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EL PERIÓDICO
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Rafael Fraguas

Rafael Fraguas (1949) es madrileño. Dirigente estudiantil antifranquista, estudió Ciencias Políticas en la UCM; es sociólogo y Doctor en Sociología con una tesis sobre el Secreto de Estado. Periodista desde 1974 y miembro de la Redacción fundacional del diario El País, fue enviado especial al África Negra y Oriente Medio. Analista internacional del diario El Espectador de Bogotá, dirigió la Revista Diálogo Iberoamericano. Vicepresidente Internacional de Reporters sans Frontières y Secretario General de PSF, ha dado conferencias en América Central, Suramérica y Europa. Es docente y analista geopolítico, experto en organizaciones de Inteligencia, armas nucleares e Islam chií. Vive en Madrid.

Un atentado que conmovió al mundo. El 11 de septiembre de 2001 comenzó el declinar geopolítico de EEUU. (II)

Origen de la crisis de 2008/Lagunas interpretativas

Las investigaciones revelaron que los secuestradores contaban con un grupo de apoyo inicial de 27 suplentes que no llegaron a participar. Los 19 captores intervinientes, todos árabes, murieron dentro de los aviones. La suma aproximada empleada para perpetrar los atentados se estima en medio millón de dólares, suma de origen hasta hoy desconocido. Habida cuenta que Estados Unidos desde el mandato de Ronald Reagan se hallaba en recesión –entre 1990 y 2.000 se había perdido un millón de empleos- , y teniendo en consideración asimismo el miedo y la inseguridad que se apoderaron de la opinión pública estadounidense y de sus mercados tras los atentados, así como el abrupto descenso de viajeros en las líneas aéreas, la Casa Blanca -con el presumible propósito de sortear la crisis y promover el consumo- instó a la desregulación de operaciones financieras, seguida de una rebaja de impuestos y de tipos de interés y un estímulo a la circulación de hipotecas subprime, también llamadas hipotecas basura, concedidas a personas generalmente insolventes pero negociadas en paquetes sometidos a un frenético trasiego en codiciosos mercados exteriores e internos.

  • Publicado en Opinión

Un atentado que conmovió al mundo. El 11 de septiembre de 2001 comenzó el declinar geopolítico de EEUU (I)

Diecinueve años después de los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York, un puñado de preguntas flota aún en el aire sin respuesta. Las teorías de la conspiración pueden ser fácilmente despejadas con los hechos, cuando estos constan. Y cuando no constan, también; siempre y cuando recurramos a la lógica y a la razón para establecer la silueta hipotética de las respuestas a dar a los interrogantes aún planteados.

  • Publicado en Opinión

La Justicia como problema

La democracia en España tiene en la Justicia uno de sus más delicados talones de Aquiles. ¿Por qué? Por distintos motivos. Es creencia generalizada que los usos y costumbres, la cultura de la administración judicial, magistrados, jueces y funcionarios judiciales, no han evolucionado de la misma manera que la del conjunto de la sociedad española según las pautas sociales de su evolución general. Y tal percepción se ve corroborada, con demasiada frecuencia, por sorprendentes sentencias, cuando no decepcionantes y desmoralizadoras resoluciones.

  • Publicado en Opinión

Réquiem por los Estados Unidos

Norman Rockwell (1894-1978), ilustrador estadounidense, fue en el mundo del dibujo de costumbres lo que fuera Hollywood en el mundo del Cine: emblema del modo de vida americano en los mejores años del país transatlántico. Dibujos y filmes reflejaban la imagen de una nación próspera, orgullosa de sus costumbres y con un designio que la acreditaba mundialmente como campeona de la democracia, tras conseguir derrotar al nazismo, con la imprescindible contribución militar -e ideológica- de la Unión Soviética y de los aliados euroccidentales.

