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Luis Arroyo: “Vamos a encender la luz que está apagada y que nunca debió dejar de iluminar”


(Tiempo de lectura: 4 - 8 minutos)

En las escalinatas que dan acceso al Ateneo de Madrid, el visitante se encuentran con dos grandes esculturas de bronce, originalmente realizadas en yeso en la Academia de España en Roma por los escultores Eduardo Barrón y Agustín Querol en 1885. Conocidas como Adán después del pecado y La Victoria, fueron rebautizadas por los ateneístas como “opositor suspendido” en referencia a Adán y el “opositor aprobado” en referencia a la Victoria.

El próximo Lunes el Ateneo tendrá sus propios candidatos aprobados o suspendidos pues el 31 de mayo se producirán las elecciones más mediáticas del Ateneo de Madrid cuyo proceso electoral ha sido fuente de titulares y frases que vinculan la docta casa a conceptos como desafío, futuro, esperanza y encrucijada.

Cuenta la leyenda que una vez tras un arduo debate sobre la existencia de Dios, se procedió a votar la misma, perdiendo Dios su existencia, por solo un voto.

Entrevistamos a Luis Arroyo, escritor y reconocido experto en comunicación política, candidato a presidente del Ateneo y representante del Grupo 1820.

El Grupo 1820 se presenta a las elecciones del Ateneo. ¿Qué es el Grupo 1820?

Empezó siendo un grupo de una decena de personas de la cultura, las artes y las ciencias. Ahora es un grupo mucho mayor de ateneístas veteranos y nuevos que ha formado una candidatura para ganar las Elecciones del lunes y devolver al Ateneo de Madrid la luz de sus mejores tiempos.

¿Por qué no optaron por constituirse como agrupación? Esta modalidad organizativa le hubiese resultado más sencilla.

Lo intentamos, y la Junta de Gobierno, temerosa de la entrada de gente nueva, nos negó esa posibilidad, en contra del propio Reglamento. Propusimos la creación de la Agrupación 1820 para la cultura digital, y por tres veces nos la negaron. Pero no quisimos pelearlo más, a la espera de que los socios y las socias nos apoyaran en las Elecciones. Es curioso que quienes más enarbolan la pureza y las bondades de nuestro Reglamento, sean quienes más lo vulneran.

Un artículo de El País, de 1994 sobre “la decadencia del Ateneo vista por sus socios ilustres” se hacía referencia a los conceptos de “Muladar" y "berenjenal". ¿Qué pasa en El Ateneo? ¿Cuál es su realidad a día de hoy?

Desde hace años, el Ateneo sufre una triple crisis. Una crisis de gestión: el número de socios mengua cada mes, las actividades, con algunas excepciones, no atraen la atención de la sociedad madrileña ni española. El Ateneo no tiene ni una fracción de la influencia que tuvo en la cultura y la intelectualidad española.

Una crisis económica: unos dos millones de agujero. Un millón y medio de una subvención pública que habría que devolver y está por negociar, y pérdidas de unos 150.000 anuales, porque se gasta más de lo que se ingresa. Las subvenciones del Ayuntamiento y la Comunidad se reducen. La cafetería está cerrada y no hay ingresos por ella. No hay dinero ni para pagar el acondicionamiento de la Biblioteca, que es una joya que es urgente proteger…

Y una crisis de gobernanza: participan solo dos decenas de socios en las Juntas Generales, que se reúnen cada mes y que generalmente solo sirven para que se peleen entre sí pequeños grupos que creen que el Ateneo es de ellos. Juntas de Gobierno divididas por una elección por mitades, fruto del turnismo y la influencia de la Masonería en el siglo XIX, pero muy poco práctica hoy en día. ¿Alguien imagina un Gobierno formado por el PP en una mitad elegida este año, y la otra mitad del PSOE elegida el año pasado? Sería un país ingobernable. Eso está pasando en el Ateneo, con grupos que, además, solo se guían por amistades e inquinas personales.

Nunca unas elecciones al Ateneo habían atraído tanta atención mediática. ¿Cuál cree que es el motivo?

Es evidente que hemos removido las aguas, abierto las ventanas y generado debate. Por eso solo ya nos sentimos satisfechos. Muchos socios, que solo lo son por tradición familiar, por nostalgia o por la biblioteca, ahora ven que hay posibilidad de generar el espacio más vibrante de Madrid y de España para el debate libre, para la difusión de las artes y las ciencias, para la mejor literatura y también para la tertulia y la conversación enriquecedoras. Eso es lo que el Ateneo fue y lo que queremos que vuelva a ser.

