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María Eugenia Gay: “Las mujeres debemos reivindicar lo que nos corresponde”

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Lita Cabellut: “En el pueblo gitano hay una generación con hambre de liberarse”

Lita Cabellut es una de las artistas españolas más cotizadas del mundo, con una vida y obra únicas. Afincada en La Haya (Holanda) ha visitado Madrid recientemente para participar en un debate sobre “Mujeres excepcionales”.

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Los acuerdos de la Conferencia de Mujeres Socialistas de Viena (1931)


En un anterior artículo en El Obrero nos acercamos al conocimiento de la Conferencia de Mujeres Socialistas, celebrada en Viena en el verano de 1931. Completamos este estudio con el análisis de las resoluciones que allí se tomaron, y que abordaron las cuestiones del sufragio femenino y los derechos políticos de la mujer, la organización femenina socialista, la nacionalidad de la mujer casada, la maternidad, y el gravísimo problema del fascismo para todos y, en especial, para la mujer.

El voto femenino

La Conferencia valoraba muy positivamente el avance en esta materia desde la celebración de la Conferencia de Bruselas en 1928, especialmente en Gran Bretaña. Se interpretaba que el reconocimiento del derecho al sufragio femenino había conducido a la victoria laborista en 1929.

Pero también expresaba su indignación con otros casos, es decir, el francés, el belga y el suizo porque constituían países de gran tradición democrática, pero que mantenían la privación de derechos políticos para las mujeres.

Por otro lado, había estados como Letonia donde, aunque estaba reconocido el sufragio femenino, se complicaba mucho la elegibilidad de las mujeres.

La Conferencia se solidarizaba con la lucha de las ciudadanas empeñadas en la doble lucha económica y política. Exhortaba a todas las mujeres afiliadas a los Partidos Socialistas, y especialmente a las de países sin igualdad de derechos políticos, para que siguieran en la lucha, y a los hombres para que apoyasen la misma.

En este sentido, la Conferencia apoyaba las resoluciones de los Congresos de los Partidos belga, francés y suizo, que habían declarado un deber de los mismos luchar por la igualdad política.

La Conferencia registraba con satisfacción el hecho de que la Comisión encargada de elaborar la Constitución de la República española hubiera incluido el reconocimiento del sufragio de las mujeres y su elegibilidad.

Por último, se exhortaba a las mujeres para que ingresaran en la Internacional Obrera Socialista.

Organización femenina

La Conferencia constataba el aumento de la militancia de las mujeres en los Partidos Socialistas afiliados a la Internacional, pero también se era consciente de las diferencias entre unos países y otros.

Las mujeres socialistas eran conscientes de que sus organizaciones no alcanzarían todos sus fines hasta que los Partidos Socialistas no reconociesen la importancia de que las mujeres se organizasen. El Día Internacional de las mujeres se había convertido en un buen instrumento para intensificar el aumento de la militancia y el reforzamiento de las organizaciones, por lo que había que mantenerlo. Pero, además, se defendía que se organizase de forma homogénea como un acontecimiento internacional de las mujeres.

La Conferencia defendía el empleo de la prensa socialista general y la femenina socialista en particular como medio de propaganda, pero también había que esforzarse en emplear medios más modernos como el cine, la radio y el teléfono, colaborar con organizaciones deportivas y de previsión para llegar a las mujeres indiferentes o no concienciadas, tanto para conseguir más militancia, como para propagar las ideas socialistas frente a la influencia burguesa y, especialmente la religiosa.

La nacionalidad de la mujer casada

Las mujeres socialistas consideraban que, independientemente del principio de que la adquisición y el cambio de nacionalidad debía ser facilitado y simplificado para todo el mundo mediante convenios internacionales y de que había que solucionar la suerte de los “sin patria”, era necesario trabajar para conseguir lo siguiente en relación con la mujer:

  1. Derecho de opción para la mujer en el momento que se casaba. La mujer debía tener el derecho de expresar su deseo en un plazo fijado por ley, sin que tuviera que perder su nacionalidad automáticamente por la de su esposo. Era necesario que pudiera optar por sí misma si quería conservar o no su propia nacionalidad.
  2. Con objeto de que el cambio de nacionalidad del cónyuge ocurrido durante el matrimonio no se extendiera automáticamente a la mujer, aún contra su voluntad e intereses, era preciso concederle también para este caso el derecho de opción.
  3. El derecho de repatriación de las mujeres, existente ya en muchos países para las mujeres cuyo matrimonio era disuelto por separación legal, divorcio o por fallecimiento del cónyuge, debía ser generalizado internacionalmente.
  4. Para permitir a las mujeres que se pudieran beneficiar con la ley, parecía necesario exigir que todas las mujeres al casarse y en el momento en que sus maridos cambiaran de nacionalidad, fueran invitadas de oficio a que hicieran la declaración de opción.

La maternidad

El Comité internacional de las mujeres socialistas quedaba encargado de informarse lo antes posible acerca de la legislación, así como sobre la práctica en materia de maternidad consciente en todos los países.

Los resultados de esta investigación debían ser presentados en la siguiente sesión del Comité internacional.

Los efectos de la reacción política (fascismo) en la emancipación femenina

Las mujeres socialistas consideraban que el fascismo no sólo amenazaba los progresos sociales y políticos generales realizados por el socialismo internacional, sino que comprometía muy seriamente los derechos políticos de la mujer y su independencia en la sociedad y en el mundo laboral. El fascismo significaba para la mujer el retraso.

Y eso era porque el fascismo atacaba el bienestar de las mujeres en la familia y en la vida social, profesional e industrial, incitaba a la pasión nacionalista, envenenaba a la juventud con “teorías patrioteras” y admiradoras de la violencia, y distraía los descontentos internos con propósitos externos de conquista preparando el camino hacia una nueva guerra.

Las mujeres socialistas aceptaban el compromiso y el deber de figurar en primera línea en la lucha contra el fascismo y la reacción, recordando que la emancipación de la clase obrera solo podía realizarse mediante la lucha de clases sostenida entre el hombre y la mujer.

Hemos consultado el número 7027 de El Socialista, y el trabajo citado sobre la Conferencia Socialista, publicado en El Obrero.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

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