  • Publicado en Opinión

España tiene remedio

España tiene remedio. Y ello pese a que muchas personas sensatas creen que enferma aceleradamente cada día. No solo por la expansión de los contagios víricos; la vida pública, política, enferma también por su cuenta. Esas mismas personas creen que casi ninguna de las principales instituciones, desde el arranque del siglo XXI, ha dado la talla ni contribuye a satisfacer los intereses mayoritarios de los ciudadanos. Muchas operan en su contra. Las instituciones privadas van a lo suyo. Solo pujan por su propio bienestar y hacen ascos al bienestar general. Los llamados medios de comunicación, en su mayor parte, ni median ni comunican apenas nada; más bien se han dejado adueñar por la hipercrítica, el rencor o sucedáneos, abdicando de su función social de informar, formar y crear opinión –y crítica- sensatas y responsables. La llamada sociedad civil ha perdido su pujanza y se ha visto abducida por partidos políticos que hace tiempo dejaron de enseñar a los ciudadanos a hacer política, para blindarse dentro de estructuras jerarquizadas al máximo, donde el debate y la pluralidad reinan por su ausencia. Solo prima la sumisión al líder.

"Razones para el entusiasmo"

Con lo que está cayendo ¿hay razones para el entusiasmo? La cuestión es importante. Sin entusiasmo no habrá energía suficiente para superar la crisis que nos golpea desde tantos frentes. Y el entusiasmo solo puede activarse desde una perspectiva que preludie mejoras para la vida de las personas. Partamos una certeza: de los seres existentes, el ser humano es el único que puede comprender y explicar las leyes que rigen el comportamiento del Universo. El Sol no sabe quién es; pero nosotros sí sabemos qué es el Sol y cómo actúa. El gran desafío de cada ser humano y por ende, de cada comunidad, reside en la posibilidad de autoconstruirse. El reto es apasionante porque, al cabo, descubre que nuestra existencia individual y colectiva puede asemejarse a una obra de arte. Los cimientos de ese edificio con el cual vamos a edificarnos proceden de la experiencia de generaciones precedentes y de quienes nos circundan. Somos seres sociales. No estamos solos. Con su energía construiremos la nuestra y ello fundamentará el entusiasmo con el cual, cambiar a mejor nuestro atribulado mundo será ciertamente posible.

Trayectorias del secreto

No se sabe a ciencia cierta quién en la Casa Real sugirió instar a Juan Carlos de Borbón (Roma, 1938) a emprender, un lunes de agosto de 2020, un viaje secreto hacia nadie sabe dónde. Tal vez pudo ser una decisión suya. Pero parece evidente, si se trataba de hallar su salida discreta de la escena, que se ha conseguido el efecto contrario. A no ser que, precisamente, se buscara proyectar sobre él, como escarnio duradero, el foco de la ignominia. En fórmulas maquiavélicas, todo es empezar.

Prudencia o audacia, esa es la cuestión

La resaca consecutiva a la salida de España de Juan Carlos de Borbón retrae al primer plano de la actualidad un hondo dilema. ¿Es preciso restaurar la monarquía o bien España necesita instaurar la República? Cui prodest, se preguntaban los romanos: ¿a quién beneficiaría más una u otra fórmula? ¿Qué sector social se verá en mayor medida beneficiado por cada una de ellas? En política, que tiene sus leyes propias, a veces, inextricables, hay que formular la pregunta de otra forma: ¿cuál es la actual relación de fuerzas que permite optar por una u otra alternativa? He aquí la entraña del dilema. A su solución cabrá aplicar, al menos, dos miradas formalmente distintas: una pragmática y la otra ideológica. La pragmática preconiza restaurar la monarquía para estabilizar el sistema. Para perfeccionarlo, la ideológica opta por la instauración republicana. A grandes rasgos, una puede ser considerada conservadora, la otra progresista; una oportunista, la otra doctrinaria; la primera podría parecer realista y utópica la segunda. Ambas presentan ventajas.