El Ateneo es una institución con 200 años de antigüedad, poco conocida por la ciudadanía. ¿ Cómo puede entenderse este fenómenos a día de hoy? Da la sensación de que la ciudadanía tiene todo un tesoro por descubrir ¿Que explicación puede tener el hecho de que en los últimos 20 años la institución arrastre unas cifras de socios que apenas llegar a los 2000?

La decadencia ha sido progresiva. No se puede culpar a nadie en particular. De hecho, si el Ateneo sigue vivo es por el empeño de muchos socios y socias que generosamente dan su tiempo y su talento. Pero las instituciones centenarias como el Ateneo o se reciclan o decaen. Pasa lo mismo con muchas Academias, con antiguas sociedades, como la Matritense, etc. Las instituciones añejas corren el peligro de perder contacto con la realidad y quedarse a hablar solo de los muertos y no de los vivos.

El hecho de que la mayoría de los candidatos hayan tenido ya anteriormente responsabilidades en la junta de gobierno, muestra quizás del carácter endogámico y cerrado de la docta casa. No puede negarse que la candidatura del Grupo 1820, parece haber quebrado esta dinámica. ¿Tiene la sensación de que estas elecciones es un “todos contra el Grupo 1820”?

Es normal y comprensible que esa treintena de socios que han ocupado puestos de responsabilidad en los últimos años, nos vean con temor. Lo comprendemos y lo respetamos. Pero lo cierto es que hay cinco candidaturas. La nuestra es la más renovadora y la más ilusionante, sin duda, pero hay otras cuatro. Y nada está ganado. Los socios dirán.

Se les ha acusado de ser un exponente del pensamiento único, de la mercantilización y de otra serie de males que parecen amenazar la idiosincrasia ateneísta. ¿Qué puede decirnos de estas acusaciones? ¿Cuál es esa idiosincrasia?

Sí, y también nos acusan de querer instalar un Burger King, o de ser un grupo con “intereses ocultos”, o de no querer que los socios voten, o de yo mismo he pagado la cuota de doscientos socios nuevos, o de que detrás de nosotros está el Grupo Prisa, el PSOE o el CNI. Nos acusan de cualquier cosa, pero comprendemos que es fruto del miedo al cambio. Somos sencillamente un grupo de socios veteranos y nuevos con el empeño de devolver la luz al Ateneo, y una candidatura con experiencia: Pepita Marín, una emprendedora joven brillante, premio Princesa de Girona de Empresa, José Pablo de Pedro, un matemático empresario de éxito, el actor y premio Goya Miguel Rellán, Isabel Fuentes, gestora cultural extraordinaria y directora de Caixa Forum, y Pedro López Arriba, que ha ocupado puestos de responsabilidad en el Ateneo y conoce la casa como nadie. Todos ellos, menos Pepita y yo, que somos socios desde hace año y medio, son socios del Ateneo desde hace muchos años.

En realidad, la traición a la idiosincrasia ateneísta procede de quienes han dejado que la institución caiga en la decadencia. Nuestro objetivo es precisamente volver al espíritu fundacional de la Casa.

A veces, y quien haya asistido alguna vez a una junta del Ateneo lo sabe de sobra, parece que hubiera algo de coto privado o finca particular ¿Cree que hay gente que se siente amenazada al considerar que nadie ajeno a los que han estado gobernando al Ateneo debe de presentarse a las elecciones?

Sí, lamentablemente, hay una decena o dos de personas, que pasan allí su vida entera, que creen que el Ateneo es suyo. Que han hecho de él su modo de vida y su única razón de ser. Y han tenido tanta influencia, que muchos socios se han ido retirando hartos de no poder hacer nada.

¿Cómo resumiría la propuesta del Grupo 1820 y que cree que puede aportar a la situación actual del Ateneo?

Es muy sencillo: vamos a encender la luz que está pagada y que nunca debió dejar de iluminar

Por último, ¿qué les diría a todos esos ciudadanos susceptibles que hacerse socios del Ateneo y que por una razón u otra no lo han hecho hasta ahora?

Que se hagan socios ahora, porque quizá en unos años, si las cosas van bien y somos capaces de culminar nuestro proyecto, tendremos que parar la entrada de nuevos socios por pura capacidad. Le pasó al Ateneo de los 80, que tuvo que interrumpir la entrada cuando había algo más de 6.000 socios. Ahora solo tiene 1.900. Pero si las socias y los socios nos dan su apoyo, vamos a hacer del Ateneo de Madrid el lugar más vibrante, más atractivo y más interesante de España para el debate y para las artes, las ciencias y las letras.

 

 
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