos, de 10 o 15 euros por un cabrito”, ya que, para entonces, estos animales habrán crecido.

El estado de confinamiento en el que se encuentra toda España no impide la labor de pastoreo de García, quien saca a sus animales al campo, del que "dependen y que es donde mejor están", ya que se estresarían si tuviesen que estar siempre encerrados, ha precisado.

"La cabaña ganadera en España se está acabando por no poner las cosas en su sitio, gana mucho dinero el intermediario, el que lo produce no saca prácticamente nada y están asfixiando al que consume", ha subrayado.

Ante este panorama, "no hay otra que aguantar a ver lo que ocurre porque no puedes hacer otra cosa", ha lamentado García, quien ha apuntado que no hay “absolutamente nada” de ayuda por parte de las administraciones públicas ante esta situación.

Este pastor se inició en este trabajo hace más de tres décadas debido a su gusto por los animales y a que toda su familia se ha dedicado desde siempre a la ganadería, y es algo que "te tiene que gustar y te tienes que criar en ello".

"Tenemos que poner cada uno nuestro granito de arena para salir de esta, si no, así no se puede", ha resaltado García, quien ha concluido que, en la actualidad, “los pastores se mantienen a medias hasta la jubilación, no sacan prácticamente nada". EFE.