Termina la función

Acta est fabula. Con esta frase los romanos definían que la función teatral había terminado. Pero en el siglo XIX, el pueblo llano que lograba asistir a una ópera decía, por su parte, que la función no termina “mientras no salga la gorda”. ¿De cuál función hablamos hoy? ¿Quién sería aquí “la gorda”? La función es, aquí y ahora, la escenificación representativa de un poder simbólico atribuido, por convención, a un hombre al que se singulariza designándolo rey: en España lo era, desde 1975 hasta 2014, Juan Carlos de Borbón. Sobre su cabeza colocó el dictador Francisco Franco, simbólicamente, la corona, que deviene en institución cardinal de la sociedad política mediante la cual se representa a la familia como célula primigenia de la comunidad. Y, por ende, se le asigna la rectoría simbólica de esa comunidad política que a tal institución corresponde. Se situó pues al titular de la Corona al frente del Estado, construcción política suprema, que se guía por la llamada Razón de Estado. Este artificio establece cuáles son los intereses invariantes del Estado, los que velan por la permanencia de la nación en el espacio territorial y en el tiempo histórico. Tal mecanismo se rige por dos vectores, a saber, legalidad y legitimidad. Es decir, por un cuerpo de leyes determinadas y por aquello que acredita a tales leyes de manera que generen obediencia y conformidad al principio estatal. En su fase más profunda, se rige asimismo por el secreto.

Muere Julio Diamante, adalid del cine antifranquista de posguerra

El cineasta español Julio Diamante (Cádiz, 1930), murió después del mediodía del sábado 1 de agosto en el Hospital Villa de Madrid, a consecuencia de las complicaciones consecutivas a una reciente caída en el portal de su domicilio, según informaron fuentes familiares. Estaba casado con Sagrario Muñoz, profesora universitaria, y tenía dos hijas, Berta y Laura de un primer matrimonio.

  • Publicado en Cultura

Un ápice de sentido común

¿Queda un átomo de sentido común en alguno de los principales poderes que configuran los nexos entre la gran empresa y el Estado en España? Responder sí a esta pregunta implica superar importantes obstáculos. El más prominente de los surgidos en los últimos días concierne a la incorporación –fichaje- por la compañía eléctrica Iberdrola de quien fuera hasta junio de 2019 director del Centro Nacional de Inteligencia, CNI, teniente general Félix Sanz Roldán. Este conquense de 71 años, que ha sido durante la última década y hasta su jubilación en junio de 2019 principal gestor de la Razón de Estado en España –los secretos intereses estratégicos de la nación - se integrará como consejero internacional del presidente de la compañía eléctrica vasca, Ignacio Sánchez Galán. Se trata de la misma empresa que fichó al policía, luego ex policía, José Manuel Villarejo Pérez durante 13 años seguidos para realizar distintos asuntos investigados por la Justicia. Villarejo y Sanz Roldán se enfrentaron a propósito de la vinculación con el ex policía de Corina Larsen Zu Wittgenstein, ex amante del rey emérito Juan Carlos. La empresaria germana recurrió a Villarejo en una supuesta búsqueda de protección contra presuntas amenazas contra ella del entonces director del principal servicio secreto español. Villarejo permanece en prisión desde 2017.

Optimismo contra catastrofistas

Por primera vez en mucho tiempo, entramos en una coyuntura esperanzadora de la mano de una Europa que ha decidido no suicidarse, sino seguir apostando por sí misma como espacio de libertades y de colaboración solidaria. España ha hecho valer la importancia de su peso estratégico como vivero del europeísmo más sensato, sobre la base de pugnar por conseguir una Europa social que reequilibre las derivas neoliberales que tan dañinamente han golpeado al continente en las últimas décadas. Lo acontecido tiene más mérito, aún, por surgir en un contexto político interior agitado por la irresponsabilidad de alguno de los principales líderes de la oposición.

Causas y efectos de la sangría de las audiencias en las televisiones

Las cifras de audiencias en televisiones generalistas, pocos se atreven a decirlo, resultan inéditas. Para una población de 46.700.000 habitantes como la que actualmente tiene España, la horquilla no supera diariamente los tres millones de telespectadores en los máximos de audiencia por programa. Y eso que sus perfiles, a efectos estadísticos, han descendido hasta los de los niños de cuatro años de edad. Los jóvenes no la ven, utilizan los ordenadores o los teléfonos en una incesante sangría. La gente adulta da poco a poco la espalda a la televisión. La publicidad, que parecía crecer cuando se decidió sacarla de la televisión pública para entregarla a las cadenas privadas, se ha reducido drásticamente. ¿Qué ha sucedido, cuando hace décadas, se daban audiencias de entre 18 y 25 millones de telespectadores? ¿Dónde encontrar algunas de sus numerosas causas?

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