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«Ojo de gato», la mirada de Margaret Atwood sobre las relaciones femeninas marcadas por estereotipos


  • Escrito por Cristina Bazán
  • Publicado en La Zurda
(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Los estereotipos de género que se reproducen en la sociedad influyen profundamente en las relaciones que las niñas y adolescentes forman entre ellas, creando muchas veces amistades tóxicas y de tratos crueles y violentos que los adultos normalizan. Cómo se construyen esas relaciones y cómo definen la vida adulta es en lo que se centra «Ojo de gato», una icónica novela de Margaret Atwood que ha reeditado ahora en español la editorial Salamandra.

La escritora canadiense (Ottawa, 1939) es una de las principales autoras del mundo literario actual. Reconocida mundialmente por obras como «El cuento de la criada», una narración distópica en la que las libertades quedan restringidas, y son las mujeres las principales víctimas al ser utilizadas como sirvientas y como vientres gestantes al servicio de sus propietarios. La trama fue llevada a la televisión por HBO en una de las series de mayor éxito de la historia.

En «Ojo de gato», Atwood narra la historia de Elaine Risley, una pintora que regresa a la Toronto en la que creció para visitar una retrospectiva de su obra. Es ahí cuando empieza a recordar todo lo que vivió desde sus nueve años con tres niñas (Carol, Grace y Cordelia) que se convirtieron en sus primeras amigas, o en lo que creían que era la amistad. Ellas la introdujeron en el «mundo de las niñas».

«Empiezo a desear cosas que nunca había deseado: trenzas, un salto de cama, un bolsito. Algo se está desvelando, se me está revelando. Veo que hay todo un mundo de niñas y cosas de niñas que me era desconocido, y que puedo formar parte de él sin hacer ningún esfuerzo», recuerda Elaine en un capítulo.

Sin embargo, mientras va pasando el tiempo, la relación con Cordelia se vuelve más dañina, desigual y dominante. Las otras le siguen «el juego». Y, aunque Elaine se siente mal y quiere cada vez más escapar de ellas, tiene miedo a no encajar y a cuestionar «la amistad» que tienen.

El maltrato se disfraza de preocupación, aunque ella no termina de comprender por qué se preocupan tanto y qué es lo que está haciendo mal.

«Cordelia, sin embargo, no hace esas cosas ni me domina de esa manera porque sea mi enemiga. Qué va. Yo sé muy bien lo que es un enemigo. (…) Con los enemigos se siente odio y rabia. Pero Cordelia es mi amiga. Le caigo bien, quiere ayudarme, las tres quieren ayudarme. Son mis amigas, mis mejores amigas. Antes no tenía amigas y me aterra la idea de perderlas. Las quiero complacer», piensa la protagonista.

Las relaciones femeninas y los estereotipos

Pero esa crueldad con la que las niñas tratan a Elaine no es innata. La aprendieron de sus padres y madres quienes prefieren la vía del maltrato para corregir el comportamiento de sus hijas y los estereotipos implantados en la sociedad para decirles cómo deben comportarse. También lo aprenden en la escuela.

«La señora Lumley nos trae recortes de periódico en los que se menciona a la familia real británica y los pega en la pizarra lateral. Algunos son recortes ya antiguos en los que se ve a las princesas Isabel y Margarita vestidas con uniforme de scouts, o bien hablando por la radio o pronunciando algún discurso durante los bombardeos aéreos alemanes. Así deberíamos ser nosotras, viene a sugerir la señorita Lumley: firmes, leales, valientes, heroicas».

En medio de ese mundo lleno de estereotipos normalizados las niñas tampoco pueden hablar con sinceridad con sus madres sobre lo que les pasa y los cambios físicos, hormonales y sociales que viven, lo que les impide cortar el círculo de la violencia cuando empieza a ser parte de sus vidas.

«Hay muchas cosas que nuestras madres no nos cuentan. Entre nosotras y ellas se abre una brecha, un abismo muy, muy hondo, que está hecho de silencios», piensa en algún momento la protagonista.

El sistema en el que se envuelven está lleno de juicios, culpas y vergüenza, lo que caracteriza a la socialización femenina que se ha reproducido durante décadas y que pone en una falsa rivalidad a las mujeres e impide abrirle paso a la sororidad.

Años después, aún en la adolescencia, hay un cambio de roles y es Elaine la que empieza a someter a sus amigas.

«Ojo de gato» de Margaret Atwood

La historia se desarrolla entre flashback que permiten entender la influencia del pasado en el presente de la protagonista.

Volver a su ciudad la evoca a explorar los quebradizos caminos de su memoria y lo que ha forjado de su personalidad. Y también le permite comprender cómo no ha podido dejar atrás todo lo que vivió, pues está también plasmado en su arte. Su relación con Cordelia está siempre presente.

Elaine decide que ese círculo violento del sistema patriarcal en el que se criaron ella y sus amigas debe romperse por medio del perdón.

 

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